Vacunas: 68 veces más caras que en 2001

En los últimos 14 años, el precio de las vacunas para niños se ha multiplicado por 68, por lo que uno de cada cinco menores que viven en países pobres no tiene garantizada la inmunización necesaria en su primer año de vida, según un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) que cita el diario El Mundo.

El documento dice que, en 2001, la vacunación completa de un menor costaba 0,57 euros, que han pasado a ser 39,25 euros en 2014. MSF ofrece información sobre 16 vacunas clave y su aplicación en 13 países, acusa a los laboratorios farmacéuticos de no explicar cómo se fijan los precios, y les reclama que los adecue a los niveles de renta de los países en desarrollo.

A dos de estas empresas, GSK y Pfizer, MSF ha pedido que rebaje el precio de la vacuna contra el neumococo, pues su elevado importe (en torno a los 7 dólares) le hizo imposible dar cobertura a todos los menores amenazados por la neumonía en el campo de refugiados de Yida (Sudán del Sur).

Según Jaime Espín, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, las empresas son renuentes a establecer precios condicionados al nivel económico de los países, por el temor a que se genere “un comercio paralelo en el que ciertos importadores compren fármacos en países de renta baja y los vendan en los de renta alta”.

Para MSF, una de las urgencias en el ámbito de la producción de medicamentos es que entren al mercado nuevos productores, que amplíen la oferta de medicamentos y la competencia, lo que puede incidir en un descenso de los precios.

Rohit Malpani, director de Política y Análisis de la Access Campaign, una iniciativa de MSF para promover fármacos asequibles en las regiones en desarrollo, asegura que, por la subida de los precios, los donantes deberán aportar 7.500 millones de dólares adicionales para pagar las vacunas destinadas a los países pobres durante los próximos cinco años. “Un tercio de esa cifra se empleará en pagar un único medicamento: la carísima vacuna antineumócica. Luego pensemos cuánto más dinero de los contribuyentes podría dedicarse a vacunar a muchos más niños, si las vacunas fueran más baratas”.

“Es tiempo —añade— de que GSK y Pfizer pongan de su parte para hacer más asequibles las vacunas a largo plazo, porque los descuentos que están ofreciendo estas compañías no son suficientes ni de lejos”.

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