China: cierre de 300 escuelas privadas en Guangdong

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Trescientas escuelas privadas de la provincia de Guangdong tendrán que cerrar por decisión del gobierno regional, que considera que “no responden a las normas de seguridad previstas en la ley”. Los creadores de las escuelas replican que esto es solo una excusa para evitar la proliferación de escuelas privadas, que el gobierno comunista no ve con buenos ojos.

Las escuelas privadas se han extendido en el municipio de Guangzhou sobre todo para acoger a los hijos de trabajadores que han emigrado del campo a la ciudad. Según la ley china, para trasladarse a otra ciudad se necesita un permiso, y quien se mueve sin autorización se convierte en un “sin papeles”, que no puede invocar un derecho a utilizar los servicios públicos. Este éxodo ha desbordado las estructuras de la escuela pública, que, en teoría, debe proporcionar a cada niño nueve años de educación gratuita. En la práctica, unos 300.000 alumnos de Guangzhou no tienen plaza en las escuelas públicas.

Hace diez años, en Guangzhou había 30 escuelas privadas. Con el flujo migratorio, ahora hay varios centenares. Para el gobierno, la creación de escuelas privadas ha supuesto un ahorro notable. Xin Lijan, presidente de un grupo que gestiona seis escuelas para hijos de inmigrantes, explica a “AsiaNews”: “Un alumno en la escuela pública cuesta al Estado 4.000 yuans al año. A esto hay que agregar la inversión para la construcción de la escuela, que supone unos 10.000 yuans por alumno”.

Teniendo en cuenta estas cifras, “tendría más sentido financiar las escuelas privadas, que como máximo necesitan 2.000 yuans por alumno”.

Según Xin Lijan, el gobierno utiliza la cuestión de la seguridad en las escuelas como una barrera técnica para limitar su expansión: “Tienen una idea fija de cómo debe ser una escuela y no aceptan la existencia de alternativas válidas”.

Los criterios cada vez más restrictivos para autorizar escuelas privadas están obligando a que muchos estudiantes tengan que dejar a su familia en la ciudad para volver a sus lugares de origen, que es el único sitio donde pueden invocar el derecho a la educación gratuita. Pero las familias preferirían pagar la matrícula en las escuelas privadas de Guangzhou.

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