Estados Unidos: autosegregación en la Universidad

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Duración lectura: 1m. 15s.

Hace años, un fuerte movimiento de integración social en la Universidad norteamericana provocó que muchas instituciones reservaran cuotas a las minorías que estaban desproporcionadamente poco representadas entre el alumnado. Ahora, la resaca del “multiculturalismo” está llevando a numerosos estudiantes, sobre todo de colectividades minoritarias, a segregarse voluntariamente dentro de los campus, en residencias exclusivas para los miembros de sus grupos respectivos. Las universidades han permitido la separación de los alumnos por razas, lenguas maternas, o según otras características, como beber o no alcohol. Pero las autoridades académicas empiezan a plantearse si esta segregación no es tal vez perjudicial para la convivencia entre los estudiantes.

Aunque por tradición los universitarios son libres de escoger la residencia dentro del campus, hace un mes una comisión especial de la Universidad de Pensilvania recomendó que se asignase residencia a los alumnos de primer curso para evitar su autosegregación y para “no perder así la oportunidad de una mayor interacción entre los diversos grupos de estudiantes”. También la Brown University, en Rhode Island, donde las residencias por lenguas son abundantes, ha prohibido la apertura de otras nuevas hasta que no se estudien a fondo las consecuencias que tienen en la vida universitaria.

No obstante, los estudiantes que eligen residencias segregadas aducen que esto les ayuda, pues así pueden convivir más intensamente con compañeros de parecidos gustos y aficiones o que han sufrido las mismas desventajas por razón de su raza.

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