El programa “Sócrates” impulsa la movilidad estudiantil europea

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Uno de cada diez estudiantes universitarios de la Unión Europea podrá hacer algún curso en una Universidad de otro país, de acuerdo con el nuevo programa Sócrates que acaba de ser aprobado por el Parlamento Europeo. Pero también hace falta que los estudios hechos en el extranjero sean reconocidos sin dificultades por la Universidad de origen, cosa que a veces falla.

En principio, el programa Sócrates durará cinco años -hasta diciembre de 1999- y asume los objetivos de dos programas anteriores: movilidad estudiantil (Erasmus) y conocimiento de las distintas lenguas de la UE (Lingua) (cfr. servicio 96/94). Pero pretende aumentar hasta un millón el número de universitarios europeos que estudien algún curso de su carrera fuera de su país de origen; es decir, intentará beneficiar al 10% del alumnado universitario, en lugar del 5% que se ha logrado hasta el momento.

El presupuesto del programa Sócrates para los cinco años es de 850 millones de ecus (aproximadamente 1.080 millones de dólares). Además, si al cabo de dos años de programa la Comisión Europea considera que el presupuesto es insuficiente, podrá pedir una revisión presupuestaria al Consejo de Ministros.

Otra novedad del programa Sócrates es que no se limitará a los estudiantes universitarios, sino que destinará parte de sus recursos -no menos del 10%- a un plan de acción específico llamado Comenius, dirigido a la enseñanza primaria y secundaria. Entre las objetivos de Comenius se encuentra la colaboración entre centros escolares de distintos países, el aprendizaje de lenguas de la UE, la formación del profesorado y la educación de hijos de inmigrantes o de familias nómadas.

Las nuevas bolsas de estudios no rebasarán los 5.000 ecus por estudiante (alrededor de 6.350 dólares) para una estancia máxima de doce meses en el extranjero, en concepto de gastos de viaje, de preparación lingüística y de compensación por el eventual coste de vida mayor en el país de destino. Pero lo habitual es que las ayudas estén muy por debajo de este tope, pues si se repartiese esa cantidad a cada estudiante, se agotaría el presupuesto con menos de 170.000 beneficiarios. Así que lo normal es que el becario tenga que poner también dinero de su bolsillo para mantenerse.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares