Cuando en una escuela entra el otro sexo

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The Daily Telegraph (Londres, 21-II-95) cuenta algunas experiencias de chicas que han empezado a estudiar en escuelas británicas que antes eran sólo para chicos.

(…) El paso a la enseñanza mixta obedece a varios motivos. Uno es mantener las matrículas, pues algunas escuelas privadas están perdiendo alumnos. (…) También se cree que las chicas contribuirán a civilizar a los chicos y que supondrán un estímulo para ellos.

(…) Las mejores escuelas femeninas temen que se está llevando a las chicas a escuelas privadas tradicionalmente masculinas por razones equivocadas. Hay quien cree que se está perjudicando a los dos sexos con unas tentativas mal planeadas de implantar la enseñanza mixta.

Los datos académicos indican que las escuelas separadas dan mejores resultados (aunque recientemente ha habido una oleada de cierres y fusiones entre algunas de las escuelas femeninas más vulnerables a la recesión). El año pasado, en la clasificación de escuelas [por los resultados en los exámenes finales de la secundaria], 13 de las 20 escuelas con mayor número de calificaciones altas [niveles A y B], eran femeninas, y de las otras casi todas eran masculinas.

Las chicas obtienen mejores resultados en matemáticas y ciencias cuando se quedan en escuelas para ellas. (…) Dice Enid Castle, directora de Cheltenham Ladies’ College: “Las escuelas masculinas creen que [al admitir chicas] expanden su excelente educación, cuando, de hecho, las chicas salen perjudicadas desde el punto de vista académico”.

(…) Los chicos suelen ser más habladores en clase y piden más atención por parte del profesor. (…) Las chicas son “intrusas”, en cuanto penetran en instituciones que son ya posesión de los chicos.

Muchas padres piensan de otra forma. Les gusta la idea de enviar a la hija a la escuela donde estudió su padre -especialmente si ella no tiene hermanos varones-, y están convencidos de que así le dan mejores oportunidades, a la vez que ellos ganan en consideración social.

Uno o dos padres de las chicas que estudian en Uppingham School explica que, a su juicio, la enseñanza mixta allí es un “escalón” hacia la universidad. Pero se mezclan otros motivos. Un responsable de Uppingham cuenta que preguntó a una madre por qué quería mandar a su hija a esa escuela. Ella respondió: “Mi hija ha agotado las posibilidades de encontrar novio en Oakham”. La chica no fue admitida.

Y es que el sexo es un problema. Durante cierto tiempo, Marlborough [la primera escuela masculina que admitió a chicas] aconsejó a las alumnas que usaran la píldora, y casi todas las escuelas privadas [public schools, en régimen de internado] mixtas han tenido que expulsar alumnos y alumnas sorprendidos en la cama.

(…) La opinión común es que sólo las chicas fuertes, brillantes y de buena presencia prosperan en las escuelas que antes eran sólo para chicos. Pero en sus escuelas femeninas de procedencia, esas chicas habrían sido las primeras de la clase. Es difícil que alcancen una posición similar entre los chicos. “Para las chicas es muy importante ver a otras chicas en puestos de responsabilidad -señala Penelope Penney, presidenta de la Asociación de Escuelas Femeninas-. Ellas necesitan modelos”.

(…) A algunas chicas, pertenecer a una pequeña minoría les hace valorarse exageradamente. Una ex alumna de Cranleigh -que prefiere no dar su nombre- cuenta que durante los dos años que pasó allí tuvo toda una ristra de novios y admiradores. “Eso me hizo verme de una manera totalmente distorsionada -dice-. Me valoraba en función de la atención masculina que atraía. Me ha costado los últimos diez años aprender que hay cosas más importantes”.

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