Deberes: agobios y resultados

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En la mayoría de países, a partir de los 13 años las chicas se sienten más agobiadas que los chicos por las tareas escolares. La relación entre tiempo dedicado a las tareas y rendimiento académico es clara a nivel intra-nacional, pero no en la comparación internacional.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud presentado recientemente ha analizado varios indicadores de salud y bienestar en la juventud europea, y las diferencias entre sexos y clases sociales. Un apartado estudia la relación entre la “presión escolar” y la calidad de vida, en ambos casos según la percepción de los propios jóvenes. Los autores señalan que la sensación de agobio por los deberes del colegio está relacionada con un aumento en la prevalencia de determinadas enfermedades o molestias, como dolores de cabeza o problemas digestivos.

En la mayoría de países, los estudiantes de familias adineradas dicen sentirse más agobiados por las tareas escolares que los de clase social más modesta. El fenómeno se observa en los dos sexos, aunque es más acusado entre ellas. Algunos de los países donde la diferencia es mayor son Lituania, Eslovenia o Italia. En España, en cambio, la renta apenas influye en este aspecto, ni para los chicos ni para las chicas.

Por lo general, la sensación de agobio aumenta con la edad, sobre todo entre las chicas. De media, a los 11 años se sienten presionadas por las tareas un 22% de las chicas y un 24% de los chicos. Es la única edad en la que ellos están por delante. A los 13, ya son un 38% y un 33% respectivamente, y a los 15, los porcentajes llegan al 51% y 39%. Solo en dos países la presión de los chicos es similar a la de sus compañeras. En cambio, la diferencia resulta especialmente abultada en Noruega, Suecia, Portugal, Italia o Inglaterra.

En la mayoría de países, los estudiantes de familias adineradas dicen sentirse más agobiados por las tareas escolares que los de clase social más modesta

Los estudiantes españoles aparecen entre los más agobiados, sobre todo a partir de los 13 años. Hasta entonces, los chicos sienten más la presión de las tareas. Después la tendencia se invierte, aunque la diferencia entre sexos está por debajo de la media.

El caso de las matemáticas

No obstante, entre la sensación de agobio y el número de horas dedicadas a los deberes no siempre hay una relación directa; o al menos, la relación varía por países. Según un reciente análisis de la OCDE, centrado en los estudiantes de 15 años que en la prueba PISA de 2012 obtuvieron malos resultados en matemáticas, algunos de los que más tiempo emplean semanalmente en hacer deberes son los italianos, irlandeses o españoles, tres países que también aparecían arriba en el ranking de agobio. Sin embargo, holandeses y griegos, que no decían sentir especial presión por las tareas, también dedican un tiempo superior a la media. A la inversa, en Eslovenia o Finlandia, muchos sienten agobio, según la OMS, pero, según el informe de la OCDE, la dedicación a los deberes está por debajo de la media.

En cambio, sí parece haber una relación objetiva entre tiempo empleado en tareas escolares –de todas las asignaturas– y rendimiento en matemáticas. Incluso descontando el factor socioeconómico y la trayectoria anterior en la materia, a más dedicación mejores resultados. Cuatro horas de deberes a la semana aumentan claramente la probabilidad de alcanzar el nivel mínimo. Entre los que llegan y los que se quedan por debajo, la diferencia de dedicación a tareas es de una hora semanal.

No obstante, si se considera el estudio de las matemáticas fuera del colegio, resulta que son los alumnos con peores notas los que más horas dedican. Quizá se vean obligados por sus padres a acudir a clases de refuerzo; pero también parece que se apuntan más a actividades complementarias relacionadas con la materia, sobre todo si comportan algún componente lúdico. Estos cebos sirven para atraer a los malos estudiantes, pero no están ayudando a cerrar la brecha con los otros.

De todos modos, la relación entre deberes y rendimiento solo es clara en cada país; cuando se comparan unos países con otros, no lo es tanto. En algunos de los mejor situados en la última prueba PISA de matemáticas, como China o los Países Bajos, los alumnos hacen más deberes que la media. En cambio, los chicos finlandeses logran también buenas notas con el mínimo estrés.

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