También hay sitio para la prensa no comercial

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Cuando la industria periodística trata de recuperar lectores perdidos y sanear sus balances, a menudo hace hincapié en aumentar los presupuestos de marketing, recortar gastos, cambiar a los presentadores o a las primeras firmas, construir redacciones más modernas. Otras veces intenta pintarse la cara: cambiar el diseño de los diarios, introducir el color, etc. Ahora surge otra idea: el periodismo sin ánimo de lucro.

En Estados Unidos, diversas fundaciones y donantes privados han empezado a financiar medios con esta perspectiva. No se trata de flamantes redacciones repletas de afamados periodistas: son instalaciones algo más sencillas en las que trabajan, sobre todo, periodistas jóvenes llenos de entusiasmo, pero eso sí, serios, profesionales. Buscan un modo de hacer distinto, una tabla de salvación para huir de un periodismo reverente ante el poder y prudente ante el dinero.

A veces se trata de medios on-line, cuyos gastos son más reducidos. Es el caso de Voice of San Diego, que con un staff de ocho periodistas, consigue atraer la atención de 17.000 visitantes diarios. ¿Quién los sostiene? Una docena de instituciones invirtieron en su fundación 15.000 dólares; cuenta luego con cerca de cincuenta patrocinadores y más de un centenar de apoyos de particulares, con aportaciones muy diversas al proyecto (desde 35 a 500 dólares). Otra fuente de financiación es la publicidad: entre los anunciantes, lógicamente, están las propias fundaciones patrocinadoras.

Pero no siempre la salida está en la red: a veces el empeño de los donantes es capaz de cubrir el coste necesario para poner en marcha una pequeña tirada en papel. O al menos intentarlo. Así sucede con el MinnPost de Minneapolis: en él trabajan veteranos periodistas ayudados por la colaboración habitual de un nutrido grupo de colaboradores freelance. Siendo su financiación muy parecida a Voice of San Diego, hasta el pasado 12 de febrero, además de la edición on-line, tiraban un pequeño boletín en papel (ocho páginas diarias), pero desde ese día tan solo lo ofrecen en versión PDF desde su web.

Mientras, en Nueva York se ha creado una organización de periodistas -llamada ProPublica- para investigar, entre otras prácticas innovadoras, la estrategia del nonprofit, y cómo esta puede ayudar a renovar el periodismo.

Son muchos los que ven necesaria esa autocrítica de la profesión, para dar soluciones a un periodismo atribulado por la pérdida de lectores. Esta caída de la demanda, entre otras consecuencias, ha hecho que los periódicos se vean arrastrados por criterios mercantilistas, tendiendo hacia la presentación de informaciones ligeras, de abundante material gráfico, de grandes titulares, etc. Un tipo de prensa y de trabajo periodístico sensacionalista que no satisface las ambiciones profesionales de la mayoría de los periodistas.

“Pienso que las entidades no lucrativas tendrán un papel fundamental en nuestro sistema mediático”, afirma Robert McChesney, profesor de Comunicación en la Universidad de Illinois y dueño de la nonprofit freepress.org. Para McChesney, el problema del periodismo es que “ha optado por maximizar los beneficios de las grandes compañías mediáticas: esto puede ir bien a esas compañías, pero es un desastre para la comunicación que necesita de una sana autonomía”.

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