¿Soluciones técnicas para problemas morales?

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Teller, actor cómico norteamericano, ironiza sobre el llamado chip V (ver servicio 4/96) que tendrán que llevar los televisores en Estados Unidos (International Herald Tribune, 23-II-96).

Por ley, dentro de poco todos los televisores que se fabriquen en Estados Unidos llevarán el chip V, esa inteligente pieza de circuitería diseñada para que los padres puedan -¡sin molestia ni esfuerzo alguno!- impedir que sus hijos vean escenas de violencia fingida que un funcionario de la Comisión federal de Comunicaciones crea que podría hacer de ellos unos granujas. ¡Qué alivio!

Más adelante, el Congreso ofrecerá a las familias una innovación aún más valiosa y que ahorrará aún más preocupaciones: el chip G.

El chip G se enchufará a la parte trasera del televisor y bloqueará automáticamente la recepción de todas las escenas de Gula. Esto es importante. Hay demasiados norteamericanos obesos, que derrochan miles de millones de dólares al año en atención médica a las víctimas de Häagen-Dazs. Además, muchos delincuentes se convirtieron en inadaptados sociales porque antes fueron unos adolescentes rechonchos. El chip G impedirá que la televisión lleve a millones de criaturas a precipitarse por el camino que termina en la hipercolesterolemia llenando sus hambrientas cabecitas con imágenes de zabaione y croissants.

Gracias a esta nueva tecnología, los padres ya no tendrán que fomentar buenos hábitos alimentarios comprando alimentos sanos, preparando comidas equilibradas o enseñando a los niños sobre nutrición. Los microchips y la ley protegerán a los chiquillos contra las tentaciones.

Y así es como debe ser, pues, al fin y al cabo, ¿por qué tendrían los padres que cargar con toda la responsabilidad de vigilar la salud de los futuros contribuyentes? El gobierno tiene que cumplir su parte.

(…) Los chips para los televisores supondrán una gran revolución en la educación de los hijos. Una vez que tengamos el chip V y el chip G, pasaremos al chip S y al chip P, y nos libraremos de la Soberbia y de la Pereza. Piensen en el efecto que tendrán en los jóvenes destinados a hacer carrera como congresistas.

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