Guatemala: La iniciativa privada suple

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En Guatemala existe una oferta educacional insuficiente por parte del Estado, que es suplida hasta cierto punto por la iniciativa privada. Las necesidades son muchas, pues el 47% de la población (11,4 millones en total) es menor de 15 años. Pero el gasto público en enseñanza es solo el 1,7% del PIB, y la tasa de pobreza asciende al 55,9% de la población.

La tasa de escolarización en la educación primaria (7-12 años) es relativamente alta: 85,14%; pero en la etapa básica (13-15 años) desciende al 28,36%. Las medias nacionales esconden grandes diferencias entre las zonas urbanas y las rurales. El promedio de años de escolaridad en las ciudades es 6,6, solo un poco más que la duración de la primaria; y en el campo no pasa de 2,2 años. En consecuencia, Guatemala presenta la segunda tasa de analfabetismo más alta de Centroamérica, después de Nicaragua: 33% de los mayores de 15 años (2000).

Las estadísticas serían aun peores si no hubiera escuelas privadas. En el conjunto del país, el sector privado escolariza a más de uno de cada cinco alumnos entre los 7 y los 17 años. Sin embargo, los distintos porcentajes por niveles educativos revelan la débil participación del Estado más allá de la enseñanza primaria. El alumnado en colegios privados es el 13% en la etapa de 7-12 años, el 47% en la básica y el 76% en la siguiente (15-17 años).

Pero el alcance de la enseñanza privada está limitado por motivos económicos. El costo medio de los establecimientos privados es el equivalente de 62 dólares mensuales: más de un tercio del salario mínimo y un quinto del PIB por habitante. Está claro que la mayoría de las familias no pueden permitirse ese gasto, y las subvenciones estatales, tanto para centros privados como para los padres, son escasas.

Aun así, las familias de recursos modestos están dispuestas a hacer sacrificios para que sus hijos estudien, si se les ofrece alguna facilidad. Muestra de ello es el Centro Educativo Kinal, en la capital guatemalteca, establecimiento privado que imparte enseñanzas técnico-profesionales a 700 alumnos de 15-20 años. No son privilegiados: el 90% de las familias con hijos en Kinal tiene más de cuatro miembros, y los ingresos mensuales medios por hogar son de 1.150 quetzales (142 dólares), por debajo del salario mínimo (1.276 quetzales). Los padres no pagan todo el costo de la enseñanza, gracias a que el centro cuenta con ayudas privadas.

Con informaciones de Eneas Flores desde Guatemala.

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