La Iglesia en los libros de texto españoles de secundaria

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Duración lectura: 2m. 56s.

La historia de España en el siglo XX es una de las materias que se imparten en el segundo ciclo de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) a los alumnos de 14-16 años. Varias editoriales ofrecen libros de texto adaptados al programa, unos específicos para 4º de la ESO y otros para todo el segundo ciclo (3º y 4º). La actuación de la Iglesia y los católicos es uno de los temas obligados. En este aspecto, muchos manuales adolecen de errores y simplificaciones, según un estudio de Carmen-José Alejos Grau. Este trabajo fue presentado el año pasado en el Simposio Internacional de Teología, organizado por la Universidad de Navarra, y se puede leer en las actas, recién publicadas.

Alejos analiza 16 libros publicados por 14 editoriales. “La mayoría -señala- se sitúan en la alta divulgación, con excesivas simplificaciones históricas; incurren en tópicos y repiten estereotipos que ya están revisados en muchos de los casos; (…) se emiten, con frecuencia, juicios de valor, y ambigüedades que permiten dobles interpretaciones”.

La autora destaca tres simplificaciones más comunes. La primera es “ligar estrechamente los ‘verdaderos’ intelectuales con la tendencia liberal-progresista o socialista-liberal y a las derechas con el conservadurismo, el poder y lo retrógrado”. Así, se dice, de modo más o menos explícito, que “lo bueno que hay en la historia de España lo ha hecho la tradición liberal; la Iglesia solo ha sido causa de retraso”. El progreso se identifica con la reducción de la fe al ámbito privado y con la permisividad moral.

En segundo lugar, según muchos de los manuales, “la Iglesia y los católicos parecen tener la culpa de todos los males”. Se los considera una fuerza reaccionaria, que pretendía hacer prevalecer los ideales de la Contrarreforma y el Antiguo Régimen. Tercero, “se habla de Iglesia entendida como Jerarquía y no se distingue entre lo que es actitud de uno o varios obispos, de lo que hacen los católicos por su cuenta”. Se trata a los católicos como un solo bloque, sin tener en cuenta la pluralidad de posturas en relación con los acontecimientos históricos del periodo.

Alejos lamenta que tales juicios unilaterales, que no casan con la verdad histórica, escamotean a los alumnos muchos datos que podrían llevar a otras conclusiones.

Hay también, señala la autora del estudio, varios textos bien enfocados. Lo curioso es que tanto el libro más objetivo como el más tendencioso son de la misma editorial, Santillana. Concretamente, el mejor es el de 4º de ESO elaborado por Javier Tusell y otros; el peor, también de Santillana, es el texto para segundo ciclo firmado por M. Ardit y otros. Parece como si el segundo fuera una “compensación” del primero, en la creencia de que “la objetividad histórica es un asunto de equilibrio”. Otro manual muy sesgado es el de Anaya para el segundo ciclo, de J. Prats y otros; son también bastante parciales los de Vicens Vives y Bruño para 4º curso.

Entre los libros de texto más fidedignos, Alejos destaca, después del de Tusell, el de la editorial Casals para 4º de la ESO, cuyos autores son S. Cucurella y M. Ramisa. De menor calidad pero aceptables por lo que respecta al tratamiento de la Iglesia son los de las editoriales Editex y McGraw Hill para 2º ciclo, y los de ECIR y Edebé para 4º curso.