Superar la infertilidad puede ser una aventura

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Duración lectura: 2m. 24s.

La fecundación in vitro permite superar en algunos casos los problemas de infertilidad, pero a menudo se olvidan los imprevisibles efectos psicológicos en la pareja y las posibles disfunciones sexuales. Un artículo publicado en Salud entre todos (Sevilla, febrero 1999) alude a esta cuestión.

Con frecuencia, los tratamientos contra la infertilidad se convierten en una interminable aventura de consecuencias imprevisibles para las relaciones de pareja y para la salud mental de sus miembros. En este sentido, podría decirse que el exceso de confianza en la ciencia ha dado lugar a un optimismo que, a su vez, ensombrece otras facetas no menos importantes. Por ejemplo, es frecuente que un tratamiento desencadene una crisis de pareja larvada hasta entonces o que provoque falta de apetito sexual que, en casos extremos, llega a la impotencia. (…)

Es cierto que las técnicas de reproducción asistida permiten aliviar mucho dolor a las parejas infértiles, pero también abren la puerta a la satisfacción de deseos, incluso inconscientes, cuyas consecuencias deberían analizarse antes. La opinión de algunos expertos es que el ímpetu desmedido por tener un hijo es un mal síntoma, un signo de que algo puede estar fallando.

(…) Puede llegarse a la paradoja de que para huir de un sufrimiento, se provoque otro mayor. Es frecuente ver a hombres que quieren sortear como sea el obstáculo de su infertilidad porque se les ha convertido en un insoportable cuestionamiento de su virilidad. O mujeres que de pronto ven sus vidas vacías de identidad por la imposible maternidad. Los sentimientos de culpa hacen el resto para que uno u otra, o los dos a la vez, se agarren a las técnicas de fertilización como la tabla de salvación para su naufragio. (…) Por eso no es extraño que al hurgar en los recovecos de la intimidad aparezcan conflictos que a veces hacen saltar por los aires una pareja cuyas relaciones eran aparentemente buenas.

También ocurre que la búsqueda ansiosa del hijo provoca un deterioro de las relaciones sexuales. Algo que casi nadie niega es que los tratamientos, que pueden durar años, producen una pérdida de intimidad total y que la sexualidad queda despojada de todo romanticismo. Las parejas tienen que programar sus actos sexuales según un calendario diseñado en el laboratorio, rodeado de tecnología, equipos de asistentes, leyes reguladoras e incluso comités de bioética que definen las condiciones del acto.

Los especialistas describen casos frecuentes de hombres que desarrollan impotencia cuando el sexo se convierte en una obligación programada por el tratamiento contra la infertilidad. Algunos estudios detectan que los tratamientos de infertilidad pueden provocar en las parejas conflictos de relación, baja autoestima sexual, reducir la frecuencia de sus contactos sexuales e, incluso, una bajada en la producción de esperma.