Solo importa el cuerpo, talento no hace falta

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Duración lectura: 4m. 34s.

Las más difundidas “revistas para hombres” no ofrecen más ambiciones que el cultivo de la propia imagen, los cuidados personales, y la conquista sexual. Es la conclusión de un análisis realizado por la Asociación Plaza del Castillo de usuarios de medios de comunicación sobre ocho revistas masculinas, con el objeto de detectar las tendencias sociales, por dónde va la publicidad y los valores que se ofrecen en ellas. Las cabeceras estudiadas son NOX, GQ, DT, Primera Línea, MAN, Men’s health, FHM y Vanity Gay.

Estas publicaciones, dice el estudio, son de alta calidad técnica y visual, dirigidas a varones de clase social media y alta y con capacidad adquisitiva, y no buscan influir en la sociedad transformándola, sino hacer dinero, mostrando los contenidos como iconos de una “cultura”, la de “la calidad de vida”.

La imagen de la mujer que ofrecen presenta una alta carga sexual. Proceden de campos como la moda, el espectáculo o la televisión: nada de intelectuales, amas de casa o comprometidas en movimientos sociales. “Una mujer moderna, pragmática, independiente, joven, bellísima, en perfecto estado de revista, y a la que hay que conquistar y complacer (en particular, sexualmente). Pero, curiosamente, nunca se habla de conservar”, dice el documento. La mujer es también protagonista de la publicidad; eso sí: nada de anorexia, sino cuerpos con curvas generosas.

A juicio del análisis, “dada su pretensión de ofrecer la realidad sin filtros”, los contenidos de las revistas masculinas constituyen un “termómetro” de la situación social y cultural en que vivimos. Así, “estamos inmersos en una sociedad individualista, apoyada en los intercambios de todo tipo basados en el consumo, integrada por individuos ‘encantados de haberse conocido’, que pregona el disfrute ilimitado del propio cuerpo (y del ajeno) y la satisfacción sin restricciones de todos los deseos. Y el consumismo, aceptado y practicado como la nueva ‘religión’ de masas, traspasa todos sus contenidos. Son escasísimas las excepciones. Se prima, de este modo, el vivir el día a día, el no angustiarse por el futuro, el evitar los dilemas morales, el aparcar los compromisos personales y sociales. Hedonismo, relativismo… pero con mucho glamour” (el documento está disponible en www.asociacionplazadelcastillo.org)

Una cultura tóxica para las más jóvenes

“La mujer ideal: desnuda y lista para salir”, “La dieta del insecto palo” o “Se busca muñeca viviente (no se requiere talento)” son algunos de los impactantes titulares de un informe del Women’s Forum Australia (WFA: www.womensforumaustralia.org) sobre revistas femeninas dirigidas a niñas o chicas jóvenes, como Girlfriend, Cosmopolitan, Total Girl

El documento, llamado Faking It, analiza el modelo de mujer propuesto en ellas, e imitando el estilo visual y la temática de ese tipo de publicaciones, se dirige fundamentalmente a su mismo público, con el objeto de “ayudar a las chicas a rechazar los mensajes hipersexualizados que tratan de hacerlas objetos” y a buscar alternativas vitales más allá del culto a la celebridad, en palabras de Melinda Tankard, directora de financiación del WFA y editora del estudio.

Faking It ha sido realizado por Selena Ewing, investigadora del Instituto de Bioética Southern Cross, de Adelaida. Ewing comienza mostrando la tendencia al gregarismo a través de un estudio en el que se comprobó cómo funciona “la ilusión de universalidad” acerca de las relaciones sexuales sin compromiso. El estudio reflejaba que, en un amplio grupo de chicos y chicas, la mayoría de ellos tendía a pensar que sus convicciones o actitudes son diferentes de la norma, lo que les llevaba a actuar de un modo diferente a lo que realmente piensan. “Esto podría explicar cómo la lectura de estas revistas puede alentar a más mujeres a tener relaciones sexuales con más hombres”, dice Faking It.

Para ello se apoya también en un análisis que señalaba cómo, en 1965, la versión norteamericana de la revista Cosmopolitan centraba sus consejos sobre relaciones -hasta un 87,5% de ellos- en el matrimonio y cómo hacer que funcionase. En 2000, la mayoría de artículos sobre relaciones afectivas trataban sobre sexo, compromisos breves y placer momentáneo.

Melinda Tankard, que edita el estudio, señala en una entrevista para MercatorNet (www.mercatornet.com) que “un análisis de las tres revistas más populares dirigidas a niñas (Barbie Magazine, Total Girl y Disney Girl) revela que entre el 50% y el 75% del contenido es de materia sexual”. Considera que “las chicas más jóvenes no están emocionalmente preparadas para procesar estos mensajes. Es difícil para ellas resistir la presión exterior. Mostrándoles imágenes de mujeres maquilladas, delgadas y sexualizadas les hace sentirse peor consigo mismas… Perjudica su bienestar y autoestima”. Tankard dice que “estamos viendo los efectos de esta conversión en objetos sexuales de los cuerpos de mujeres jóvenes a través de comportamientos destructivos como dietas excesivas o desórdenes alimentarios, consumo de drogas y alcohol, autolesiones, ansiedad, depresión, resultados académicos más bajos y problemas de salud”.

“Es demasiado simplista culpar a los padres”, sostiene Tankard, porque “a menudo se sienten impotentes para contener la marea de imágenes sexuales y mensajes negativos que inundan el ambiente”. Por eso entre otras cosas propone que se prohíban las imágenes sexualizadas de menores.