Blogs contra la xenofobia

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Hace unas semanas Sudáfrica se vio inmersa en una ola de violencia xenófoba que conmocionó el país y suscitó preocupación en todo el mundo. Además de los 59 muertos en las revueltas, en torno a 10.000 inmigrantes -de países como Zimbabue, Malaui, Mozambique, Somalia o Nigeria- se vieron obligados a refugiarse en comisarías o en iglesias para huir de la ola de salvajismo desencadenada. Los grandes niveles de desempleo en el país y las desigualdades educativas que aún sufren los nacionales como un eco indeseado de la pasada política de apartheid, hicieron que la competencia por el escaso trabajo levantara corrientes de odio inusitado hacía los extranjeros de color. La Organización Internacional para las Migraciones ha pedido a los Estados miembros que colaboren económicamente para dar una solución al problema de los refugiados.

Pero a las ayudas oficiales que se tratan de aplicar, la sociedad sudafricana ha añadido un ejemplo concreto de madurez cívica y también tecnológica. En medio de los trastornos, se ha levantado un movimiento que, si bien inició como virtual en el mundo de los blogs, pretende aplicar soluciones efectivas en el espacio de los problemas reales.

Todo comienza cuando Stii, un blog emitido desde la Provincia Occidental del Cabo, pregunta en portada: “¿Qué podemos hacer como bloggers con la crisis de xenofobia?”. Se inicia así una corriente de intercambio entre los editores de blogs sudafricanos en un intento por buscar posibles alternativas a una crisis que avergüenza al país y a sus ciudadanos: “Mike tiene razón -dice uno de los bloggers-: estamos todos sentados detrás de nuestras computadoras y diciendo cosas como ‘qué pena, pobres extranjeros’… pero hemos de hacer algo”. Otro dice: “He pensado en esto muchas veces, pero no tengo idea de cómo atajar algo así. Quizá un fondo de inversiones, una ONG o algo con lo que los bloggers podamos contribuir económicamente”. La idea va tomando cuerpo y en otro blog se puede leer: “También yo acabo de recibir un e-mail de mi amigo Dion Forster, refiriéndose a la entrada de su blog de hoy. Ojalá que esto te dé a ti o a tu empresa otra posibilidad práctica para contribuir con la situación…”.

SA Rocks se atreve a proponer una lista de cosas que los sudafricanos podrían hacer para salir en ayuda de los extranjeros. Y en la red social Facebook la propuesta se enriquece con nuevas aportaciones: “Habla con tu concejal y asegúrate de que proponga una reunión para condenar la violencia. Inicia conversaciones con miembros de tu familia, amigos, vecinos, colegas, compañeros de estudio y estudiantes, acerca de la xenofobia y la violencia y proponles que piensen el modo de tomar posición pública contra esto. Convoca una reunión en tu lugar de trabajo y organiza una discusión sobre la violencia y la xenofobia. Únete al foro de vigilancia de tu comunidad y asegúrate de que actúe eficazmente para proteger a los extranjeros y a cualquiera que sea amenazado. Alerta de cualquier agitación o de amenazas contra extranjeros o grupos de sudafricanos a la policía. Echa un vistazo en las estaciones de policía, centros comunitarios e iglesias que acojan víctimas de violencia y pregunta allí qué donaciones materiales son necesarias, y ayúdales con comida, ropa, enseres. Participa en todo foro público al que puedas acceder, incluyendo llamadas a programas de radio, reuniones públicas, mandar cartas a los periódicos, etc”.

Entre los editores, algunos tratan también de ofrecer ideas de fondo que contribuyan a desatascar un problema que tiene trazos de estructural. My Afritude escribe acerca de “La división de la burbuja de Sudáfrica”: “Después de hablar con la gente -dice en una de sus entradas- creo que la burbuja ha crecido porque ciertos sectores de la población están silenciando lo que de verdad ocurre a su alrededor. ¿Cuánto puede aguantar la gente en medio de un constante contacto con funcionarios corruptos, falta de liderazgo, avaricia, crimen, violencia, etc.? Parece que para muchos es ya demasiado”. Otros se atreven con un ejercicio de sincero autoexamen: “No importa lo que otros digan, pero los recientes acontecimientos han mostrado que esta vez sí que damos lástima, no tenemos la tolerancia o control que deberíamos tener para nuestros hermanos africanos y sus hijos. Y esto, aun cuando nuestro pueblo ha sido alojado por otros países africanos en sus tiempos de necesidad. Alguien mencionó que el gobierno es el culpable por permitir que las comunidades pobres se carguen con más pobreza. Estoy de acuerdo con eso, pero nosotros, como sudafricanos, todavía tenemos un papel”. Y concluye preguntándose: “¿por qué tal violencia?”.

En la misma línea, Waiting in Transit se pregunta “¿Cómo puede pasar esto en Sudáfrica?”: “Este problema de la xenofobia se nos está yendo de las manos”. En parte echa la culpa a una desproporcionada cobertura de los medios, pero reconoce que “el clima de miedo ha sido real en todo el país”. Y para ilustrarlo cuenta una historia de la que ha sido testigo: “Este fin de semana, un amigo mío, cuya familia es originaria de Malaui, no pudo salir de su casa porque a su padre lo amenazaron por teléfono”. Le abochorna la situación creada: “Tantos inmigrantes de otros países con los que trabajo y trato diariamente ahora están obligados a pasar inadvertidos para que otras personas no los ataquen, a ellos o a sus familias. Hasta se ha llegado al punto de que los asaltantes están usando el idioma zulú para distinguir si una persona es extranjero o no. A muchos ciudadanos sudafricanos los están atacando ahora porque no hablan zulú y por lo tanto son considerados inmigrantes”.

Fred publica estadísticas acerca de extranjeros en el país: “Estaba interesado en encontrar datos que mostraran que la mayoría de los visitantes a nuestro país son de nuestro propio continente. Según Ochenta 20, de 779.094 turistas y visitantes de Sudáfrica en febrero de 2008, 549.428 eran de África. Creo que esto también es interesante: el número de personas que el Congreso Nacional Africano trajo de vuelta del exilio al final del apartheid estaba entre 13.000 y 16.000. ¿Qué deben de estar pensando ahora los habitantes de esos países que nos acogieron?”.

Tampoco los estudiantes se inhiben en la búsqueda de soluciones. Un blog en la Universidad de Ciudad del Cabo reúne información sobre cómo la universidad está emprendiendo iniciativas para ayudar a los afectados por los ataques de xenofobia, ofreciendo ayuda de varias maneras. Entre otras, proponen establecer un registro de personal que pueda proveer alojamiento de emergencia para los desplazados y recoger declaraciones que más allá de simples expresiones de indignación, aprovechen las aptitudes analíticas, intelectuales y profesionales que hay en la comunidad universitaria. También plantean la movilización de redes de trabajo para aportar alternativas fundadas a la solución del conflicto.

Ver artículo original en inglés o en español.

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