La universidad estadounidense, preocupada por el dinero

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Duración lectura: 1m. 44s.

La universidad estadounidense es una industria en crecimiento que necesita cada vez más alumnos e ingresos para cubrir gastos, ha señalado la profesora universitaria Anne Matthews en su nuevo libro Bright College Years: Inside the American Campus Today.

Matthews, profesora del programa de graduados en periodismo de la Universidad de Nueva York, calcula que las universidades estadounidenses emplean a 2 millones y medio de personas, más que la industria del automóvil, el acero y la textil juntas. Además, está en continua expansión: en 1946 había 2,4 millones de matriculados a tiempo completo; en 1960, 3,2; en 1970, 7,5 y en la actualidad, 9 millones de estudiantes en las 2.125 universidades del país (595 públicas y 1.530 privadas).

La ayuda institucional a las universidades asciende a 100.000 millones de dólares. Pero no es suficiente, ni siquiera para las 50 universidades que ingresan el 60% de esa ayuda: también éstas tienen que aceptar cada vez a más alumnos, poco preparados en muchos casos, para conseguir más dinero. Y como consecuencia, sólo uno de cada cinco estudiantes cumple el perfil del universitario tradicional: menor de 22 años, estudiante a tiempo completo y residente en el campus. La población universitaria se hace cada vez más femenina, mayor en edad, frecuenta sobre todo la universidad pública, es de procedencia local (cuatro de cada cinco estudiantes se matriculan en su propio Estado) y se endeuda considerablemente para pagar sus estudios. Cada año se conceden 26.000 millones de dólares en créditos a estudiantes. La mitad de los universitarios se gradúan gracias a las ayudas, pero en muchos casos la deuda no se liquida hasta pasados varios lustros.

Según la profesora Matthews, la necesidad de nuevos alumnos está forzando a las universidades a rebajar la selección y la exigencia -los estudiantes dedican 29 horas semanales al trabajo personal, cuando en 1960 se empleaban 60-, así como a enviar personal a otros países para reclutar estudiantes. A la postre, el mercado de graduados está saturado: el 20% de los que han cursado una carrera tienen empleos que no requieren estudios superiores.

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