España no saca buen partido a los recursos

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Duración lectura: 6m. 26s.

El informe anual de la OCDE Education at a Glance, con datos del estado de la educación de los países miembros, deja esta vez, en su versión para España, dos datos muy negativos: un 35% de jóvenes no avanza más allá de la enseñanza obligatoria, y en torno a un 27% ni estudia ni trabaja.

Sin embargo, el panorama tiene también puntos positivos: España es uno de los países con más avance educativo intergeneracional, con más equidad en el sistema y donde la brecha salarial por sexo es menor. Las condiciones materiales de la educación (gasto por alumno, salario de los profesores, ratio alumnos-profesor) también están por encima de la media, con datos en su mayoría de 2010.

Puntos positivos

Si se observa el conjunto de datos sobre el sistema educativo español, y se compara con sus resultados en PISA (12 puntos por debajo de la media de la OCDE), es fácil llegar a la conclusión de que España no está sabiendo sacar partido a sus recursos y a sus ventajas. Una de ellas es la temprana escolarización: prácticamente todos (99%) los niños españoles de tres años ya reciben educación infantil, frente a solo un 66% de media en la OCDE.

España sobresale en la capacidad del sistema para compensar las desventajas derivadas del origen socio-económico del alumno

También sobresale España en cuanto a la llamada “función democratizadora” de la educación: la capacidad del sistema para compensar las desventajas derivadas del origen socio-económico del alumno. En concreto, el español ocupa el noveno puesto en el ranking. Aparte de Australia y Canadá, solo algunos países del norte de Europa (Finlandia, Islandia, Dinamarca, Holanda, Irlanda) y Francia son más “democratizadores”. Más de un 25% de los estudiantes españoles de estratos socio-económicos bajos alcanzan un título universitario o similar, y menos de un 30% se quedan en la educación obligatoria o por debajo. En ambos aspectos, España puntúa mejor que la media de la OCDE.

Otro aspecto positivo es el avance educativo intergeneracional. Un 45% de los jóvenes españoles ha progresado en sus estudios más allá de donde lo hicieron sus padres, y solo un 6% ha avanzado menos. La media de la OCDE es del 37% y 13% respectivamente. Pero también hay que tener en cuenta que la situación de partida española era más baja.

Además, la llamada “brecha de género” (menor retribución salarial a mujeres que a hombres con los mismos estudios) es menor en España. De hecho, es uno de los únicos cinco países donde el salario medio de una mujer con título universitario o similar representa más del 75% (en concreto el 83%) del de un hombre con similares estudios. Por otra parte, la brecha de género se reduce según aumenta el nivel educativo conseguido, mientras que lo común en la OCDE es lo contrario. La retribución económica que recibe una mujer con estudios terciarios respecto a la que no los ha cursado es mayor en España que la media; lo mismo puede decirse en sentido negativo: la penalización por no terminar la secundaria superior (bachillerato o similar) es también mayor.

En 2010, España gastaba por alumno más que la media europea en enseñanza infantil y secundaria, y los profesores cobraban más

Financiación: por encima de la media

En cuanto a las condiciones materiales de la educación, España gozaba en 2010 (año del que están sacados casi todos los datos) de una buena posición dentro del continente europeo. El sistema español invertía en cada estudiante en 2010 un 6% más que la media de la OCDE y un 7% más que la de la UE-21. Si se excluye a la enseñanza concertada, una auténtica ganga para el erario público, el sobregasto es del 21%, concentrado sobre todo en las etapas de secundaria (800 dólares más por estudiante) e infantil.

En cambio, en primaria y universidad España sigue gastando menos que la media. Pero, gracias a un crecimiento del 39% de 2000 a 2010, el gasto por alumno universitario en España casi ha alcanzado al de la media de la OCDE (el equivalente a 13.614 dólares frente a 13.728)

La ratio alumnos-profesor y los salarios de los docentes también deberían facilitar una mayor calidad educativa. Los profesores de secundaria de la escuela pública española cobran (eliminando la paga de Navidad, para actualizar los datos) un 12% más que sus colegas de la OCDE cuando llegan al nivel máximo de retribución y un 29% más cuando acaban de empezar su carrera docente.

En cuanto a la carga docente, imparten un 1,2% más de clases (5,3% y 12,5% más en bachillerato y primaria respectivamente). La ratio alumnos-profesor es también inferior en todos los niveles educativos, un 28% en secundaria y un 16,5% en primaria, es decir, que les corresponde atender a menos alumnos que la media europea.

Un abandono escolar prematuro del 35% y un 27% de jóvenes “ninis” son los datos más negativos

Problemas: abandono, formación profesional y autonomía

Quizá el dato más negativo para España es el de que solo un 65% de jóvenes de 25-34 años ha obtenido un título de educación secundaria superior (bachillerato o formación profesional de grado medio). Eso significa que el 35% restante se queda en la ESO, si es que llega a conseguir el título. Este porcentaje dobla al de la OCDE, y sitúa a España en la posición 31 de 36 países analizados.

El informe no detalla qué hace ese 65% que supera la etapa obligatoria. Los datos del Ministerio de Educación son algo contradictorios: no es posible que la tasa de los que se gradúan en bachillerato sea del 48% y la de los que lo hacen en grados medios haya crecido hasta el 28%, porque estas cifras sumadas superan el 65% que consigue un título de segundo ciclo de secundaria.

En cualquier caso, suponiendo que casi un 30% de los jóvenes de 25 a 34 años haya terminado un grado medio, este porcentaje sigue estando muy por debajo del de la UE-21, un 44%. Desde hace mucho la OCDE viene advirtiendo a España que debe aumentar la proporción de matriculados y titulados en algún curso más allá de la etapa obligatoria, y preferentemente en formación profesional. En cambio, la tasa de titulados universitarios (25-34 años) es ligeramente superior a la media de la OCDE (39% frente a 38%).

El otro gran borrón en el informe español se refiere a los “ninis”: un 27,4% de los jóvenes de 20 a 24 años ni estudian ni trabajan. En la siguiente franja, de los 25 a los 29 años, el porcentaje todavía aumenta un punto. España es el segundo país de la OCDE con más “ninis”, solo por detrás de Israel.

Sin embargo, el propio informe subraya que estos datos están más relacionados con la evolución del mercado laboral que con la educación. Durante la etapa de bonanza económica, muchos jóvenes poco cualificados abandonaron los estudios tentados por un mercado laboral que parecía absorberlos con gran facilidad, la misma con la que luego los ha expulsado.

Otro dato interesante del sistema educativo español, subrayado en el informe de la OCDE, es la poca autonomía de los colegios en la toma de decisiones relacionadas con los recursos del centro y con el personal.