De periodistas a “proveedores de contenidos”

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Duración lectura: 2m. 49s.

En EE.UU., el grupo de comunicación Tribune, que el mes pasado compró Times Mirror, ha decidido integrar las redacciones de sus diversos medios para que los informadores viertan una misma noticia en radio, televisión, Internet y el periódico impreso. En este sistema, los periodistas reciben el flamante título de “proveedores de contenidos”. No todos consideran positivo este fenómeno.

El grupo Tribune (The Chicago Tribune y otros tres diarios, cuatro emisoras de radio y 22 de televisión, varios sitios de Internet) se ha convertido, con la compra de Times Mirror (Los Angeles Times y seis diarios más), en uno de los principales conglomerados de comunicación de Estados Unidos. Ahora su audiencia es prácticamente nacional, pues está presente en 18 de los 34 grandes mercados del país, entre ellos Chicago, Nueva York, Los Ángeles y Miami. Tiene, pues, muchos canales de difusión, a los que ha de surtir de contenidos.

Para hacerlo, implantará el método que ya ha empezado a aplicar en el grupo Tribune original: redacciones comunes para distintos medios. Varios periódicos del Tribune tienen salas de redacción que incluyen pequeños estudios de televisión y radio; las ediciones digitales para Internet se hacen también allí. Cuando un periodista obtiene una información, redacta una noticia para Internet, y por lo general la actualiza varias veces en el día; la cuenta para la radio; la emite él mismo por televisión, y elabora una última versión para el diario impreso. Los fotógrafos llevan, además de sus máquinas, cámaras de vídeo.

El sistema ahorra costos y aumenta la difusión. Pero los periodistas le encuentran notables inconvenientes. Tienen que renunciar a las exclusivas, ya que es obligado compartir las noticias con todos los colegas. Les obliga a trabajar más en la fase de difusión, lo que les quita tiempo para obtener y comprobar noticias. En consecuencia, les dificulta informar en profundidad.

Este es el principal peligro que ve la veterana periodista Ellen Goodman, como dice en un comentario publicado en International Herald Tribune (21-III-2000). Informar bien, explica, requiere un cuidadoso trabajo previo que no se confunde con aportar materiales a un canal. El modelo de periodista como “proveedor de contenidos” responde a una lógica comercial y técnica, no periodística. Se trata de ahorrar costos y de hacer rendir al máximo medios de difusión instantánea de gran capacidad. Con esta idea, “todo el mundo habla de ‘contenidos’ como si en algún sitio hubiera un grifo para llenar el tarro electrónico”.

Con ese planteamiento, prosigue la periodista, se olvida lo fundamental. Cada vez se puede emitir más y a mayor velocidad; pero “no existe manera de acelerar el pensamiento”, porque el periodista necesita documentarse, y eso exige tiempo. “Puedes usar toda la tecnología avanzada imaginable para distribuir tus pensamientos. Pensar es lo que consume todas las horas”. Por eso advierte Goodman: “Los tipos que corren del teclado al estudio y de ahí al locutorio de radio, de un programa de televisión por cable a otro, no hacen esa llamada o entrevista adicional”. En suma, concluye Goodman, un periodista es a un “proveedor de contenidos” como un agricultor a un camarero: hace falta quien sirva el producto, pero primero es necesario que alguien lo haga.

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