Educación diferenciada para chicos y chicas de los 13 a los 16 años

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Duración lectura: 3m. 31s.

¿Coeducación o escuela diferenciada por sexos? Convencidos de que es bueno tener un menú de opciones, colegios privados de EE.UU. y de Inglaterra han elegido una fórmula mixta: chicos y chicas estudian juntos en primaria y en la secundaria superior, y en clases separadas en los conflictivos 13 a 16 años.

Everett J. Wilson, director de secundaria en la Masters School (Estado de Nueva York), explica al New York Times (31-V-2004) lo sucedido en esa escuela privada, que primero era para chicas, pasó a ser mixta en 1996 y en la que ahora chicos y chicas estudian en clases separadas en la primera etapa de secundaria. Lo que antes eran los 17 años, ahora son los 13, dice Wilson: “es la edad más crítica en la vida de un niño”, y la enseñanza diferenciada permite adaptarse al distinto desarrollo y temperamento de chicos y chicas.

Un ejemplo son los comentarios de los alumnos sobre el Diario de Anna Frank: en una clase mixta, las chicas se identifican con la autora, mientras que los chicos se ríen o se aburren. En clases separadas, unas y otros siguen el tema con atención. Las chicas aprecian a Anna como una chica atraída por un chico y enfrentada a su madre, y los chicos dicen que tenía una crisis de identidad y buscaba sentirse segura. Anécdotas aparte, las chicas ganan en confianza estudiando por separado matemáticas y ciencias, mientras que los chicos se sienten más estimulados en el estudio de las humanidades, según Wilson.

“La separación por sexos -resume la periodista del Times- tiene en cuenta los diferentes modos de aprender de chicos y chicas; el desigual ritmo en su desarrollo físico, emocional y cognitivo; el tumulto hormonal de la pubertad cuando la parte del cerebro que gobierna el criterio está aún formándose; y el efecto de una cultura erotizada que ha rebajado a los 13 años lo que antes eran los 17. También supone que las chicas que reciben clases de matemáticas y ciencias solo para ellas ganan en confianza, y que los chicos pueden experimentar un avance similar en humanidades”.

Las opiniones de los alumnos presentadas por el diario neoyorquino van en el mismo sentido. “Somos muy diferentes a esta edad -dice una chica llamada Lauren Bernstein-: estamos como formándonos a nosotros mismos y esto nos ayuda a ser más abiertos”. Su hermana Alyssa recuerda que, viendo una película “de conductores borrachos”, una chica gritó y desencadenó una reacción tras la cual todas acabaron llorando. En la clase de los chicos, cuenta Noel Capozzalo, “nos partimos de risa” al saber lo que había pasado con las chicas: “nos parecía ridículo que se afectaran tanto”.

También en Inglaterra está ganando popularidad esta fórmula. Al menos nueve escuelas -entre las que se incluyen tres muy prestigiosas- enseñan a chicos y chicas en clases separadas de los 11 a los 16 años. La enseñanza diferenciada se extiende también a edades más tempranas. Cinco de los nueve últimos colegios que han ingresado en la Coalición Nacional de Escuelas Femeninas son middle schools, para alumnas de 8-9 a 12-13 años.

En Estados Unidos, la Administración Bush ha flexibilizado las normas de las escuelas públicas para que puedan ensayar la enseñanza diferenciada con diversas fórmulas (ver servicio 67/02).

Michael Thompson, psicólogo en una escuela masculina y autor de los libros “Educar a Caín: cómo proteger la vida emocional de los chicos” y “Hablando de chicos”, asegura que, durante la adolescencia, al compararse con las chicas en la escuela secundaria, los chicos se ven “defectuosos” y terminan por hacerse “ariscos y resentidos”.

La educación diferenciada beneficia a las chicas, según Carol Gilligan, profesora de la Universidad de Nueva York y autora de varios libros sobre psicología femenina en la adolescencia. “Las chicas de 11 años tienen confianza en sí mismas y a los 16 están confusas”, dice Gilligan, quien está convencida de que serán más creativas y audaces de mayores si en esa etapa se benefician de una educación diferenciada.