En Gran Bretaña se triplicarán las tasas universitarias

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Duración lectura: 4m. 12s.

En países europeos donde la universidad es sobre todo estatal, el aumento del número de alumnos no se ha visto acompañado de un crecimiento suficiente de los fondos públicos destinados a la enseñanza superior. La consecuencia es que la universidad carece de la financiación necesaria para desarrollar una enseñanza e investigación de calidad. Las dificultades presupuestarias son comunes en las universidades británicas y francesas, pero el camino elegido para solventarlas es distinto. En Gran Bretaña el gobierno laborista propone que los alumnos paguen más; en Francia el gobierno ha metido la tijera del recorte presupuestario.

En Gran Bretaña el gobierno ha presentado un Libro Blanco para reformar la financiación de la universidad. La directriz principal es que es esencial aumentar la financiación para que la enseñanza y la investigación no entren en declive. Y para eso deben pagar más los alumnos, lo que se justifica por el hecho de que gracias al título obtenido van a ganar bastante más que los no graduados a lo largo de su vida. En Gran Bretaña ahora llegan a la Universidad el 35% de los jóvenes.

Los universitarios pagan hoy unas tasas de 1.100 libras por curso (1.650 euros), y el gobierno propone que las universidades puedan cobrar hasta 3.000 libras (4.500 euros) a partir de 2006. Actualmente las tasas son iguales tanto en un politécnico discreto como en una universidad de prestigio internacional. Con el cambio las tasas se liberalizarán, pero se mantendrá el tope de 3.000 libras hasta 2010.

Los estudiantes podrán pedir un crédito para costearse los estudios, y empezarán a devolverlo cuando sus ingresos alcancen las 15.000 libras, a razón de un 9% anual de su renta.

Para compensar este mayor esfuerzo financiero, se vuelve al sistema de becas, que había sido sustituido por el de préstamos en 1998. Los alumnos cuyas familias ganen menos de 10.000 libras al año tendrán una beca de 1.000 libras para su mantenimiento y una bonificación de 1.100 libras en las tasas. Se estima que un 15% de los estudiantes entre 18 y 25 años obtendrán esta beca. Los estudiantes cuyas familias ganen hasta 20.000 libras tendrán una beca menor.

Las críticas contra la reforma subrayan que la perspectiva de terminar la carrera con una deuda importante va a retraer de la enseñanza universitaria a los más débiles económicamente. Se estima que la deuda puede ser de no menos de 15.000 libras (22.500 euros) por unos estudios de tres años. Pero el gobierno mantiene que el beneficio que obtendrá el graduado por su título le permitirá hacer frente a la deuda. Además, para evitar situaciones discriminatorias, antes de subir las tasas las universidades deberán demostrar ante un “regulador de acceso” que están esforzándose en reclutar alumnos de familias de baja renta.

Por su parte, el Estado pondrá algo más que becas. La financiación pública de la universidad crecerá un 6% anual en los próximos tres años. También crecerá el gasto en investigación y las ayudas a los estudiantes con menos recursos.

Francia: ¿escasez o mala gestión?

En Francia, ante el peligro de desbordamiento del déficit público, el gobierno ha entrado por la senda del rigor presupuestario, que limita la expansión del gasto educativo. Los sindicatos reaccionaron declarando una huelga el 28 de enero para reclamar “otras opciones presupuestarias”, y el gobierno cedió anunciando la creación de 30.000 puestos de profesores en los distintos niveles de enseñanza.

Las universidades también se quejan, algunas con gestos tan llamativos como la Universidad París IX (Orsay) que decidió cerrar durante dos semanas para realizar economías en los gastos de agua y calefacción. El Consejo de administración de la universidad justifica su decisión por la insuficiencia presupuestaria para cubrir los gastos de funcionamiento.

El gobierno ha replicado que el problema es más bien una gestión deficiente de los recursos. En uso de su autonomía financiera, la universidad decidió dedicar una parte importante de sus recursos a inversiones, y ahora se encuentra falta de dinero para los gastos de funcionamiento. El comunicado del ministerio señala que en 2001 la Universidad de Orsay tuvo un excedente de cinco millones de euros y que dispone de reservas importantes.

También la Universidad de Toulouse III amenaza con cerrar sus puertas por un tiempo por ahora indeterminado si el Ministerio no le concede un suplemento presupuestario.

El problema de fondo es que la financiación de la universidad es sobre todo estatal (79%), completada con lo que aportan los municipios (6%), las empresas (5%) y los alumnos (8%). Nadie se atreve por ahora a revisar esta casi gratuidad de la enseñanza. Pero la realidad es que el gasto por alumno en Francia está por debajo de la media de la OCDE. Con datos de 1999, Francia gastaba 7.226 dólares por alumno, frente a 9.700 en Gran Bretaña y 9.063 de media en la OCDE.