USA: el gobierno no financiará los abortos

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Duración lectura: 1m. 56s.

La Cámara de Representantes norteamericana ha decidido, por 255 votos contra 178, que siga estando prohibido financiar abortos con fondos públicos del gobierno. El presidente Clinton prometió durante la campaña electoral intentar que se anulase esta disposición, lo que hizo al enviar al Congreso su proyecto de presupuesto.

La medida de nuevo confirmada es conocida como “enmienda Hyde”, por el representante republicano que la propuso, y está en vigor desde 1976. En concreto, se aplica a Medicaid, el programa de cobertura sanitaria para personas pobres, que es financiado conjuntamente por el gobierno y los Estados. La enmienda Hyde prohíbe pagar con dinero federal abortos de las aseguradas por Medicaid, excepto en caso de peligro para la vida de la embarazada. Lo que no impide que algunos Estados lo hagan, dentro del mismo programa Medicaid, empleando fondos propios. Hay Estados que pagan también abortos en caso de incesto o violación, y otros que añaden más motivos a la lista.

En los últimos años ha habido varios intentos de revocar la enmienda Hyde. En 1989 los contrarios a la disposición lograron la mayoría en el Congreso, pero el presidente Bush puso el veto. La primavera pasada, Clinton no incluyó -al contrario que sus predecesores- la renovación de la enmienda en su proyecto presupuestario; pero el propio Henry Hyde, su promotor, presentó una propuesta de mantenerla, que obtuvo la aprobación de la Cámara la semana pasada. Durante el debate, Hyde dijo que, aunque el aborto figure como derecho constitucional desde 1973, el gobierno no tiene por qué sufragarlo. “Todos tenemos derecho a viajar -señaló-, pero el gobierno no tiene obligación de pagarnos los billetes de avión”.

Se cree que la renovación de la enmienda Hyde disminuye las posibilidades de que se incluya el aborto entre los servicios cubiertos por el nuevo plan sanitario nacional que está estudiando una comisión especial presidida por la esposa de Clinton. No se conocen los detalles de este proyecto de reforma sanitaria, que debía haber estado listo en mayo y ha sido aplazado, probablemente hasta después del verano; pero las organizaciones abortistas presionan para que el aborto sea una prestación más, cosa que el actual equipo presidencial podría aceptar, a diferencia de los anteriores.

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