Estados Unidos y Gran Bretaña planean leyes sobre intervención de las comunicaciones electrónicas

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La Casa Blanca ha redactado una propuesta de ley que unificará los requisitos legales para intervenir las comunicaciones por teléfono, Internet y cable. El parlamento británico está a punto de aprobar una ley para interceptar y, en su caso, decodificar comunicaciones electrónicas entre empresas, organizaciones y particulares. Ambas leyes comparten criterios con las que regulan las escuchas telefónicas, pero con más facilidades para obtener los permisos judiciales.

Según John Podesta, jefe de gabinete de la Casa Blanca, las leyes estadounidenses que regulan la intervención de las comunicaciones aplican criterios diferentes, según se trate del teléfono, el correo electrónico o los servicios por cable. El gobierno quiere disponer de una ley que otorgue a todas las formas de tecnología la misma protección que a las conversaciones telefónicas, con las restricciones previstas hasta ahora. Es decir, los agentes deberán demostrar ante el juez que existen fundadas sospechas de comisión de un delito para obtener la orden que permite interceptar las comunicaciones. Hasta ahora la interceptación de las comunicaciones electrónicas requiere menos control judicial.

La legislación británica va más allá y aduce como razón principal la necesidad de luchar contra la delincuencia en el ciberespacio. De aprobarse, Gran Bretaña sería el único país occidental en el que las autoridades podrán exigir a cualquier usuario revelar las claves para decodificar sus datos o mensajes electrónicos encriptados (Singapur y Malasia son los únicos países que lo permiten). No facilitar esos datos tiene aparejada una pena de dos años de prisión. Además, el permiso para interceptar comunicaciones por correo electrónico no tendrá que estar firmado por el juez, bastará la firma del órgano competente del Ministerio del Interior o de la policía.

La ley estadounidense solo afectará al correo electrónico con origen y destino en Estados Unidos. Y puede que no se apruebe hasta después de la siguiente legislatura en el 2001. En cambio, la ley británica -que ha sido propuesta por el gobierno laborista- puede aprobarse en breve, ya que el gobierno tiene mayoría en el parlamento.

En ambos países, algunas asociaciones y proveedores de acceso a Internet han manifestado que algunos criterios de las nuevas leyes dejan más desprotegida la confidencialidad que los que se aplicaban a las viejas tecnologías.

La alarma saltó con el nuevo sistema de control del FBI, al que llaman Carnivore porque es capaz de detectar la «carne» (aquello que se busca: una dirección, un asunto…) en una gran cantidad de correos electrónicos, mensajes instantáneos y otras comunicaciones entre ordenadores. El sistema se conecta a la red de un proveedor de acceso a Internet -a modo de «caja negra»- y, una vez instalado, puede controlar todos los mensajes que circulan a través del servidor.

Carnivore fue desarrollado por el FBI hace 18 meses, pero la agencia afirma que sólo se ha probado unas 25 veces. Las críticas se deben a que permite a los agentes federales controlar una cantidad ilimitada de comunicaciones y conseguir cualquier información, incluso de personas que no son sospechosas de haber cometido ningún delito. En EE.UU. se trasmiten más de 1.400 millones de e-mails cada día.

Las voces de alarma han sido más fuertes en Gran Bretaña, ya que el gobierno podría obligar a todos los proveedores de Internet a instalar una «caja negra» en sus sistemas y a mantenerla a sus expensas. Un primer presupuesto del gobierno prevé una partida de 20 a 30 millones de libras para subvencionar la instalación en las empresas. La London School of Economics estima que la instalación en todas las empresas británicas costaría 640 millones de libras en los próximos cinco años.

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