Viajes literarios

Desde hace años, el mercado literario español traduce buena parte de la mejor literatura extranjera. Un fenómeno más reciente, apoyado por algunas grandes editoriales y por otras minoritarias, es la publicación de libros representativos de literaturas más lejanas y menos conocidas. A continuación, planteamos un viaje literario por territorios de Asia, África y Oceanía, de la mano de algunos libros editados en los últimos años. El criterio es que las novelas elegidas, además de tener calidad literaria, sirvan para conocer la historia, las costumbres y la idiosincrasia de otros pueblos.

Hemos huido, en la medida de lo posible, de los autores que cuentan con mayor presencia editorial y en los medios de comunicación entre los lectores occidentales, y hemos preferido destacar otros interesantes pero quizá menos conocidos.

De Indonesia a Australia

Hace poco se ha dado a conocer en España la obra del escritor de Java, Pramoedya Ananta Toer, la máxima autoridad literaria de Indonesia. La editorial Destino acaba de iniciar con Tierra humana la primera entrega de El cuarteto de Buru, considerada como su obra más representativa y donde condensa sus ideales literarios y políticos. De Ananta Toer se publicó el año pasado La joven de la costa (Destino, ver servicio 121/02), de menor valor histórico, pero con atractivos ingredientes poéticos y costumbristas. La protagonista vive en una aldea pesquera muy pobre. Su vida cambia inesperadamente cuando un noble de la capital de la región la elige para que sea su concubina. De la vida al aire libre pasa a la reclusión en un ambiente de lujo y refinamiento, pero de soledad insoportable.

Si uno quiere saber algo de los orígenes de Australia, puede echar mano de la novela de David Malouf Recordando Babilonia (Destino, ver servicio 112/96), que narra los duros tiempos que vivieron a mediados del XIX los emigrantes ingleses que poblaron los primeros asentamientos en el continente australiano. Aunque no han sido todavía traducidos al castellano, otros títulos significativos que sirven para conocer la realidad australiana, pasada y actual, son Short Stories (1901) de Henry Lawson y A Fortunate Life (1981) de Albert Facey.

El filón de la India

De las novelas ambientadas en la India, unas las han escrito autores del país; otras, escritores que emigraron hace años y que analizan en sus obras, con una perspectiva más amplia, el conflicto Oriente y Occidente. Una de las novelas de más éxito en los últimos años, de la que acaba de aparecer una edición de bolsillo en Anagrama, es Un buen partido (ver servicio 80/95), de Vikram Seth, novelón-río que cuenta las vicisitudes de varias generaciones y familias en los momentos iniciales de la independencia de la India.

La casa de los mangos azules (Anagrama), de David Davidar, es una saga de tres generaciones de una familia cristiana del sur de la India, desde 1899 hasta 1947, cuando el país consigue la independencia. Los problemas familiares se entrecruzan con los hechos históricos y las tensiones planteados por la mezcla de culturas y la situación de las castas. El palacio de cristal (Anagrama), de Amitav Ghosh, tiene también una lectura histórica, aunque incorpora con verosimilitud personajes y tramas de ficción. Ambientada en la India, Malasia y Burma, la trama sigue a tres generaciones de una familia que van a otras partes de Asia, como parte de la estrategia imperialista británica. Es una buena incursión en la historia del sudeste asiático, a través de personajes que viajan de un lugar a otro y cuya suerte se ve afectada por los cambios socio-políticos.

En esta línea, otra buena novela es Mi hermana del alma (Ediciones B), de la escritora Chitra Divakaruni, en la actualidad residente en Estados Unidos. Cuenta la historia de dos primas que crecen juntas en la India; a través de las voces de las dos en capítulos alternos, nos enteramos de los secretos de familia y somos testigos de cómo crecen y cambian sus vidas cuando se tienen que casar. (El éxito de esta novela ha dado lugar a una segunda parte, que es una tragedia ecológica muy mala).

Otro autor que mantiene una alta calidad estética en todas sus obras es Rohinton Mistry. En Un perfecto equilibrio (Mondadori, ver servicio 108/98), una novela ambientada en Bombay, traza un retrato sombrío sobre la situación de la India actual, a merced de los vaivenes del juego político. Por último, aunque en su literatura se mezclan otros muchos temas y escenarios (Reino Unido, Trinidad), la realidad de la India es uno de los temas preferidos del Nobel V.S. Naipaul (ver servicio 138/01), sobre todo en su libro de viajes India, una visión poco complaciente.

La literatura de Sri Lanka está bien representada por Romesh Gunesekera y su novela El señor Salgado y el pastel de amor (Emecé, ver servicio 168/95): a pesar del título tan cursi (el original es Reef, arrecife), la ingeniosa y divertida trama muestra la vida de la burguesía colonial y las tensiones de la descolonización. Otras obras de Gunesekera, uno de los autores más conocidos de la literatura procedente de los países de la Commonwealth, publicadas en castellano son En los límites del paraíso y El reloj de arena.

Aunque instalado en Canadá desde 1962, Michael Ondaatje nació en Sri Lanka en una familia de orígenes holandés, tamil y cingalés. Conocido sobre todo por su novela El paciente inglés, su libro biográfico Cosas de familia (Destino, 1998) es un relato autobiográfico de lo que supuso volver a su país natal.

De Mao a la China actual

En el ámbito de la literatura oriental hay que resaltar la explosión de títulos relacionados con China, interés que ha ido parejo al incremento de películas sobre este país. Publicado hace diez años, Cisnes salvajes (Circe, ver servicio 108/93), de Jung Chang, quien consiguió abandonar China en 1978 para establecerse en Gran Bretaña, continúa siendo una referencia inevitable para comprender los sucesos históricos de la China maoísta. El libro, que es también un reportaje y un libro de memorias, posee una destacada calidad literaria. Chang se sirve de la descripción de las pequeñas experiencias personales para mostrar las grandes tragedias que ha vivido China en este último siglo. También es muy interesante la novela Sorgo rojo (Muchnik, ver servicio 38/93), de Mo Yan, de la que existe una versión cinematográfica; con lirismo y crudeza, y también con un cierto aire de nostalgia, se evoca el pasado familiar y se describen los sangrientos enfrentamientos entre chinos y japoneses en 1939.

Otros libros relacionados con la reciente historia de China son Pies vendados y traje occidental (Seix Barral, ver servicio 23/97), de Pang-Mei Natasha Chang, escritora norteamericana de origen chino que escribió esta novela para profundizar en sus raíces; La Puerta de la Paz Celeste (Ediciones del Bronce, ver servicio 105/01), de la joven Shan Sa, que abandonó China poco tiempo después de los trágicos sucesos de Tiananmen, que forman parte del argumento de su novela, a mitad de camino de la denuncia política y la recreación de leyendas de la tradición china; y Balzac y la joven costurera china (Salamandra, ver servicio 42/01), de Dai Sijie, que gira en torno a los campamentos de reeducación en la China de Mao, donde dos jóvenes salen adelante leyendo clandestinamente literatura clásica.

Culturas africanas

El desconocimiento que tradicionalmente existe sobre África puede hacerse extensible también a su literatura, y eso que ahora se publican más obras de autores africanos. Eso sí, conviene aclarar que el continente africano es muy diverso, y lo mismo ocurre con sus literaturas.

Para acercarse a la diversidad de África, quizás lo más apropiado sea comenzar con un texto que refleje su multiforme realidad política y sociológica. Ese libro puede ser Ébano (Anagrama, ver servicio 6/01), del periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Con un estilo que combina el análisis ponderado con el reportaje, Kapuscinski, que ha dedicado buena parte de su vida periodística a analizar cuestiones africanas, consigue un texto, también literario, que describe una realidad que se escapa por todos los lados.

Uno de los libros más destacados de la literatura de Nigeria es Todo se desmorona (Ediciones del Bronce, ver servicio 43/98), del nigeriano Chinua Achebe, una novela que escribió en 1958 y que, entre otras cosas, denuncia la invasión cultural que supuso el colonialismo. Otro libro que revela este choque cultural es La traductora (Lengua de Trapo, ver servicio 147/01), de la sudanesa Leila Aboulela, novela que enfrenta, en la relación entre dos personajes, los diferentes valores que sostienen la cultura de Sudán y la vida occidental.

Llanto por la tierra amada (Ediciones B, ver servicio 164/97), de Alan Paton, es -a juicio de la escritora Nadine Gordimer (premio Nobel en 1991)- “la novela más influyente de cuantas se han escrito en Sudáfrica”. Su primera edición es de 1948. La acción se desarrolla durante los años cuarenta del pasado siglo y describe el éxodo del campo a la ciudad y el racismo, que pocos años después llevarán a la instauración del apartheid. El argumento se centra en una tragedia: el asesinato del hijo de un terrateniente blanco a manos del hijo de un pastor anglicano.

Laurens van der Post (1906-1996) es otro escritor sudafricano que utilizó su talento para ayudar a descubrir las riquezas del continente negro, rompiendo las barreras del racismo. Vivió gran parte de su vida entre las personas nativas y fue el primer cronista de la vida de los bushmen de la región del Kalahari. Entre sus numerosas obras están El mundo perdido del Kalahari y El corazón del cazador (Destino), sobre expediciones al interior del desierto.

Antiguas colonias portuguesas

Otro original filón de la literatura africana lo componen novelas de autores de las antiguas colonias portuguesas. Sobre Angola, destaca El deseo de Kianda (Alianza, ver servicio 74/99), de Pepetela, seudónimo de Artur Carlos Mauricio Pestana; la novela es una irónica y entretenida aproximación, con ingredientes que proceden de la cultura mítica de este país, al desgaste y la descomposición social que ha provocado tantos años de guerra civil. La novela Nación criolla (Alianza, ver servicio 78/99), del escritor angoleño José Eduardo Agualusa, aborda la vida en las colonias en el siglo XIX, en el momento de expansión económica, el liberalismo y la conquista del nuevo mundo. Agualusa maneja con soltura elementos criollos y exóticos, que encaja con habilidad con la rica tradición literaria portuguesa.

También de Angola es el escritor Manuel Rui, autor de Si pudiera ser una ola (Seix Barral, ver servicio 120/00), breve novela que ironiza sobre la situación de carestía y de dirigismo político y burocrático de Angola en la época poscolonial. El escritor Baltasar Lopes está considerado como uno de los patriarcas de las letras de Cabo Verde. Chiquinho (El Cobre, ver servicio 86/03), su obra más conocida, combina la historia, la leyenda y el retrato de una realidad difícil, con pocas esperanzas, como se comprueba con la trayectoria vital del joven protagonista.

El Magreb, ayer y hoy

El Magreb tiene también una cultura distinta. Por su indudable calidad literaria y por su capacidad para reflejar la vida cotidiana de algunas familias de Marruecos, ya superadas en muchos aspectos, hay que rescatar el libro de la profesora y escritora Fátima Mernissi, Sueños en el umbral (Muchnik, ver servicio 61/95). En esta novela, en parte autobiográfica, reconstruye su infancia, transcurrida en el harén familiar en Fez. La autora analiza el papel de la mujer en el mundo árabe. Pero aunque critica muchas de sus tradiciones, no lo hace con acritud.

Otra reconstrucción de la infancia en Casablanca aparece en las memorias de Abdelmayid Benyellún (1919-1981), De la niñez (Ed. del Oriente y del Mediterráneo, ver servicio 184/99), considerada como la primera novela moderna de Marruecos. La narración de los hechos biográficos se combina con las descripciones ambientales y las digresiones en las que interviene directamente el juicio del autor.

También la infancia es el ambiente vital de El hijo del pobre (Ed. del Oriente y del Mediterráneo, ver servicio 105/01), de Mouloud Feraoun, considerada la primera novela de la literatura argelina contemporánea; redactada en los años cuarenta, cuenta la vida de un niño, y todo su mundo interior de sentimientos y descubrimientos. Del pasado, al presente dramático de Argelia. Reflejar la turbulenta vida cotidiana de Argelia, asediada por una camuflada guerra civil, es la intención de Salima Ghezali, directora del diario La Nation, de Argel. Ghezali alcanzó popularidad con Los amantes de Scherezade (Martínez Roca, ver servicio 58/99), novela áspera y tierna que describe la evolución interior de una maestra. Entusiasmada con la independencia de su país, después va desengañándose al ver de qué manera tan trágica evolucionaba la vida política argelina.

Mahfuz y otros escritores egipcios

Sobre Egipto es obligado mencionar al premio Nobel Naguib Mahfuz, del que se han editado en castellano muchas de sus obras. Mahfuz sigue siendo el autor egipcio que mejor ha sabido reflejar los conflictos internos y la evolución histórica, tanto de la vida política como su convulsa repercusión social. De lo mucho publicado, destacamos El café de Qúshtumar (Destino, ver servicio 59/98), una historia cotidiana, protagonizada por los vecinos del barrio Alabasía de El Cairo que comparten tertulia en el mencionado café.

También han tenido una especial relevancia en Occidente los libros de la egipcia Nawai El Saadawi, presidenta de la Asociación de Solidaridad de Mujeres Árabes; en La mujer que buscaba (Martínez Roca, ver servicio 160/98), con un tono menos desgarrado que en otras novelas suyas, plantea cuestiones muy actuales relacionadas con la situación de la mujer en su país. Otra sugerente novela publicada en los últimos años es Duniazad (Ed. del Oriente y del Mediterráneo, ver servicio 44/02), de May Tilmisani, quien representa la nueva generación de escritores egipcios; la novela es un emotivo relato sobre la maternidad, el amor familiar y la vida de una mujer joven en El Cairo actual. Evocar la grandeza y el cosmopolitismo de Alejandría es el objetivo de la novela de Dafni Alexandru Adiós, Alejandría (Destino, ver servicio 108/98), una emotiva evocación de la historia reciente de esta ciudad, de sus habitantes y su ambiente.

Amin Maalouf, escritor libanés que vive y publica en Francia, es autor de una importante obra literaria y ensayística centrada en sucesos históricos que explican la complicada situación actual que se vive en el Líbano. De Maalouf puede leerse Las escalas de Levante (Alianza, ver servicio 3/97), novela que abarca casi todo el siglo XX y cuenta la historia de tres generaciones de una familia de origen otomano que defienden la convivencia pacífica de culturas y religiones en el Líbano.

Turquía y sus contradicciones

Sobre Turquía se han publicado varios libros que conectan el pasado, con tintes legendarios, con el presente, lleno de contradicciones. Quizá el máximo exponente de la literatura turca sea el escritor Yasar Kemal, del que destacamos dos novelas históricas muy enraizadas en la tradición oral: La furia del Monte Ararat (Ediciones B, ver servicio 161/99), narración de costumbres medievales que utiliza ingredientes épicos y poéticos, y El Halcón (Ediciones B, ver servicio 164/97), la epopeya de un joven lugareño que, perseguido injustamente por su señor feudal, se convierte en bandido y lucha por lograr la justicia para los campesinos de la zona.

También describen el pasado Cuentos turcos de ayer (Hiperión, ver servicio 112/96), de Omer Seyfettin, donde la recuperación de la tradición y los valores patrióticos ocupan un destacado lugar. En Retrato de una familia turca (Casiopea, ver servicio 132/01), publicada en 1950, Irfan Orga relata su infancia y juventud en su Turquía natal, con un antes y un después marcado por la Primera Guerra Mundial. Si se quiere una visión más cercana a la actualidad, un buen exponente es la literatura de Orham Pamuk, del que destacamos La casa del silencio (Metáfora, ver servicio 117/01), novela con unos personajes situados en el ambiente social y político de una Turquía en pleno proceso de desarrollo económico y de apertura hacia modos de vida más occidentales.

Un territorio más lejano es Afganistán. La pasada guerra puso de actualidad la narrativa de Atiq Rahimi, escritor afgano residente en París, autor de Tierra y cenizas (Lengua de Trapo, ver servicio 132/01), una novela corta enmarcada en los recientes sucesos provocados por el régimen talibán, con una trama que profundiza en los horrores de la guerra.

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