EE.UU.: los conservadores saltan de los “think tanks” a la universidad

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Duración lectura: 2m. 51s.

Think tanks, fundaciones y otras instituciones conservadoras de EE.UU. están promoviendo y financiando, en diversas universidades del país, programas de enseñanza con los que pretenden difundir el conocimiento de la cultura occidental en el alumnado. Al mismo tiempo, buscan contrarrestar la influencia de la ideología liberal, que en las últimas décadas ha copado los planes de estudios con cursos sobre género, diversidad cultural y posmodernismo.

Hasta el momento, los grupos conservadores limitaban sus ofertas educativas a profesores o estudiantes ideológicamente afines y las facilitaban en sus propios centros. Pero esta estrategia resultó contraproducente: en los campus universitarios desaparecieron los conservadores y se afianzó el predominio de los liberales.

Ahora los conservadores han decidido dar la batalla en la misma universidad. Pero la táctica es, más que difundir directamente la ideología, trabajar en un nivel más básico. Según los responsables de estas iniciativas, los cursos, seminarios o encuentros con especialistas que organizan en las universidades buscan rehabilitar la herencia cultural de Occidente, profundizar en la historia americana sin el habitual enfoque liberal o facilitar la comprensión de las instituciones democráticas contemporáneas. “Lo que proponemos -señala Robert Koon, director de un programa en la Universidad de Texas- trasciende las diferencias políticas”. Y matiza: “No buscamos dar respuestas, sino plantear cuestiones sobre la justicia, la ética o los deberes cívicos” (International Herald Tribune, 22-09-2008).

En cualquier caso, y a pesar de algunas críticas, universidades y colleges han dado la bienvenida a numerosos proyectos de este tipo. En la Universidad de Virginia, por ejemplo, se ha iniciado un curso titulado “Constitucionalismo y Democracia”, que trata de acercar el pensamiento clásico a los alumnos. La Brown University (Rhode Island) ha ofrecido también un seminario sobre teoría política. En la Universidad de Colorado Springs se han dedicado cerca de 50.000 dólares a editar una antología de textos que recoge desde la “Apología” de Platón hasta la “Carta desde la prisión de Birmingham” de Martin Luther King. Según la National Association of Scholars, existen por el momento 37 proyectos académicos de estas características, de los cuales 20 han surgido en los últimos tres años.

Este despertar conservador, sin embargo, no habría sido posible sin las cuantiosas donaciones y ayudas privadas que han recibido estas iniciativas, en algunos casos por medio de instituciones dedicadas específicamente a financiarlas. Es el caso de la John M. Olin Foundation, que después de veinte años dando ayuda económica para divulgar el pensamiento conservador, ha pasado el testigo y cerca de un millón de dólares a la Veritas Fund for Higher Education. Esta última, constituida en 2007 por el Manhattan Institute -uno de los think tanks conservadores más importantes de EE.UU.- ha destinado 2,5 millones a erigir y mantener diversos proyectos académicos en diez universidades americanas.

Gracias a la nueva Ley de Enseñanza Superior, aprobada recientemente, estos programas universitarios podrán recibir además dinero público. En el texto legal se han previsto, en concreto, subvenciones y ayudas para instituciones y programas académicos dedicados a la enseñanza de la historia americana y la estructura institucional de las sociedades democráticas occidentales. El Congreso será el encargado de determinar qué proyectos se financian y la cuantía de la ayuda.