Humanismo, psicologismo y sentido trascendente

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La escritora Mercedes Salisachs (Barcelona, 1916-2014) ocupa un lugar destacado en la historia de la novela contemporánea española. Escritora fecunda, es autora de algunas novelas que se siguen leyendo con interés, como La gangrena (1975), El volumen de la ausencia (1983), La conversación (2002) y Desde la dimensión intermedia (2003). También es excepcional que haya seguido publicando hasta los 95 años.

Fue muy popular durante el franquismo y la transición; luego fue perdiendo su sitio en la novelística contemporánea, quizás por mantenerse fiel a una visión tradicional de la literatura, poco dada a experimentalismos. A pesar del éxito de algunas de sus novelas, la crítica literaria no siempre ha valorado su importancia. Esto puede deberse a que Salisachs ha frecuentado una narrativa en la órbita de la novela psicológica-realista; también a su declarado apego a los valores religiosos cristianos y a que sus libros huyen deliberadamente de una serie de tópicos actuales y de moda. Puede que también se la haya marginado en parte por sus ideas políticas. Durante la Guerra Civil, su familia –burguesa y monárquica– tuvo que abandonar Barcelona y refugiarse en San Sebastián, pues como otras familias de la burguesía sus vidas corrían peligro. Políticamente, no compartía algunos de los actuales posicionamientos de parte del nacionalismo catalán.

Se estrenó como escritora en 1954 con Primera mañana, última mañana. Fue finalista del Premio Planeta en dos ocasiones: en 1956, con Carretera intermedia; la segunda, en 1973, con Adagio confidencial. Con La gangrena consiguió por fin el Premio que le dio más fama, prestigio y visibilidad. En 1956 había conseguido con una de sus primeras novelas, Una mujer llega al pueblo, el Premio Ciudad de Barcelona. También ha obtenido el Premio Ateneo de Sevilla en 1983 con El volumen de la ausencia y el Fernando Lara en 2004 con El último laberinto. Ha sido también directora editorial de Plaza & Janés.

En 2003 apareció La palabra escrita, una subjetiva reflexión sobre el arte de escribir. Partiendo de su experiencia como escritora, la autora ofrece las claves de lo que para ella debe ser la literatura. Resulta un libro interesante para conocer mejor sus claves literarias. Su concepción de la novela es más bien realista y tradicional; para su configuración, parte de una idea central y de un argumento que en muchas ocasiones proceden de su mundo social, que la autora suele reflejar de manera crítica. En cuanto al estilo, emplea un lenguaje muy elaborado (“nada –escribe en este ensayo– desvirtúa tanto una narración o cualquier escrito como la pobreza idiomática”), pero sin ampulosidades ni florituras, muy eficaz.

No ha tenido ningún pudor en reflejar sus ideas religiosas en sus obras. Su filosofía vital y literaria tiene siempre un optimista sentido trascendente, en un contexto en ocasiones dramático. Esta tendencia es especialmente visible a partir de La gangrena, novela inspirada en el fallecimiento de su hijo Miguel, que murió de accidente de tráfico en Francia con 21 años. Desde La gangrena, hay una intensificación literaria de sus sentimientos existenciales y religiosos, que intervienen en los conflictos novelescos, en la psicología de sus personajes y en la intención final.

Pero su visión esperanzada de la vida no significa que sus obras transmitan una visión edulcorada y alejada de la realidad. Al contrario, como opina la propia autora, en su literatura saca “a relucir las hipocresías y los defectos de la gente”. También destaca en el tratamiento literario de la psicología femenina. Para el crítico Santos Sanz Villanueva, Mercedes Salisachs “conjuga (…) psicología, técnicas realistas, gusto por la digresión y testimonialismo”.

Estos rasgos pueden apreciarse en sus novelas más celebradas y en algunas de sus últimas novelas como El secreto de las flores (1997), Desde la dimensión intermedia (2003); El volumen de la ausencia (novela de 1983 reeditada en 2004), y El cuadro (9 Mayo 2011).

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