La ficción, en alza

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Duración lectura: 9m. 51s.

MIPTV Cannes 2006
En cuanto a los contenidos, la ficción sigue dominando el mercado. Se confirma que los géneros tradicionales se están transformando. Se acuñan nuevos términos y se consolidan otros ya existentes como el docudrama o el “dramedia”, que tratan de combinar la recreación dramática de acontecimientos históricos o de biografías de personajes con pasajes documentales. Estas fórmulas híbridas, mitad ficción mitad realidad documental, responden no sólo a la búsqueda de nuevas formas expresivas, sino también al deseo de abaratar los costes de producción.

Entre las novedades destaca la compra de la mítica productora Hallmark, que ahora pasa a denominarse RHI Entertainment. Hallmark comenzó siendo un negocio internacional de tarjetas de felicitación hasta convertirse en una de las más prestigiosas productoras de ficción televisiva. Su propósito ha sido siempre buscar un espectáculo familiar de alta calidad. Especialista en miniseries, Hallmark encontró su filón temático en los clásicos y modernos “best-sellers”. Basta recordar títulos como “Moby Dick”, “Los viajes de Gulliver”. “Alicia en el país de las maravillas” o “La Odisea”, esta última coproducida por Francis Ford Coppola.

Este año y bajo el nuevo sello presentan una aventura medieval, “The Last Templar”; una comedia fantástica, “HogFather”; un “thriller” sobre un virus mortal, “Pandemia”, y un cuento de fantasía, “Son of the Dragon”. Es de esperar que este cambio no afecte a la línea de contenidos de la antigua marca, una de las escasas productoras de prestigio que ha dedicado sus esfuerzos a productos familiares de calidad.

La telenovela goza de buena salud

La telenovela, el único género que los latinos han aportado a la televisión, está en auge y viene conquistando mercados internacionales que en principio parecían vetados, como los países árabes. Quienes tratan de explicar la clave de su éxito se dan cuenta que muchas de estas historias, por sencillas y primarias, son entendidas en todo el mundo.

Es cierto que no es lo mismo hablar de una telenovela brasileña, mexicana, venezolana o argentina. Los buenos conocedores dicen que las diferencias son abismales y los estilos muy diversos. En su producción se mezclan ya escritores consagrados con psicólogos especializados, y sus escenarios han salido de las fronteras de sus países de origen. Las hay rodadas en el norte de África, concretamente en Marruecos.

“Mujeres Desesperadas”, serie que en realidad es un híbrido de la “soap opera” (la telenovela norteamericana, muy diferente a la latina) y otros géneros como el “thriller”, va a tener una nueva vida. Disney, a través de su distribuidora Buenavista International, ha optado por vender la fórmula reconvirtiéndola en un producto de costos más asequibles. Así, piensa rodar en Argentina episodios de este nuevo híbrido, ahora con ropaje de telenovela, para venderlos a países como Brasil, Colombia o Ecuador con los que ya ha firmado los primeros contratos. La clave está en utilizar unos mismos decorados para las cuatro versiones, cada una de las cuales estará protagonizada por actores procedentes de estos países. Algo totalmente novedoso. El peligro es que las telenovelas pierdan su primigenia ingenuidad, su vertiente melodramática y su sentido moral, que han sido siempre sus referentes.

Los “realities”, reyes de los formatos

En cuanto a los formatos, se reducen a concursos que cambian algunas de sus características, pero siempre fieles a fórmulas.

Mención especial merecen los “realities”, presentes todavía con fuerza en las ofertas. Todos repiten la fórmula de enfrentar a varias personas con diversas pruebas. Se empieza a distinguir entre aquellos de toque más ingenuo -como los dedicados al baile y la danza, muy en boga-, de los que entran de lleno en el capítulo de la telebasura.

Un canal venezolano ha lanzado un “reality” en el que la concursante ganadora formará parte de una telenovela; se vende como la primera telenovela interactiva.

Sigue en alza el mercado de los documentales. Y por supuesto siguen ofreciéndose programas dedicados a los niños, aunque cada vez menos, desgraciadamente.

Muy poco se puede decir sobre argumentos, temas o programas que se impongan como fórmulas originales. El mercado de los contenidos sigue igual, quizás esperando a que las nuevas tecnologías se definan o les ayuden a descubrir nuevos filones.

TV made in Europe

Resulta curioso que mientras en el campo del entretenimiento las televisiones europeas apuestan por los mismos programas, especialmente “realities” y concursos, en el de la ficción, donde se podrían llevar acabo acciones de coproducción interesantes, éstas son limitadísimas. Parece como si cada país escogiese su veta y la explotase en solitario.

Francia. La TF1, la cadena francesa más poderosa, lleva años produciendo miniseries sobre acontecimientos que en su día conmovieron a la opinión pública nacional. Este año le tocaba el turno a “Marie Besnard”, denominada “la envenenadora del siglo”. Los franceses han producido también una serie en cuatro capítulos sobre De Gaulle (“El gran Charles”), dirigida por Bernard Stora.

Gran Bretaña. Cada año un Dickens. Este podría ser el lema de la BBC, la televisión pública del Reino Unido, hoy en grave crisis. La larga experiencia británica en la adaptación de clásicos, realizados con todo rigor y con una puesta en escena incomparable, es la baza que utiliza para vender mundialmente las obras inmortales de sus grandes literatos. Con “Bleak House” nos devuelve a la historia de una huérfana en la Inglaterra victoriana.

También se recuperan para la televisión tres de los inmortales trabajos de Shakespeare: “El sueño de una noche de verano”, “Macbeth” y “Mucho ruido y pocas nueces”. La novedad está en el tratamiento, ya que las historias se desarrollan en época actual.

“Sweeney Tood”, por su parte es una historia criminal del siglo XVII, la historia un hombre afable por el día que se convertía en un terrible asesino por las noches, relatada con la minuciosidad en la reconstrucción histórica, en la que la BBC es maestra.

Entre las historias con trasfondo de catástrofes naturales, que suelen tener una buena acogida, la BBC ha elegido una que recrea la erupción del volcán Krakatoa en 1883. “Krakatoa, la primera catástrofe del mundo moderno”, según reza su publicidad. Cuenta como baza singular con los efectos especiales, que en algunos momentos roban el protagonismo a los actores. Efectos que son fruto de esas nuevas tecnologías que están haciendo posible que se produzcan historias hasta ahora imposibles dada su complejidad.

En este apartado una de las series que despertaron más la atención fue la producción de Fremantlemedia “Prehistoric Park”. En este caso sí se puede hablar de coproducción, ya que Francia, Alemania y Estados Unidos han contribuido a sacar adelante esta costosa serie donde con cierto humor un naturalista nos introduce en el zoológico del Jurásico.

Italia. Los italianos siempre sorprenden en la ficción. Sus historias, por lo general bien hechas, consiguen audiencias millonarias, lo que demuestra que hay olfato para elegir argumentos. Es el caso de la Rai Trade, la empresa de la televisión estatal encargada de las coproducciones.

Con “Pompei” (Pompeya) combina dos géneros con gran tirón para el público: el “peplum” (así se denomina el género cinematográfico de griegos y romanos) y las películas de desastres naturales.

Pero Italia también se mira en la historia reciente. “Falcone, el juez” reproduce la vida de Giovanni Falcone, el magistrado siciliano que fue azote de la mafia y también su víctima. Y, cómo no, un héroe deportivo. En este caso un ciclista que en los años cincuenta era el ídolo de Italia, tanto por sus hazañas en la carretera como por su vida personal. “Bartali, el hombre de acero” fue líder de audiencia en su emisión por la primera cadena de la RAI.

Sin duda el programa más solicitado era el “biopic” sobre Juan Pablo II, coproducido por la Lux Vide, la CBS americana y el grupo español Intereconomía. “Juan Pablo II, el hombre que cambió el mundo” está protagonizada por el actor americano Jon Voight. En España los derechos han sido adquiridos por el Canal 9, la televisión valenciana que piensa emitirlo con motivo del Encuentro Mundial de las Familias, en junio. También estará disponible en el mercado en dos DVD de 90 minutos cada uno.

Las vidas de santos son un filón que los italianos vienen explotando desde hace años con resultados harto positivos y con productos muy dignos. Ahora le ha llegado el turno a san Antonio de Padua, en una producción que cuenta con un protagonista español, Jordi Mollá.

Las preferencias de los espectadores

Una semana antes del comienzo en Cannes del MIPTV se presentaba en París el informe que anualmente elabora la sociedad Eurodata, “Un año de televisión en el mundo”, con datos provenientes de 71 países.

En 2005 el consumo de televisión por día y persona en los países analizados ha alcanzado la media de 3 horas y 4 minutos. En estos diez últimos años el consumo ha crecido en 28 minutos (1995-2005).

Japón es el líder con un consumo diario por habitante de 5 horas y 11 minutos, seguido por Estados Unidos, que aumenta en tres minutos su consumo en relación al pasado año: total, 4 horas y 31 minutos, casi una hora y media más que la media mundial.

En Europa la media de los países estudiados es de 3 horas y 15 minutos. En América Latina el consumo aumenta ligeramente hasta las 3 horas y 16 minutos, con contrastes muy marcados según los países.

En cuanto a las preferencias de los espectadores, es el género de ficción en sus diversas variedades (películas, series, miniseries, comedias de situación, “tv movies” y telenovelas) el que se impone, con un 44% en la clasificación de los 10 programas más vistos. En los países estudiados es seguido por aquellos denominados de entretenimiento con un 38%.

Y dentro de la ficción el subgénero más reclamado por la audiencia son las series. Este éxito de la series va en detrimento de las películas, que solamente representan este año el 16% de las mejores audiencias mundiales. Los “films” que se repiten en el palmarés de los diversos países son “Spiderman”, “Harry Potter y la piedra filosofal” y “Titanic”, que sobrevive temporada tras temporada.

Por su parte los programas de entretenimiento (variedades, telerrealidad, concursos y “talk shows”) representan más de un tercio de los programas preferidos con un 38%, del que un 10% corresponde a la denominada telerrealidad y 1% a los “talk shows”.

La subcategoría de variedades sube más de tres puntos sobre el pasado año, gracias a programas como “Strictly Come Dancing”, que figura entre los 10 primeros programas en 8 países.

En cuanto a los “realities” se confirma el arraigo de los formatos “Operación Triunfo” o “Gran hermano”, y entre los concursos “¿Quiere ser usted millonario?”, que siguen estando presentes en las programaciones de varios países.

Bajo el género “factuel” los franceses engloban programas como los telediarios, los “magazines”, las emisiones políticas y los documentales. En este campo el informe señala que tanto la muerte de Juan Pablo II como la elección de Benedicto XVI han sido acontecimientos que han merecido el interés por parte de todo el mundo.

José Ángel Cortés Lahera