Blair anima a las universidades británicas a buscar donaciones

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Duración lectura: 1m. 33s.

La reforma de la financiación de las universidades británicas bajo los gobiernos de Tony Blair ha ido en la línea de hacerlas menos dependientes del erario público (ver Aceprensa 13/04). Esto implica elevar las tasas académicas (se autorizó hasta un tope de 3.000 libras al año) y, sobre todo, animarles a buscar nuevas fuentes de financiación privadas. Los responsables de las universidades deben recaudar fondos entre empresarios, antiguos alumnos y filántropos, según ha vuelto a explicar Blair en un artículo publicado en “The Daily Telegraph” (15-02-2006).

Para Blair, lo que marca la diferencia entre las universidades de Gran Bretaña y de Estados Unidos es la financiación privada. “Gran Bretaña gasta tanto dinero público en educación superior como Estados Unidos. Pero las donaciones privadas son mucho mayores allí, y no solo en instituciones de elite como Harvard y Yale. Como media, las universidades norteamericanas reciben 15 veces más en donaciones que las británicas”.

¿A qué se deben estas diferencias? Blair cree que no es un problema cultural. De hecho, hasta hace unos veinte años, las universidades públicas norteamericanas recibían pocas donaciones privadas. Pero hubo un cambio de mentalidad, lo cual es una prueba de que Gran Bretaña también puede lograrlo.

La propuesta de Blair está en sintonía con las recomendaciones de prestigiosos analistas. Timothy Garton Ash propone en “The Guardian” (30-11-2006) buscar un modelo que combine financiación pública y privada. Aunque rechaza la idea de “copiar servilmente a las grandes universidades norteamericanas”, se muestra partidario de adoptar algunas de sus fórmulas; entre ellas, la recaudación de fondos entre antiguos alumnos. Es insólito -dice- que Oxford reciba dinero de menos de un 10% de sus antiguos alumnos, mientras que Princeton recibe de más de un 60%.

ACEPRENSA