La educación en Hong Kong disfruta de libertad

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

En la reciente edición del informe PISA, Hong Kong ocupa el segundo lugar, tras Finlandia, y en las anteriores ediciones siempre ha estado en los puestos de cabeza. Aunque los secretos del éxito no son evidentes, hay algo que salta a la vista en la organización escolar: variedad de escuelas, una importante financiación pública (incluso para inversiones de las escuelas privadas), respeto a la autonomía también en el plan de estudios… en fin, unas libertades, bajo un gobierno comunista, que se echan de menos en países democráticos. Ian Kwan, directivo de un colegio de Hong Kong, describe la situación.

Diez años después de la vuelta de Hong Kong a la soberanía de la República Popular China, hay, al menos, una cosa segura acerca de la libertad de enseñanza: bajo la bandera de sus gobernantes comunistas es incluso superior a la que existía bajo el dominio británico.

A decir verdad, la herencia dejada por la antigua metrópoli sigue creciendo con fuerza en el marco del acuerdo “Un País, Dos Sistemas”, firmado entre las dos potencias soberanas. En cuanto a la educación en particular, el gobierno comunista chino tiene pocas competencias directas, aparte de los intercambios culturales, respecto al sistema educativo de Hong Kong. No hay una intromisión directa, o así parecía hasta hace unos pocos meses.

Nuevos Consejos Escolares

A partir del 1 de julio, se exige que los actuales consejos de administración de los centros se constituyan en una persona jurídica llamada Comité Integrado de Gestión (IMC). La idea fundamental de este cambio es que cada centro debe crear un único organismo responsable ante la Oficina de Educación de Hong Kong de las actividades escolares, incluidos la orientación estratégica, la obtención de recursos financieros, el rendimiento y las prestaciones de los profesores y del director, etc. El IMC de cada centro debe contar con representación de los padres, los profesores y los ex alumnos, haciendo que la toma de decisiones en los niveles más altos sea más democrática y refleje un reparto de poder más equitativo.

Desde el punto de vista de la gestión, parece un ejemplo de buen gobierno empresarial. Sin embargo, para las Iglesias anglicana y católica de Hong Kong, la creación de un IMC independiente para cada uno de sus respectivos centros equivale a decapitar sus actuales consejos escolares de administración. En el caso de las escuelas católicas, cuyo consejo es la diócesis católica de Hong Kong, encabezada por el cardenal Joseph Zen, la iniciativa significaría la pérdida de control sobre lo que se enseña en el aula. El cardenal Zen, que ha pasado por la experiencia de vivir como un cristiano perseguido bajo el comunismo chino, sigue siendo el principal y más franco crítico del establecimiento de los IMC y ha ordenado a los directores de los centros católicos de su diócesis que hagan caso omiso de cualquier directiva de la Oficina de Educación sobre el particular.

Tres tipos de escuelas

Desde principios de los años noventa, el sistema educativo de Hong Kong ha sido objeto de una importante reforma. Para las aproximadamente 1.100 escuelas primarias y secundarias, todo ha cambiado y, afortunadamente, a mejor. Numerosas escuelas han cerrado; se han inaugurado algunas nuevas; el plan de estudios ha sido revisado y los profesores están actualizando su formación.

Y, ¿por qué tienen las escuelas de Hong Kong tantos deseos de cambiar? Con o sin coerción al estilo comunista, la realidad es que los padres están votando con los pies al elegir centros que proporcionan a sus hijos la educación propugnada por las reformas. En esta economía educativa impulsada en todos los sentidos por el mercado, la Oficina de Educación de Hong Kong ha recortado la financiación a los centros que no han sido capaces de atraer a suficiente número de alumnos, o que no desean o no pueden adaptarse a las reformas. La significativa caída de la natalidad ha venido a agravar aún más la presión sobre los colegios: “o mejoras o desapareces”.

Desde la época del dominio británico, hay tres tipos de escuelas primarias y secundarias según su financiación: escuelas estatales, totalmente financiadas por el gobierno y cuyos profesores son funcionarios de pleno derecho que disfrutan de retribuciones muy buenas; escuelas subvencionadas (Aided Schools), que en un tiempo fueron escuelas privadas y ahora se han vuelto semipúblicas, y son totalmente financiadas por el gobierno en virtud de una legislación especial, y cuyos profesores reciben prestaciones parecidas a las de los funcionarios; y escuelas privadas, cuya financiación pública es variable: en unas cubre una parte de sus necesidades respecto al terreno, edificios y gastos de funcionamiento, mientras que otras no perciben nada en absoluto, y cuyos profesores son empleados de empresas privadas.

Subvencionadas, pero autónomas

Estas tres categorías principales siguen existiendo, pero ha habido un cambio importante: la creación de un nuevo tipo de escuela privada denominada Direct Subsidy Scheme o DSS.

Como centros privados, las DSS pueden, naturalmente, elegir a qué alumnos admiten, cobrar tasas, gozar de completa libertad en cuanto al plan de estudios, inspirarse en una religión o no, contratar y despedir a sus empleados de acuerdo con la legislación laboral, elegir el idioma en el que se realiza la educación; es decir, se autogestionan. Sin embargo, la importante diferencia consiste en que la Oficina de Educación, sin eliminar las características de las escuelas privadas antes mencionadas, también proporciona a las escuelas DSS una financiación que cubre los salarios del personal docente y no docente, y los gastos de funcionamiento. Las escuelas DSS de nueva creación también pueden recibir el terreno que necesita el centro, así como financiación para levantar los edificios y mantenerlos.

¿Dónde está el truco? Los centros DSS no están autorizados a cobrar de más por la escolarización; una parte de los ingresos por matrículas por encima de una cierta cantidad, tiene que ser dedicada a becas y ayudas para aquellos que no pueden costearse la educación; los alumnos deben tener la posibilidad de presentarse a los exámenes oficiales del Departamento de Educación para el ingreso en la universidad; y los profesores no gozan de prestaciones parecidas a los de los funcionarios, a diferencia de sus colegas de las escuelas subvencionadas.

Si una escuela DSS decide participar en el sistema centralizado de asignación de alumnos, queda obligada a admitir a los que le hayan sido asignados; las escuelas DSS que optan por no participar en la asignación central, buscan y admiten a los alumnos de acuerdo con sus propios criterios.

Más posibilidad de elegir

El efecto de todas estas libertades es la ampliación de posibilidades de elegir. Los padres pueden escoger entre alrededor de 60 escuelas DSS (y el número sigue creciendo), según se ajusten a su filosofía educativa o a las necesidades de sus hijos, y pagar las tasas extra, o bien enviar a sus hijos a una escuela del gobierno o subvencionada. En el marco del sistema DSS, la gama es más amplia que la de las escuelas públicas o subvencionadas: incluye grammar schools (escuelas que exigen exámenes de ingreso), escuelas de formación profesional, escuelas que ponen énfasis en el deporte, escuelas de música y arte, otras de aprendizaje de informática, etc. El coste anual de la escolarización va desde aproximadamente 4.000 euros para las más caras, a las de menos de 100 euros, con un promedio de 900 euros. Naturalmente, las escuelas más prestigiosas son las más demandadas, mientras que las otras tienen que esforzarse en buscar alumnos.

Aunque el sistema DSS goza de muchas ventajas para las partes interesadas, sólo constituye menos del 10% de las escuelas de Hong Kong. Ser una escuela del gobierno o subvencionada sigue teniendo sus ventajas. La mayor de todas (y un obstáculo para convertirse en una DSS) es que los profesores de las escuelas del gobierno y las subvencionadas tienen planes de pensiones relativamente atractivos. De hecho, numerosas escuelas de prestigio se mantienen al margen del sistema DSS y no prevén cambiar en el futuro inmediato.

Enseñanza diferenciada por sexo

Si bien la Oficina de Educación de Hong Kong quiere que las escuelas DSS brinden opciones educativas, existe un área en la que se permite escasa libertad: las escuelas para alumnos de un solo sexo. En las últimas décadas, pocas han sido, si es que ha habido alguna, las escuelas de enseñanza diferenciada a las que la Oficina de Educación de Hong Kong ha dado licencia de apertura. Y ello a pesar de que los padres de la ex colonia tienen una gran confianza en tales centros, que tradicionalmente han sido escuelas católicas dirigidas por religiosos.

El prestigio de la educación católica se percibe en el consenso general reflejado en el “quién es quién” de los denominados “colegios de prestigio”. Por suerte, sin embargo, Hong Kong goza de una proporción relativamente alta de centros de educación diferenciada, en comparación con lugares semejantes del sureste asiático (el 12% de las escuelas primarias o secundarias de Hong Kong son de este tipo, frente 5,4% en Macao, el 2,5% en Taiwán y el 0,1% en la China continental).

Al comenzar Hong Kong su siguiente década de gobierno bajo el poder de China, sigue habiendo algún temor de que una mano invisible esté haciendo presiones contra la columna vertebral de su sistema educativo. Queda por ver cuál será el desenlace de la cuestión de los Comités Integrados de Gestión; y lo mismo ocurre con la posibilidad de posteriores investigaciones sobre la libertad académica de sus universidades e instituciones de enseñanza superior.

Pero hay otras fuerzas en acción que impulsan el cambio en Hong Kong y, en particular, en su sistema educativo. Las necesidades de la globalización, las ambiciones de China de convertirse en el primer centro manufacturero del mundo, las posibilidades de Hong Kong como centro financiero regional, y los sencillos valores educativos chino-confucianos son las fuerzas que impulsan a Hong Kong a preparar a su próxima generación para los retos del siglo XXI. Entretanto, la relativa libertad del sistema educativo de Hong Kong parece gozar de seguridad y de buena salud.

(Puede leerse la continuación de este artículo en Hong Kong no fue siempre de los primeros en todo).

————————-

Ian Kwan ha sido Director of Personal Formation en Tak Sun Secondary School de Hong Kong.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares