Dos diseñadoras italianas

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Duración lectura: 2m. 53s.

Las demandas insatisfechas, una oportunidad de negocio para el sector de la moda
Sonia Speciale y Gigliola Curiel son dos marcas de ropa con estilo propio. Sonia y Gigliola, dos mujeres que han conquistado un lugar destacado a fuerza de trabajo, viajes, contactos, presencia en las ciudades estratégicas del mundo de la moda que, en el “mapamundi”, se reducen sólo a cinco: Nueva York, Milán, Barcelona, París y Londres.

Sonia se ha abierto camino en Italia y ha saltado, en poco tiempo, al mercado internacional, sobre todo al norteamericano. Además de trabajar para la empresa Erreuno, presentó su propia colección en la tercera edición de Mercedes Benz Fashion Week realizada el año pasado en Los Angeles.

En el “Dizionario della moda” publicado en Milán (sólo aquí se imprime un libro con 3.000 voces relacionadas con el tema) se define a Gigliola Curiel como una diseñadora de líneas puras y ricas en tejidos y colores. Gigliola, a diferencia de Sonia, reconoce que ha comenzado sobre una base segura porque tanto su abuela como su madre Raffaella forman parte de lo que podríamos llamar “la dinastía de la alta moda italiana”. Pero ella tiene un estilo diferente; prefiere el “prêt-à-porter”, una línea más joven y más accesible.

Dos diseñadoras diversas, pero con una filosofía compartida: destacan la vida cotidiana como eje de sus diseños. “Personalmente, la mujer que propongo es una mujer más cultural que “modaiola”, es una mujer que ama la cotidianidad de su propia jornada, una mujer que sale elegante de su casa para ir al supermercado y para llegar a tiempo a un desayuno de trabajo”, dice Sonia imaginando quizás su propia semana. Y Gigliola, con palabras similares cuenta: “Pretendo pensar colecciones que ofrezcan diseños simples que puedan ser llevados desde la mañana hasta la noche”.

Debajo de la sencillez que cada una propone se observa competencia, finura y un poquito de extravagancia. Simples, con clase y sin ostentación.

Ambas consideran que a la belleza de una prenda debe sumársele un consejo externo que facilite la decisión de la compra. Sonia critica, de alguna manera, los grandes negocios de ropa: “Digamos que la idea de entrar a un negocio gigante, donde impera el autoservicio con miles de prendas disponibles pero sin una persona que te acompañe, que te siga, que te diga: esta talla te quedará mejor, lo encuentro un poco chocante, frío”.

Gigliola piensa algo parecido. “A veces la gente no está bien vestida porque simplemente no se ha mirado al espejo antes de salir de casa. Cuando voy en el metro me pregunto: “esta persona, ¿no tendrá alguien que le diga lo mal que le queda eso?”

Cuando Sonia Speciale responde a la pregunta sobre a qué mujer se dirige, da la impresión de que ha pensado muchas veces en el significado del vestir: “Mi colección está dedicada a la mujer que busca subrayar su personalidad, una mujer que ama más el ser que el aparentar, una mujer que descubre la importancia del cuerpo y es consciente de que la ropa protege y valora su mundo interior. Apunto a la mujer que goza viviendo la ropa por más de una estación, sintiéndola próxima no sólo al cuerpo sino, sobre todo, al propio estilo de vida”.

Adela Lo Celso