Twitter: el mundo en 140 caracteres

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Duración lectura: 7m. 7s.

Los propios analistas de Internet se encuentran asombrados ante este sencillo concepto de red social que, sin embargo, va demostrando una capacidad extraordinaria para abarcar las formas más variadas de la comunicación. Hasta se le atribuye la organización de la reciente revuelta popular en Irán, a la que se ha dado en llamar “Twitter Revolution”. Pero hay quien advierte que la difusión instantánea y masiva de mensajes, tan útil para organizar una manifestación, es también ideal para que los servicios de seguridad se enteren al instante de lo que se está cociendo.

La agencia Compete, especializada en el análisis del universo online, ha situado a Twitter en el tercer puesto entre las redes sociales, a la zaga de Facebook y de MySpace.

La mecánica elemental de este producto es más que simple, pues consiste apenas en la publicación y lectura en tiempo real de tweets (mensajes de hasta 140 caracteres) mediante cuentas de usuario que pueden gestionarse desde el ordenador o el móvil. La extensión de esos píos de pájaro (eso significa tweet) permite que puedan crearse y circular por medio de la plataforma SMS accesible con el teléfono.

Por otra parte, existen programas gratuitos (TweetDeck, Twitterfeed, Twhirl o Twitterific) que se mantienen en la pantalla del ordenador o que se ejecutan en el móvil (especialmente en el iPhone), y gracias a los cuales no es necesario entrar a la web de Twitter para enviar o leer los tweets. Sin contar, claro, con que también puede accederse a ellos a través de la Blackberry.

Entre seguidores

Igual que las redes sociales, Twitter funciona sobre el principio de los “seguidores”. Cuando alguien con una cuenta de Twitter decide “seguir” a otro que también es usuario, los tweets de este último aparecerán en orden cronológico inverso sobre la página de aquél. Y si uno es seguidor de 20 personas, encontrará a lo largo de su página una serie de tweets posteados por todas con la información más heterogénea: muchas nimiedades personales, claro, pero quizá también enlaces a artículos científicos o a vídeos. Britney Spears cuenta con 1,7 millones de seguidores, mientras que Ashton Kutcher ha superado ya el millón. Algo que, como señala un reportaje de Time (15-06-2009), se equipara a la audiencia de una retransmisión televisiva.

El producto combina el atractivo de un blog con el de una sala de chat. “Twitter permite a la gente saber instantáneamente lo que está sucediendo con las cosas que le preocupan”, dice Evan Williams, director ejecutivo y cofundador de la compañía. Junto con sus socios Biz Stone y Jack Dorsey, el enfoque que Williams dio a Twitter inicialmente fue el de una sencilla herramienta para mantenerse en contacto con personas ya conocidas, respondiendo a la pregunta What are you doing? (¿Qué estás haciendo?).

En 2006, cuando Twitter acababa de salir, los tres hombres sintieron un ligero temblor de tierra en San Francisco. Los tres se lanzaron a sus teléfonos para “twitear” sobre el suceso, y se encontraron con los mensajes de otras personas de la ciudad. En aquel momento, resultó claro para ellos que Twitter podía convertirse en una forma de enviar titulares de noticias, y no sólo a los amigos, sino a cualquier persona.

A continuación, dos acontecimientos pusieron a prueba las posibilidades del invento: la serie de atentados terroristas en Bombay durante el mes de noviembre pasado, y el improvisado aterrizaje de un avión comercial en aguas del río Hudson, en enero. Los mensajes de Twitter se adelantaron en ambas ocasiones a las primeras noticias de las agencias.

“Twitter ha dado la vuelta a la noción de grupo”, afirma Paul Saffo, el célebre consultor sobre tecnologías de futuro asentado en Silicon Valley. “En lugar de crear el grupo que quieres, twiteas algo y el grupo se conforma espontáneamente”.

Herramienta de “marketing”

La potencialidad de Twitter para sustituir en muchos aspectos a un buscador como Google ya parece probada. Porque si hay que hacer una investigación, pongamos por caso, sobre Cervantes, quizá encontremos más preciso, autorizado y fiable realizar una consulta a través de Twitter y atender a las recomendaciones de amigos de los amigos, en vez de recurrir a los primeros resultados arrojados por Google.

En marketing, Twitter también resulta útil para las PYMES, que pueden servirse de él, por ejemplo, para promocionar sus días de descuentos especiales. Por su parte, grandes cadenas como Starbucks han trasladado a Twitter su hoja de reclamaciones, y permiten a sus clientes enviar posts con observaciones que son revisados por Brad Nelson, encargado de actualizar en la red social las noticias relativas a la empresa. Hace un tiempo, ante el rumor de que Starbucks se negaba a enviar café a las tropas en Irak como protesta por la guerra, Nelson se defendió twiteando: “No es cierto. He aquí los hechos”, y a continuación el link a la web donde Starbucks rechazaba el rumor.

En general, los mensajes intercambiados a través de Twitter sirven a las empresas para conocer mejor los hábitos de sus consumidores. Dell, por ejemplo, logró enterarse a través de los tweets de sus usuarios de que éstos se quejaban por la excesiva proximidad entre la tecla del apóstrofe y la de retroceso en su ordenador portátil Dell Mini 9, con lo cual modificó el teclado para la siguiente edición del producto (Dell Mini 10).

Por otra parte, brotes como el de la gripe porcina pueden mantenerse localizados gracias a las referencias sobre ella que aparecen en los tweets; un trabajo del que se encarga ya un servicio llamado SickCity.

Twitter en la política

El 15 de junio pasado, un oficial de 27 años del Departamento de Estado, Jared Cohen, envió un correo electrónico al site de Twitter con una petición desconcertante: que la compañía retrasara las labores de mantenimiento anunciadas para su red global, ya que podían provocar la suspensión del servicio mientras los iraníes lo usaban para informar al mundo exterior de lo que ocurría en Teherán, tras las elecciones.

Como señalan Mark Landler y Brian Stelter en The New York Times (16-06-2009), “se trata del reconocimiento, por parte de Estados Unidos, de que un servicio de bitácoras personales por Internet, que hace cuatro años no existía, tiene la capacidad de influir sobre los hechos que ocurren en un viejo país musulmán”.

Estados Unidos ha señalado que esta petición (a la que Twitter, en efecto, atendió, retrasando hasta el martes por la tarde las labores de optimización del servicio) no constituye una injerencia en la política iraní, puesto que se llevó a cabo cuando habían pasado tres días desde las elecciones y cuando las protestas eran ya un hecho consumado. “Defendemos la libertad de expresión -dijo P.J. Crowley, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos-. La información debe usarse como una vía para promover la libertad de expresión”.

También las revueltas de Moldavia el pasado mes de mayo se organizaron vía Twitter, mientras que su utilización cada vez más extendida por parte de los disidentes del régimen chino provocó que, durante los días del aniversario de las matanzas de Tiananmén, el acceso se mantuviera bloqueado. Sin embargo, no hay consenso acerca de la utilidad de Twitter para luchar contra el poder. Incluso hay quien cree que, por el contrario, constituye un recurso estupendo para que los servicios de inteligencia de un régimen puedan enterarse de lo que colea entre los ciudadanos.

Esto es lo que sostiene en The Boston Globe (20-06-2009) Evgeny Morozov, del Open Society Institute, para quien “la organización de las protestas es algo muy distinto a su difusión: lo primero requiere secreto absoluto; lo segundo consiste en lo contrario. Debatir en Twitter las cuestiones logísticas no sirve sino para atraer innecesariamente la atención del gobierno y de otros detractores”. La conclusión de Morozov es que “no todo el activismo online es efectivo: ¿de qué vale la habilidad de los extranjeros para apoyar la protesta vía Twitter si estos apoyos no hacen más que empeorar la situación de los que están en el lugar?”.

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