Holanda: una minoría de alumnos musulmanes acuden a escuelas islámicas

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Duración lectura: 2m. 59s.

Recelos europeos hacia las escuelas musulmanas
Amsterdam. Las escuelas islámicas comenzaron a abrirse en Holanda a finales de los años 80, a petición de familias musulmanas que querían educar a sus hijos de acuerdo con sus principios religiosos. Son escuelas subvencionadas por el Estado; en realidad, son escuelas nacionales con orientación islámica, como las hay de identidad católica o protestante o las que siguen la pedagogía Montessori, muy popular en este país. Existen 45 escuelas musulmanas de primaria y 3 de secundaria, que acogen a unos 10.000 alumnos.

Según una reciente investigación entre la población islámica, estas escuelas tendrían que multiplicarse por dos y estar estratégicamente dispersas, pues ahora hay familias que no tienen ninguna cerca de su barrio. Por otro lado una decena de las existentes amenaza con cerrar porque acuden pocos alumnos. Rasit Bal, director de ISBO, la organización oficial de enseñanza islámica, lo atribuye a cierta imagen negativa -se dice que no son tan buenas como otras escuelas- y a que están en lugares donde viven pocos musulmanes.

Para garantizar su nivel educativo, ISBO ha exigido que la preparación del profesorado esté asegurada mediante un diploma nacional. El alcalde de Amsterdam, Job Cohen, entregó a finales del curso pasado el primer diploma de profesor de enseñaza primaria islámico. Dos escuelas de magisterio elaboraron el plan de estudios para que los futuros profesores puedan obtener este certificado, similar a los exigidos para profesores de escuelas protestantes o católicas. La cualificación reforzará la identidad de las 45 escuelas islámicas de primaria existentes en Holanda.

Sjoerd van Koningsveld, catedrático de la Universidad de Leiden, comenta que el número de niños de familias islámicas que acuden a dichos colegios es mínimo: 10.000 de los 80.000 que viven en Holanda. Eso se debe a que los padres eligen escuelas con más mezcla social para facilitar a sus hijos la integración.

Aunque la inspección de enseñanza no tiene quejas sobre el funcionamiento académico de las escuelas islámicas, el ministro del Interior, Johan Remkes, informó a los parlamentarios de que el servicio de inteligencia recibe cada vez más señales de que en estos centros se propaga una enseñanza racista e islámica radical. A este respecto y con el telón de fondo del comienzo del juicio a 12 miembros del grupo Hofdstad acusados de planes terroristas, el ayuntamiento de Amsterdam ha lanzado una campaña para evitar la formación de grupos radicales. El alcalde hace una llamada a la policía, ministerio fiscal, escuelas, mezquitas y centros cívicos a trabajar juntos para evitar que grupos de jóvenes entre los 16 y 18 años, de un nivel de formación media, con un grado fuerte de cohesión con su grupo étnico y sentimiento de ser discriminados se conviertan en extremistas radicales.

Según el estudio realizado por la Universidad de Amsterdam a petición del ayuntamiento, las causas son, por un lado, la práctica religiosa ultraortodoxa y por otro el sentimiento de que tanto la política como la sociedad holandesa son injustas con la población islámica.

Pero una importante conclusión es que la ortodoxia religiosa no lleva automáticamente al radicalismo político. Un aumento de confianza en el entorno social, romper el aislamiento que cultiva en los jóvenes ideas radicales y la confianza en el ámbito político, serían una ayuda para disminuir la formación de grupos radicales.