La autarquía literaria del inglés

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Duración lectura: 2m. 37s.

La ganadora del Nobel de Literatura escribe en inglés, y ya es la segunda en tres años (hace dos años el premio recayó en Harold Pinter). Un día después de que en España se concediese el afamado premio Planeta, en Gran Bretaña una escritora irlandesa recogía el premio Booker. A pesar de que el Planeta está dotado con una cantidad económica casi nueve veces superior al Booker, solo este tendrá repercusión en foros internacionales. Y no solo porque en el Planeta las razones literarias hayan dejado de importar hace tiempo, sino porque la fuerza del inglés como lengua de cultura es arrasadora.

Así lo refiere Esther Allen en un artículo (International Herald Tribune, 19-10-07) sobre sus impresiones de la Feria del Libro de Frankfurt. Allen es directora del Centro para la Traducción Literaria de la Universidad de Columbia. En Frankfurt, escribe, “los pabellones 5 y 6 están llenos de carteles en diferentes alfabetos, y sus naves resuenan con una polifonía de idiomas. El Centro Internacional y el Centro de Traducciones, ambos en el pabellón 5, acogen ininterrumpidamente actos a lo largo del día, cada día, ocupándose de temas internacionales, multiculturales y transfronterizos”.

“Pero cuando llegas al pabellón 8, tienes que hacer cola en un detector de metales. Y una vez dentro, ves y oyes un único idioma… estás en el pabellón angloparlante”. Allen cuenta que los stands son allí “lujosos”; y no es que los de los otros pabellones no sean buenos -“fantásticos”, dice-, “pero en el pabellón 8 queda inmediatamente claro que se ha gastado muchísimo más dinero. Es allí donde están los vendedores”.

“El mundo angloparlante -prosigue- compra tan poco en la feria y presta tan poca atención en general a la literatura en otras lenguas que ni siquiera hay estadísticas sobre el porcentaje de libros publicados en inglés que son traducciones. El dato del 3%, que se maneja a menudo, es casi seguramente elevado. Ninguna empresa o agencia en Estados Unidos ni de otro país angloparlante considera el tema de importancia suficiente para seguirle la pista”.

“Y ese es solo un aspecto del monopolio lingüístico global del inglés. En países que publican mucha más literatura en traducciones que los de lengua inglesa -lo cual sucede en la mayor parte de los países del mundo- la inmensa mayoría de las traducciones son del inglés. Lo que es más, el creciente mercado de los libros ingleses exportados, vendidos y leídos en inglés en regiones fuera del mundo angloparlante asciende ya a los 3.000 millones de dólares (2.100 millones de euros) anuales”, dice la autora.

Sin embargo, para Allen hay signos de que el interés por las traducciones aumenta en EE.UU. . Menciona que recientemente varias universidades americanas se han decidido a poner en marcha nuevos centros dedicados a la cuestión y que “publicaciones como el New Yorker y The New York Times Book Review han dedicado números enteros a traducciones de literatura internacional”, concluye.