La Universidad norteamericana, cada vez más cara

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Duración lectura: 1m. 47s.

Los precios de la Universidad norteamericana, pública o privada, siguen aumentando por encima de la inflación. Para estudiar en alguna de las mejores universidades privadas, el alumno tiene que pagar ya más de 25.000 dólares al año. Aunque se prevén bastantes medios de financiación, los altos costes pueden estar imponiendo cierta discriminación económica a la hora de seleccionar los candidatos a la Universidad.

El próximo curso un alumno de Yale gastará 26.350 dólares en concepto de matrícula, tasas académicas, alojamiento y comida. El de Harvard, 120 dólares menos. Universidades prestigiosas como el Massachusetts Institute of Technology, la Universidad Brown o Stanford costarán todas más de 25.000 dólares anuales.

Dos de cada tres bachilleres desean estudiar una carrera. Afortunadamente, muchos de los alumnos -el 67% en Harvard y más de la mitad en otras universidades- reciben becas sustanciosas. Por ejemplo, en la Universidad Cornell la mitad de los estudiantes reciben una ayuda media de 10.000 dólares anuales. Sin embargo, otros estudiantes -generalmente los que proceden de familias con ingresos superiores a 100.000 dólares anuales- pagan las tasas completas. Por último, sigue aumentando el grupo de alumnos de clase económica media, que desearían estudiar en universidades privadas y no pueden hacerlo por su elevado coste.

También el coste medio de la universidad pública -más barata que la privada- está aumentando, e incluso a un ritmo mayor que en la privada. El curso pasado la universidad estatal más cara, la de Vermont, costaba 11.726 dólares anuales y la más barata, Carolina del Norte, 5.504 dólares.

Ante el crecimiento de los costes educativos, un analista de política educativa universitaria afincado en Iowa City considera que el país tiende a una selección del alumnado basada primordialmente en su capacidad económica. “En 1979 -dice- un estudiante cuya familia estaba situada en el 25% superior en cuanto a ingresos, tenía el cuádruple de posibilidades de haber terminado una carrera a los 24 años, si se le comparaba con otro estudiante de una familia del 25% inferior. Hoy, la diferencia es de 19 veces”.

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