Holanda: cómo reciclar profesionales para convertirlos en profesores

Amsterdam. La escasez de trabajadores en Holanda es especialmente aguda en el sector de la enseñanza. Para salir al paso de la falta de profesores, el Consejo de cuatro escuelas protestantes holandesas y las Escuelas Superiores de Profesorado de la Universidad Libre de Amsterdam y la de Windesheim hicieron el pasado febrero una oferta singular. Mediante anuncios publicados en diarios de difusión nacional, ofrecían a profesionales descontentos con su actual trabajo en empresas la alternativa de convertirse en profesores de enseñanza media.

Los aspirantes podrán seguir unos estudios de dos años y sacar el grado necesario en la materia que quisieran enseñar. Los costes de estos estudios correrán a cargo de las citadas instituciones. Al cerrar el periodo de información, el 29 de febrero, las instituciones convocantes habían recibido 5.000 llamadas telefónicas, 800 cartas y 200 e-mails pidiendo información sobre el proyecto.

La escasez de mano de obra es un problema que no sólo afecta a la educación, sino también a supermercados, empresas de informática, explotaciones agrícolas, etc. Holanda, que tiene una baja tasa de paro (3,2%), registraba en septiembre del año pasado 157.000 ofertas de empleo no atendidas. En lo que se refiere a la educación, la falta de profesores en la enseñanza primaria y secundaria en Holanda es uno de los problemas prioritarios de la política interior. Nadie quiere dedicarse a la enseñanza. Los salarios son bajos en comparación con los empleos que se pueden conseguir en otros sectores y mantener la disciplina en clases cada vez más grandes resulta tarea dura.

Esta estrategia de buscar profesores de otros sectores profesionales es también un objetivo del gobierno. Sin embargo, mientras se prepara la reforma de la ley que posibilite ser profesor de una materia aunque se haya estudiado otra carrera, algunas instituciones, impacientes por la situación, han puesto en marcha su propia reforma.

Grada Huis, portavoz del Consejo Escolar responsable del proyecto, responde, abrumada por la inesperada avalancha de peticiones, que “todavía no sabemos cuánta gente vamos a admitir. No esperábamos tantas respuestas. Claro que pedir información no indica una decisión definitiva. La primera criba la harán los solicitantes al leer lo que les enviemos. A mediados de abril sabremos cuántos quedan”.

No le resulta fácil precisar cuál es el tipo medio de solicitante: “Son gente con estudios superiores que trabajan actualmente en empresas. El proyecto se dirigía a ellos, pero han respondido todo tipo de profesionales, hombres y mujeres de diferentes edades. Pienso ahora en un músico de orquesta que quiere convertirse en profesor de matemáticas y un empleado en una compañía de seguros al que le gustaría ser profesor de holandés”.

Carmen Montón

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