Los escritores también leen

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Una de las funciones de la crítica literaria es servir de puente entre la amplia oferta editorial y los posibles lectores. Esta labor se puede ejercer seleccionando títulos de literatura infantil y juvenil o lo más destacado de la narrativa del siglo XX, como han hecho Luis Daniel González y Mario Vargas Llosa con criterios estéticos y literarios muy distintos. Libros de célebres críticos y estudiosos de la literatura, como Harold Bloom y George Steiner, pueden ayudar a comprender las aportaciones humanísticas de escritores como Shakespeare, Tolstói o Dostoievski, que supieron tomar el pulso a su tiempo con un valor universal.

En pocos meses, se han publicado en España un manojo de títulos sobre la lectura, la literatura y los escritores. Desde diferentes puntos de vista, se aborda el hecho literario, las biografías profesionales de los autores, sus peculiaridades en el oficio de escribir y el valor de la lectura para entender mejor el patrimonio cultural de Occidente.

Vargas Llosa y la verdad de las ficciones

Además de novelista, Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) también frecuenta de manera asidua la crítica literaria, el ensayo y el artículo periodístico. Títulos como García Márquez. Historia de un deicidio, Historia secreta de una novela, La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, Carta a un joven novelista (ver servicio 2/98) y Contra viento y marea son fruto de las lecturas de Vargas Llosa. Ya en 1990, había publicado la primera edición de La verdad de las mentiras (1), que contenía veintiséis ensayos dedicados a novelas y libros de relatos publicados en el siglo XX y que para Vargas Llosa merecían un trato muy especial. Esta nueva edición, además de la revisión de los textos ya publicados, alberga diez nuevos ensayos y un interesante artículo sobre la lectura. El alto concepto que Vargas Llosa tiene de la novela queda bien patente en el artículo que da título al libro. Para Vargas Llosa, la simbiótica relación de la novela con la vida hace de ella el género literario por excelencia.

Se detiene el escritor peruano en novelas publicadas entre 1902 y 1994, escritas por los autores más significativos del siglo XX, aunque algunos títulos resulten bastante discutibles. El libro se abre con un impactante ensayo dedicado a El corazón de las tinieblas, de Conrad, y se cierra con la glosa de Sostiene Pereira, de Tabucchi, y un artículo sobre la relación de la lectura con la vida. Los comentarios son muy personales y sugerentes, pues Vargas Llosa se adentra en estas novelas con vocación de lector autónomo, sin ningún esquema previo ni método que encorsete el alcance subjetivo de sus valoraciones. En sus textos, proporciona además claves y pautas de lectura, y anima al contacto directo con obras como La condición humana, de Malraux; Siete cuentos góticos, de Dinesen; Dublineses, de Joyce; La muerte en Venecia, de Thomas Mann; Rebelión en la granja, de Orwell; La romana, de Alberto Moravia; El viejo y el mar, de Hemingway; Lolita, de Nabokov… Vargas Llosa desmenuza sus ideas sobre la literatura y la creación literaria y se define, además, sobre el alcance moral que deben tener las novelas. Esto le lleva, por ejemplo, a valorar en exceso algunas obras por sus propuestas existenciales al margen de la religión, o por el peso del ingrediente erótico o porque difunden una concepción del hombre con la que él coincide; con estos presupuestos, rechaza otras por su alto grado de compromiso moral o religioso. Las obras preferidas de Vargas Llosa transmiten en su mayoría una visión sensual y materialista de la naturaleza humana, sin diques ni fronteras morales. Para él, la única verdad es la de la mentira, la de la ficción.

Pla el provocador

El escritor catalán Josep Pla (1897-1981) es uno de los máximos representantes de la literatura memorialística, tan en boga en los últimos años. La editorial Espasa acaba de editar en dos volúmenes la casi totalidad de sus dietarios, entre los que se incluye El cuaderno gris. Durante toda su vida, Pla fue un lector voraz y compulsivo, con una llamativa formación humanística y literaria que le llevó a tener sobrado conocimiento de los grandes escritores y pensadores de su tiempo y a hablar de ellos, y de la literatura en general, en muchos de sus libros. Un experto en la obra de Pla, el también escritor Valentí Puig, autor de una notable biografía sobre Pla, El hombre del abrigo (ver servicio 144/98), se ha encargado de dar forma de diccionario (2) a estos textos, francamente numerosos y significativos.

A Pla, en cuestión de gustos literarios, le interesaron muy poco el teatro, la poesía y la novela. Aunque leyó a la gran mayoría de los novelistas de su tiempo, consideraba la novela como “la literatura infantil de las personas mayores”. Entre sus preferencias destaca la literatura memorialística (“la mejor literatura que han hecho los literatos es la que trata de sí mismos”), o ese tipo de novela, como las de Proust, más basadas en los recuerdos y la memoria que en la pura ficción. Conocía bastante bien la literatura europea de su tiempo, especialmente la italiana, la francesa y la inglesa. De la literatura norteamericana se interesó por unos pocos escritores, como Poe. De manera contundente, como todo en Pla, se desvelan sus filias y fobias. Los mayores elogios son para Stendhal, Proust, Leopardi, Maquiavelo, Montaigne, Pío Baroja, Cela… Los varapalos, para Dostoievski (“por favor, no lean nunca a Dostoievski. Nunca”), Albert Camus, Kafka, Borges (“no es un escritor de la vida: es un escritor de los libros. Llega a ser insoportable”) y Rimbaud. A pesar de las ligerezas y de algunas salidas de tono, llaman la atención la sinceridad de Pla como lector y opiniones interesantes sobre otras cuestiones literarias como el estilo, la novela, el periodismo, el retrato literario, el realismo, los adjetivos…, que explican muchas claves sobre cómo hay que entender y analizar su propia literatura.

Bloom el apasionado

Harold Bloom (Nueva York, 1930) recibió el pasado mes de mayo el XIV Premio Internacional Cataluña por su labor en defensa de la literatura como crítico y estudioso de fama mundial. El futuro de la imaginación (3) incluye el discurso que pronunció al recibir este galardón. En pocas páginas, el autor de El canon occidental (ver servicios 79/96, 65/00 y 107/00) traza su concepción sobre la misión actual de la literatura en un tiempo caracterizado por el aparente retroceso de los valores artísticos. El resto del libro lo componen un conjunto de artículos, agrupados bajo el significativo título de “La sombra alargada de Shakespeare”, un anexo al monumental libro dedicado a Shakespeare (ver servicio 118/02). Completa el volumen una conferencia dedicada al escritor portugués Saramago, que explica, por otra parte, cómo el ingrediente moral y religioso ocupa un plano secundario en su visión de la crítica literaria.

En estos textos, de manera divulgativa, con sencillez y brevedad, quizás excesiva, Bloom aborda algunos aspectos esenciales de la obra de autores como Shakespeare, Cervantes, Molière, Poe, Tolstói, Pirandello, Faulkner o Borges. Ninguno de estos artículos tiene vocación de tratado sesudo, ni siquiera de introducción general a la obra de estos autores. Haciendo uso de una perspectiva impresionista, Bloom se interesa por aspectos tangenciales que considera de capital importancia en la trayectoria literaria de estos autores. Como ya es habitual en él, las referencias al autor de Hamlet son constantes, pues para él, Shakespeare es quien mejor resume toda la historia de la literatura, con todas sus potencialidades.

Desde hace años, Bloom está enfrentado en Estados Unidos a la labor ejercida por lo que él llama la Escuela del Resentimiento, autores y críticos que dan una especial consideración a valores extraliterarios (etnia, género, ideología política, personalidad) al juzgar las obras literarias. En una entrevista reciente, Bloom recordaba cómo hace unos meses fue abucheado en Stanford por defender que “hace años que en mi país y en todos los países anglosajones no se está enseñando literatura en serio. Si esto sigue así, primando la enseñanza de la literatura en función del género, la etnia, las tendencias sexuales o las opiniones políticas, la sociedad acabará autodestruyéndose”. Y recordando ese momento, afirmó: “A los que me abucheaban en Stanford les dije: A vosotros sólo os interesa si una mesa la ha hecho una carpintera lesbiana, de origen mexicano y de ideas revolucionarias, pero os olvidáis de lo más importante: que tenga cuatro patas y esté bien construida”.

Steiner, entre Tolstói y Dostoievski

Por su parte, otro importante crítico, George Steiner (París, 1929) reafirma en ¿Tolstói o Dostoievski? (4), ensayo escrito en 1959, su concepción trascendente de la literatura. En este caso, Steiner (ver servicio 141/01) centra sus reflexiones en estos dos escritores rusos, que simbolizan dos singulares concepciones de la literatura con las que Steiner se identifica en gran manera. Este ensayo del célebre autor de Antígonas ubica a Tolstói y Dostoievski en el contexto de la tradición estética rusa y destaca, además, su permanente búsqueda, por caminos distintos, de la verdad como el valor más significativo.

Desde diferentes maneras de abordar el drama humano, los dos gigantes de la literatura rusa saben que la literatura no puede prescindir del tema espiritual y religioso, tema que Steiner analiza con profundidad, a la vez que otros grandes asuntos como el hombre, la muerte, el amor, el arte, la literatura. El libro sirve para que Steiner exponga su personal concepción de la literatura y de la crítica literaria. En este sentido, como ya expusiera en Presencias reales (ver servicio 1/92), Steiner se opone a la interpretación nihilista del hecho literario y profundiza en el sentimiento de nostalgia de Dios que se desprende de buena parte de la historia de la literatura de los dos últimos siglos.

El marciano Bradbury y el montañero Mann

Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920), célebre autor en el género de la ciencia ficción, con obras emblemáticas como Crónicas marcianas, La feria de las tinieblas, Fahrenheit 451 y El vino del estío (una magistral novela sobre el mundo infantil), escribió en 1973 Zen en el arte de escribir (5), un libro que reúne once ensayos dedicados al placer de la escritura.

Con su habitual originalidad estilística y una sorprendente manera de plantear los hechos, que busca siempre un punto de vista novedoso, Bradbury reflexiona sobre sus inicios literarios, sus primeras composiciones y libros, los temas literarios que más le fascinan y obsesionan… Son ensayos muy personales, que ofrecen bastante información biográfica sobre su trayectoria como escritor, obsesiones, manías y trucos artesanales. Algunos ensayos están dedicados directamente a la recepción de algunas de sus novelas más celebradas; otros plantean cuestiones relacionadas con el oficio de escritor y su plasmación diaria. Un hilo conductor se repite en todos ellos: para Bradbury escribir es una pasión entusiasta, difícil de convertir en mera teoría.

Escasamente difundida en castellano, la obra ensayística de Thomas Mann excede el ámbito literario y aborda diferentes manifestaciones artísticas. En Ensayos sobre música, teatro y literatura (6), Genoveva Dieterich ha realizado una selección de textos sobre estética del autor de Los Buddenbrook. Con profundo conocimiento de los autores abordados, Mann expone sus ideas sobre Chéjov, Tolstói, Dostoievski, Strindberg, Goethe, Schiller; también se incluye una personalísima interpretación del Quijote.

Guía para aventureros

Tesoros para la memoria (7), de Luis Daniel González, es heredero de Bienvenidos a la fiesta (ver servicio 89/01), la monumental guía de literatura infantil y juvenil de este físico de origen gallego y residente en Valladolid.

González ha pensado en las personas que, sin ser especialistas, necesitan un conocimiento próximo de los alicientes de los clásicos de la literatura infantil y juvenil con el fin de transmitir a los chicos la afición por la lectura. El libro, muy práctico para padres y profesores, proporciona múltiples sugerencias de lectura, además de analizar la evolución y los hitos más importantes de la literatura juvenil.

No oculta Luis Daniel González el peso del componente pedagógico de los clásicos que han gozado del favor de generaciones de niños y jóvenes, pero advierte de un hecho a menudo olvidado: la categoría de clásico implica el brillo estético. Sin una auténtica calidad literaria es muy difícil poder formar verdaderos lectores, que incorporen la lectura como parte fundamental de sus aficiones.

El horario de las musas

Ahora que están tan de moda, por la influencia de los talleres literarios y las escuelas de letras, los libros sobre cómo escribir, dos profesores universitarios han publicado Cuando llegan las musas (8). Raúl Cremades y Ángel Esteban examinan cómo escriben y trabajan un selecto grupo de escritores del siglo XX: Delibes, Buero Vallejo, Neruda, García Márquez, Cortázar, Saramago, etc. Entrevistas directas a los propios autores o personas cercanas y el análisis de trabajos ya publicados son las herramientas para desvelar algunos secretos de cocina literaria. Gracias a estas amenas y ágiles aproximaciones, el lector podrá obtener, de primera mano, respuestas sobre cuestiones básicas del oficio de escritor: el papel que desempeñan la memoria, la intuición y la imaginación en el germen de un libro; las relaciones entre realidad y ficción, y literatura y periodismo; qué es lo que les ha llevado a dedicar su vida a la escritura; qué hay de cierto en el tópico del escritor como persona solitaria, introvertida y alejada de la realidad, etc.

__________________________________

(1) Mario Vargas Llosa. La verdad de las mentiras. Alfaguara. Madrid (2002). 413 págs. 18,50 €.
(2) Diccionario Pla de literatura. Edición de Valentí Puig. Destino. Barcelona (2001). 714 págs. 24,04 €.
(3) Harold Bloom. El futuro de la imaginación. Anagrama. Barcelona (2002). 208 págs. 12 €. Traducción: Daniel Najmías.
(4) George Steiner. ¿Tolstói o Dostoievski? Siruela. Madrid (2002). 372 págs. 22,50 €. T.o.: Tolstoy or Dostoevsky: An Essay in the Old Criticism. Traducción: Agustí Bartra.
(5) Ray Bradbury. Zen en el arte de escribir. Minotauro. Barcelona (2002). 146 págs. 14,50 €. T.o.: Zen in the Art of Writing and The Joy of Writing: Two Essays. Traducción: Marcelo Cohen.
(6) Thomas Mann. Ensayos sobre música, teatro y literatura. Alba Editorial. Barcelona (2002). 336 págs. 19 €. Selección y traducción: Genoveva Dieterich.
(7) Luis Daniel González. Tesoros para la memoria. CIE-Dossat. Madrid (2002). 240 págs. 20 €.
(8) Raúl Cremades y Ángel Esteban. Cuando llegan las musas. Espasa. Madrid (2002). 412 págs. 16,25 €.

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