Premio a la mejor foto periodística del año

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Duración lectura: 3m. 27s.

Amsterdam. Una imagen del tsunami, del reportero indio Arko Datta de Reuters, ha sido galardonada como la mejor foto del año en el World Press Photo 2005, el premio más prestigioso del mundo de fotoperiodismo. Una mujer postrada sobre la tierra en Cuddalore, 180 km al sur de Madrás ( India), lamenta la muerte de un familiar el 28 de diciembre del año pasado. El propósito del fotógrafo Datta, que estaba en la playa en el momento que el mar devolvió a la arena a las víctimas, era transmitir los sentimientos de los familiares. “Es fácil impresionar a la gente con imágenes de muertos, pero distrae de la historia sobre el dolor que yo quería contar. Por eso sólo se ve el brazo de la víctima, de modo que toda la atención está centrada en el dolor de la mujer”, explica Arco Datta.

“Contemplando esa foto escuchamos el rugido de la naturaleza y el silencio del dolor”, comenta Diego Goldberg, presidente del jurado. “Sin apelar a tanto horror, hay algo muy personal del fotógrafo que la tomó: ha captado un momento íntimo”. “Es dura, pero respetuosa y no morbosa. Refleja un acontecimiento importante del año, es gráficamente efectiva”, añade Daniel Glückmann, director de la Agencia Cover de Madrid, también miembro del jurado. La española Isabel Muñoz, de la Agencia Vu, ganó el tercer premio en la categoría reportajes de retratos con una serie de The Surma, Etiopía, que había publicado “El País”. España aparece también en la foto de Juan Medina, argentino, con una imagen de rescate de inmigrantes en las Islas Canarias, tomada el 12 de noviembre.

Este evento de fotoperiodismo, en el que compitieron este año 4.266 profesionales de 123 países con 69.190 imágenes, sigue cada año batiendo su propio récord. Para Goldberg, no es la cantidad de fotos, ni la de fotógrafos lo llamativo, sino la diversidad de los orígenes: fotógrafos de tantos países, tantas miradas diferentes.

Entre las calamidades que han sido tema de los premios figuran: enfermos de Alzheimer y de Sida y conflictos bélicos como los de Darfur, Irak, Haití.

Otras imágenes premiadas van recorriendo el año a modo de memoria colectiva: un reportaje del funeral de Yasser Arafat, de Paolo Pellegrin; la campaña de reelección de Bush, de Christopher Morris; el drama de la escuela de Beslan, de Yuri Kozyrev, o los Juegos Olímpicos de Atenas, de Adam Pretty.

Abundan las fotos de deporte, ya que hay dos categorías: facetas y acción, tanto en imágenes únicas como en reportajes. Por ejemplo, la serie de un equipo de fútbol de mujeres en Churubamba (Perú). Ni las sandalias, ni las faldas con metros de vuelo, les impiden correr tras el balón y chutar en un valle entre los inmensos cerros de los Andes. Este reportaje de Daniel Silva Yoshisato provocó unos segundos de distensión y risas entre la audiencia que seguía con atención el anuncio de los premios. Otra imagen con impacto fue la del paralímpico en el momento que se sumerge de cabeza en la piscina, mientas sus piernas quedan en el borde.

“Una buena historia, como las que veíamos antes en “Life”, contada con delicadeza y final feliz, es la de los siameses Fe y Esperanza”, comenta Diego Goldberg, Está hecha por Carol Guzy para “The Washington Post”. Vemos a los niños juntos tomando el biberón, el médico que les opera, los padres rezando, y al final los padres se abrazan felices pues se ha logrado separar a los niños con éxito.

Las fotos premiadas en la edición 48 de World Press Photo, juzgadas no sólo por su valor como noticia, sino también por su percepción creativa, recorrerán 85 ciudades de los cinco continentes en una exposición itinerante. La inauguración tendrá lugar en Amsterdam el 25 de abril con la entrega de los premios a los fotógrafos galardonados.

Carmen Montón