El cuarto poder pide auxilio al primero

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 1m. 55s.

Dejar la prensa a los vaivenes del mercado puede resultar contraproducente en un momento de crisis económica y gran competencia de medios baratos y amplio alcance, como los que crecen en torno a Internet. Y, en cambio, salvar el periodismo y potenciar su estatus como cuarto poder resulta sencillo: basta con orientar hacia el sector, como se hacía en tiempos pasados, ayudas gubernamentales.

La propuesta no viene de sectores reaccionarios ni de políticos deseosos de controlar la información: Lee C. Bollinger, presidente de la Universidad de Columbia, entidad reconocida por su prestigio en los estudios de Comunicación, considera que esa es la mejor receta para superar la debilidad de la prensa en un período como el actual.

La necesidad urgente de canalizar financiación pública para la prensa se plantea y argumenta en un artículo publicado en The Wall Street Journal, en el que Bollinger defiende el fortalecimiento de emisoras estadounidenses de alcance mundial, que puedan competir con las actuales BBC, Al Yazira o la china CCTV. El objetivo no es la difusión de propaganda, como en tiempos de la guerra fría, sino potenciar un periodismo de calidad, capaz de informar con independencia, garantizar la libertad e impulsar el crecimiento económico.

Para el autor, no hay motivos para escandalizarse ni temer la injerencia gubernamental en una prensa receptora de ayudas, pues el actual periodismo americano ya es un híbrido, una combinación de empresas privadas y de apoyos públicos. De hecho, los canales de televisión tienen que someterse a un sistema de regulación que se puso en marcha en los años 60 precisamente para garantizar el pluralismo y la difusión de temas de interés general. Para Bollinger, las ayudas estatales se dan con normalidad en otros sectores, como los programas de investigación que se desarrollan en universidades públicas y privadas, y a nadie se le ocurre decir que sus conclusiones están bajo control oficial. En su opinión, en el caso del periodismo los riesgos pueden minimizarse con un buen sistema de revisión de los resultados y, a cambio, es mucho lo que se conseguiría con estos fondos públicos en favor de una información de calidad y de un periodismo equilibrado.