Los nuevos hábitos de la prensa de Estados Unidos

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Duración lectura: 3m. 31s.

Poco a poco, la prensa de Estados Unidos ha ido cambiando de hábitos en las dos últimas décadas: hoy da menos información política y más noticias de famosos y de interés humano; dedica más atención a lo local y menos a lo internacional; y el periodista es más narrador que mero informador de hechos. Estas son las tendencias que detecta un reciente informe del Project for Excellence in Journalism, que ha analizado seis mil artículos y reportajes televisivos desde 1977.

En la prensa escrita, el estudio analizó primero las noticias de los diarios The New York Times y Los Angeles Times, y de los semanarios Time y Newsweek. En estas fuentes, encontró que las noticias de política bajaron del 32% al 25%, mientras que las dedicadas a estilos de vida, famosos, seguridad ciudadana e interés público pasaron del 15% al 43%.

Los semanarios dedican cada vez menos reportajes de portada a líderes políticos nacionales o internacionales, mientras que están en alza los asuntos de economía, tecnología, salud y sexualidad. En los telediarios, las noticias sobre famosos -sobre todo sus escándalos- y el crimen a escala local constituyen el plato fuerte, mientras se reducen las noticias políticas y aumentan las de la salud.

Aunque estemos en un mundo globalizado e interdependiente, lo que interesa es lo cercano. Así que las noticias locales ganan espacio a costa de las de nivel nacional e internacional. Como dato significativo, Time dedicó en 1977 once de sus portadas a cuestiones internacionales, mientras que en 1997 sólo fueron tres. Sólo el New York Times sigue destacándose en la cobertura internacional y en los temas políticos. Pero también ha duplicado las páginas dedicadas a estilos de vida.

Otro cambio notable es la apertura de brechas en el tradicional muro que separaba la redacción y los servicios de marketing y publicidad. Así lo destaca una larga serie de reportajes publicados en Los Angeles Times por el periodista David Shaw. El muro de separación garantizaba la independencia y la credibilidad de la redacción. Pero en un clima de gran competencia y cuando la publicidad supone el 80% de los ingresos de un periódico medio, en algunos periódicos la frontera entre la redacción y el marketing es menos nítida. Se observa que en algunos casos los anunciantes del periódico son citados en los artículos con preferencia a otros. Otras veces surgen nuevas secciones redaccionales que coinciden con intereses de los anunciantes y sirven así para atraer publicidad. En el propio Los Angeles Times, Shaw detecta el empeño por buscar una sinergia entre periodistas y comerciales, con iniciativas que llevan a valorar cada sección por un criterio de pérdidas y beneficios.

Las revistas son más vulnerables que los diarios a los humores de los anunciantes, y esta vulnerabilidad les hace más sensibles a la autocensura y a la búsqueda de una entente cordiale con ellos. En algunos casos, el papel de la revista como soporte publicitario ya no se reduce a insertar un anuncio sino que lleva un mensaje más directo a sus lectores. La revista Vogue, por ejemplo, ha ofrecido a la empresa de cosméticos Elizabeth Arden la posibilidad de enviar cada mes a sus 50.000 suscriptoras más acomodadas una mini-muestra de un producto de la firma con la oportunidad de recoger, también gratis, el producto a tamaño real en un comercio determinado.

Igualmente, en alianza con laboratorios farmacéuticos, The Reader’s Digest estudia enviar su revista con folletos que contengan artículos y anuncios de medicinas para que los suscriptores curen sus achaques.

Según un análisis publicado en The New York Times (6-V-98), “las revistas, que antes se consideraban sólo mensajeras, ahora se han convertido en parte integrante del mensaje, ayudando a los anunciantes a componer su imagen con la esperanza de aumentar sus ventas. Y al convertirse en compañeros de marketing de los anunciantes, es inevitable que empiecen a surgir preguntas sobre si se está deteriorando su independencia editorial”. ¿Podrán luego escribir un artículo donde el anunciante no quede bien?

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