Slavoj Žižek o el marxismo como espectáculo

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Slavoj Žižek
Slavoj Žižek (CC Simon Plestenjak)

En 2023 se publicaron en España tres libros más de Slavoj Žižek y con estos ya van más de cincuenta. El filósofo esloveno se prodiga en conferencias, vídeos, artículos en revistas de todo tipo y, casi siempre, dando un cierto espectáculo. En octubre pasado, en la Feria de Frankfurt, fue abucheado cuando habló sobre la guerra en Gaza, porque se consideró que era injustamente propalestino. Por otro lado, tiene demostrado en muchos sitios su antisemitismo. Pero, conociendo al personaje, el abucheo no le importaría demasiado, porque él es un profesional de la provocación.

Puede ser que, en 2024, centenario de la muerte de Lenin, publique de nuevo algo sobre el líder soviético, por el que Žižek ha demostrado claras simpatías: habría que “repetirlo” (Repetir Lenin, 2004) para, según él, pensar una política que pueda ser una alternativa al aceptado capitalismo. Un capitalismo, escribe Žižek, que se alimenta y toma fuerzas de sus propias crisis.

Slavoj Žižek (Liubliana, 1949) pasa por ser el filósofo actual que mayor interés despierta en un público no muy acostumbrado a leer filosofía. Alguna gente hace cola para asistir a sus conferencias, en las que, con más de setenta años, ofrece una performance digna de un prestidigitador. Se sabe de antemano que va a descolgarse con alguna provocación. En los registros que hay de sus conferencias, se le ve tratando de agradar, con detalles de humor, y, a la vez, imparable, sin dejar de gesticular, con muchos tics nerviosos. Cuando expone un tema, el principio es brillante, pirotécnico, pero las conclusiones se quedan casi en tierra de nadie o bien caen en el estéril universo lacaniano (véase infra).

Interés por todo

Vaya por delante que Žižek es un experto conocedor de la historia de la filosofía, de la literatura y de la cultura popular, expresada en el cine, el cómic, la música y otras manifestaciones. Su libro más difícil y más valorado, El sublime objeto de la ideología, se estructura insertando en apuntes de Hegel el psicoanálisis según Jacques Lacan (1911-1981), críptico donde los haya. Lacan dijo, imitando a James Joyce: “Doy trabajo a los universitarios para 300 años”. En realidad, la escuela lacaniana de psicoanálisis es apenas un recuerdo desde la desaparición de su estrambótico, ingenioso y culto fundador, del que Martin Heidegger decía que era “un psiquiatra que necesita un psiquiatra”.

Hay dos Žižek: el filósofo profesional y el comentarista de sucesos o fenómenos actuales o recientes

En cualquier caso, no es tan claro cómo de las obras del cóctel Žižek (Hegel, Marx, Lenin, Freud, Lacan), cuya comprensión requiere un conocimiento especializado, se deriva la restante producción, a veces muy variopinta, quizá para llamar la atención de un público no filosófico. En un breve libro, Mis chistes. Mi filosofía, intenta explicar sus ideas lacanianas y hegelianas a base de chascarrillos, algunos muy manidos y ausentes de gracia. Pero todo queda como una sandez, además del mal gusto de incluir chistes obscenos y blasfemos respecto al cristianismo. Que yo sepa, no se le conoce ninguna chanza sobre Mahoma.

Contra todo y el resto

Hay como dos Žižek: el filósofo profesional y el comentarista de sucesos o fenómenos actuales o recientes. En esta segunda faceta le gusta escandalizar: reivindicar a su modo a Lenin, alabar la Revolución Cultural de Mao…; todo eso condenando a la vez los totalitarismos. Es antiposmoderno. Los marxistas posmarxistas, como él, reaccionan contra la filosofía posmoderna reivindicando el concepto de verdad en la Ilustración, continuado, a su modo, por el marxismo, en el que aún cabía cierta universalidad.

Descarga atroces tiros contra la ideología woke o sobre el multiculturalismo, la corrección política o la (in)cultura de la cancelación. Sobre el multiculturalismo, en En defensa de la intolerancia, sostiene que, en el actual mundo postideológico, los conflictos antiguos entre izquierda y derecha han sido sustituidos por una lucha hacia el reconocimiento de estilos de vida. Y sugiere que ese multiculturalismo puede ser la ideología del capitalismo, en su fase actual. Un apunte que no está mal visto.

Pero si el punto nodal de cualquier filosofía es la comprensión de la verdad, Žižek no se diferencia mucho de sus criticados posmodernos: “No hay ninguna verdad en general, sino siempre la verdad de alguna situación”, escribe en Porque no saben lo que hacen. Žižek no se aclara en este punto, debido quizá a su aceptación de lo Real (según Lacan), que es lo menos real que puede entenderse. Para Lacan, lo Real es lo que no podemos pensar, imaginar o representar, es decir, lo inconceptualizable, lo que no se puede poner en la palabra o en el lenguaje, constituyendo un indeterminado incontrolable.

Más interesante resulta Žižek como crítico cultural, en interpretaciones de películas famosas, en especial de uno de los directores que más admira, Alfred Hitchcock. Su análisis de dos de las películas más enigmáticas del director inglés, Vértigo y La ventana indiscreta, es valioso, si se le quita la parafernalia lacaniana. La relativa amenidad de esas incursiones en la crítica literaria, de cine (Tiburón, Titanic, La chaqueta metálica, If, Breve encuentro…) y de arte es lo que le hace asequible, en algunas pocas obras y en parte, al público más generalista.

Un gnóstico ateo

Žižek se declara “ateo cristiano” y sostiene que solo desde el materialismo se puede entender el cristianismo. En El títere y el enano, subtitulado “El lado perverso del cristianismo”, da su propia versión, como si se tratara de un gnóstico ateo, del momento de la Crucifixión. Según él, el “Dios mío, ¿por qué me has abandonado” significa que Cristo habría perdido la fe. El provocador esloveno sabe que esas palabras son la cita exacta de las primeras palabras del Salmo 22. Pero da igual. En otros lugares, utilizando a la vez a Hegel y a Nietzsche, hace unas variaciones sobre el tema “Dios ha muerto”, en las que concluye que han muerto el Hijo y el Padre y solo queda el Espíritu Santo, que sería la comunidad humana. Son bagatelas, boutades, que quizá aprendió de Lacan, quien escribió, intentando quizá épater le bourgeois: “Dios posee todas las perfecciones menos una: no existe”.

Žižek, por sus contradicciones, por el juego ambiguo de metáforas, por su concepción relativista de la verdad, parece un posmoderno “malgré lui”

Por otra parte, en El frágil Absoluto o ¿por qué merece la pena luchar por el legado cristiano?, Žižek valora el universalismo cristiano. Ya no parece gnóstico cuando reconoce que, en el cristianismo, cualquiera tiene acceso inmediato a la divinidad, porque hay una esencia común a todos los hombres en la que se fundamenta el amor (ágape) de San Pablo. Aunque todo, sin Dios.

Dos conclusiones

La primera es que Žižek, por sus no pocas contradicciones, por el juego ambiguo de metáforas, por su concepción relativista de la verdad, parece un posmoderno malgré lui, en una especie de síndrome de Estocolmo.

La segunda, su ceguera ante lo que cualquier cristiano que ama a Dios directamente, sin pantallas ideológicas, sabe: que la oración es el camino hacia los lugares del misterio. Žižek es un racionalista, en la línea de los ilustrados ateos que luego continuó el marxismo. Desde algún fondo, parecen atraerle los misterios cristianos, pero su modo de tratarlos sería blasfemo si partiera de una creencia. Como no es así, lo que presenta son ocurrencias excéntricas, algunas de muy dudoso gusto.

 

Obras publicadas en castellano (selección)

Nota: Žižek repite las mismas ideas y hasta los mismos chistes en muchas de sus obras, hasta el punto de ser acusado de “autoplagio”. En las obras sobre Lacan, Lenin o Marx dice siempre lo mismo, casi con las mismas palabras.

El sublime objeto de la ideología, Siglo XXI, 1992.

— Porque no saben lo que hacen. El goce como factor político, Paidós, 1998.

— El frágil Absoluto o ¿por qué merece la pena luchar por el legado cristiano?, Pretextos, 2002.

— A propósito de Lenin. Política y subjetividad en el capitalismo tardío, Atuel/Parusia, 2004.

— Repetir Lenin, Akal, 2004.

— El títere y el enano. El núcleo perverso del cristianismo, Paidós, 2005.

En defensa de la intolerancia, Sequitur, 2007.

Hegel y el cerebro conectado, Paidós, 2023.

Hipocresía: la base de la civilización, Godot, 2023.

Incontinencia del vacío, Anagrama, 2023.

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