Elegir con cabeza la carrera universitaria

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Duración lectura: 1m. 51s.

El escritor Carl McCoy se plantea en un artículo en The Wall Street Journal si los oradores que en las ceremonias de graduación animan a los jóvenes que van a ir a la universidad a que hagan lo que verdaderamente “les gusta”, les hacen un favor. ¿Es este el mejor consejo para unos futuros universitarios que entrarán en un difícil mercado de trabajo?

“’Haz lo que te gusta’ es un mensaje importante, pero no parece aconsejable hacer una carrera pensando que deberíamos ser pagados por hacer lo que nos gusta. Ese consejo capta solo una parte de la realidad: nos dice que es estupendo trabajar en algo porque nos gusta, pero no nos dice por qué el trabajo debe ser hecho. ¿Cuál es el objetivo de todo el esfuerzo?”.

La respuesta, según McCoy, está en trabajar con un sentido más profundo o lo que se llama vocación. “No hace falta ser una persona religiosa o espiritual para sacar partido de este sentido más alto; puede surgir también de un sentido comunitario y del deseo de trabajar juntos. Pero sin un propósito más alto al que todo ese amor y esa ambición puedan dirigirse, no tendremos una guía muy útil para un éxito valioso”.

“Es romántico pensar que cada persona está destinada para una carrera en particular, pero la mayoría de las personas tienen intereses y habilidades diversas y probablemente podrían tener éxito y ser felices en varios campos”.

McCoy sugiere otro modo en que los oradores podrían dar pistas a los jóvenes que se encaminan a la universidad. “Tal vez se orientaría mejor a los jóvenes si los oradores hablaran de amar el trabajo como consecuencia de hacer un trabajo significativo, y no como la motivación para elegirlo. ¿Le encanta al médico ir al hospital a ver a un paciente a media noche? ¿Le gusta a un bombero entrar en un edificio en llamas? ¿Disfruta el maestro tratando de controlar una clase llena de niños díscolos? Seguramente no. Pero el trabajo se realiza con un sentido vocacional que el mero ‘gusto’ no capta”.