Las escuelas británicas darán clases de moral y civismo

Los británicos han reaccionado a la violencia provocada por menores de edad con un intenso debate social y con resoluciones prácticas para mejorar la educación juvenil. Una institución oficial ha propuesto al gobierno que las escuelas impartan clases de moral y civismo. Como era de esperar, también se ha despertado la controversia sobre el papel de la familia en la educación.

La Autoridad de Evaluación y Curriculum Escolar -que asesora al gobierno sobre el plan de estudios- presentó el 1 de noviembre un documento en que propone instaurar en el próximo plan de estudios nacional, en 1998, la enseñanza de valores morales. El informe -en el que han participado 150 personas (padres, profesores, líderes religiosos, empresarios…)- pide también que los directores de las escuelas mantengan un código de conducta para mejorar la disciplina de los alumnos.

La asignatura podría empezar a impartirse en programas piloto durante los próximos dos años, haciendo hincapié en los valores familiares, la ley, la justicia y el bien común de la sociedad. Aunque una minoría de redactores del informe creían oportuno subrayar a las claras la importancia de una familia estable para educar moralmente a los hijos, en la última versión del borrador se ha preferido no destacar un modelo familiar que bastantes alumnos ya no tienen en sus casas. En medio del debate no pocos han hecho notar que la enseñanza escolar -incluida la educación sexual o sobre drogas- no es efectiva si no está acompañada del buen ejemplo familiar. Por otra parte, el Ministerio de Educación ha instado a las escuelas a organizar actividades sociales o de beneficencia. Y ha sugerido que la participación de los alumnos en estas tareas podría figurar, junto a las calificaciones académicas, en el libro de escolaridad.

La ministra de Educación, Gillian Shephard, ha dicho que el nuevo énfasis en los valores morales será respaldado por las medidas sobre la disciplina escolar contenidas en una nueva Ley de Educación que se propone aprobar el gobierno. Entre esas medidas destaca que los profesores puedan castigar a los alumnos a permanecer en el colegio después de las clases, sin previo permiso de los padres. Y que las escuelas puedan expulsar más fácilmente a los alumnos que reincidan en mal comportamiento.

El documento de la Autoridad ha coincidido con la publicación en varios periódicos del manifiesto de Frances Lawrence, viuda de un director de escuela asesinado el año pasado. Lawrence llama a una movilización nacional para desterrar la violencia y potenciar los valores cívicos; pide que se prohíba la venta de armas blancas y que se impartan lecciones de comportamiento cívico a alumnos de Primaria. También solicita que se eleve el prestigio social de los profesores y policías, que el gobierno abandone la neutralidad respecto a la familia y que se premie el esfuerzo, la excelencia y el buen comportamiento de los alumnos.

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