Cómo financiar la enseñanza superior

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Duración lectura: 3m. 28s.

Cada vez más jóvenes llegan a la Universidad. Actualmente, más del 50% de los que terminan la secundaria se inscriben en la enseñanza universitaria, porcentaje que llega al 75% en algunos países. ¿Cómo financiar este crecimiento? En algunos países, el aumento de los presupuestos no ha ido a la par del crecimiento de la escolarización, por lo que ha comenzado a disminuir el gasto por alumno.

Para encontrar los recursos necesarios, los distintos países recurren a variadas fórmulas que dosifican los fondos públicos y los privados. En general, en los últimos años, la financiación universitaria va apartándose de la subvención pública indiscriminada, y gira hacia la contribución privada. Pero las situaciones pueden ser muy variadas.

En Europa, los países nórdicos han afrontado el crecimiento de la escolarización con una aumento de la financiación pública, manteniendo un gasto por alumno por encima de la media de la OCDE.

En cambio, otros países piensan que como quien cursa estudios universitarios obtiene una clara rentabilidad privada, es equitativo que pague más. En esta línea, Australia, Corea, Japón, Nueva Zelanda y el Reino Unido prefieren cargar a los estudiantes con una parte mayor del coste de la enseñanza. Australia, por ejemplo, ha instaurado un sistema de préstamos al estudio, que los titulados deben devolver al acabar, sin que esto haya tenido un efecto negativo sobre el acceso de los estudiantes más desfavorecidos.

A la inversa, en numerosos países europeos los gobiernos no han autorizado un aumento sustancial de las tasas académicas, pero tampoco han aumentado suficientemente los presupuestos universitarios. En consecuencia, el gasto por alumno en países como Francia, Italia, España o Portugal, está por debajo de la media de la OCDE.

A título de comparación, el gasto por alumno en EE.UU. (22.476 dólares) es más del doble de la media europea (10.191), lo cual tiene bastante que ver con la excelencia de la enseñanza.

La Universidad busca la financiación privada

Lo que marca la diferencia entre Europa y los EE.UU. es la financiación privada. Si se observa el origen de los recursos en la enseñanza superior americana, un tercio es financiación pública y dos tercios es privada. En Japón, el 41% es pública y el 59% privada. En cambio, en Europa la mayor aportación privada corresponde a Reino Unido e Italia (en torno al 30%), y a España (24%), mientras queda muy por debajo en países grandes como Francia (16%) y Alemania (13%).

En cualquier caso, la tendencia indica que va creciendo la financiación privada. En más de la mitad de los países de la OCDE con datos comparables, la parte de la financiación privada ha crecido al menos 3 puntos entre 1995 y 2004.

La idea de cobrar al usuario se basa en razones tanto de eficacia como de equidad. Las ventajas salariales que proporciona la educación universitaria garantiza que habrá una fuerte demanda aunque se cobre por la enseñanza. Y, desde el punto de vista de la equidad, basta garantizar las ayudas públicas necesarias para los estudiantes de familias desfavorecidas, que siempre están menos representados en la universidad, sin preconizar una gratuidad indiscriminada.

De hecho, en los países donde los estudiantes tienen que pagar tasas académicas, pero cuentan con suficientes subsidios públicos (becas, préstamos…), el nivel de acceso a la enseñanza superior no es inferior al de la media de la OCDE. Por ejemplo, en lo que se refiere a los alumnos matriculados en licenciaturas, Australia (82%) y Nueva Zelanda (79%) tienen uno de los niveles más altos; también Holanda (59%) y Estados Unidos (64%) están por encima de la media de la OCDE (54%).

También hay que tener en cuenta que la financiación privada no proviene solo de las familias. La contribución de otras entidades privadas (donativos, becas, contratos de investigación…) representa más del 10% del presupuesto de la enseñanza superior en varios países, y llega hasta casi el 30% en EE.UU.