Sudáfrica: demasiados elefantes

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El parque Nacional Krueger (Sudáfrica) está superpoblado. Cuenta con una capacidad para albergar a 7.500 elefantes, y hoy día hay más de 11.000, lo que pone el peligro la conservación del entorno. Lo mismo ocurre en los parques nacionales de Zimbabue y Mozambique que, junto al sudafricano, conforman la reserva transfronteriza de Limpopo. Los cerca de 35.000 kilómetros cuadrados de esta última no son suficientes.

Esto ha provocado que se vuelva a pensar en el denominado culling, la matanza selectiva de elefantes. Hasta 1994 se venían sacrificando en Sudáfrica de 300 a 400 paquidermos cada año. Las protestas de las organizaciones dedicadas a la protección de animales obligaron a buscar otras soluciones. Las dos propuestas fueron el traslado de los elefantes sobrantes a otras zonas y la utilización de métodos anticonceptivos.

Sin embargo, a juzgar por los datos, no han sido eficaces. Hay que tener en cuenta que ambas medidas son demasiado costosas y complejas. Los anticonceptivos son de difícil aplicación a las cerca de 6.000 elefantas existentes en el parque. Además, los implantes de estrógenos tuvieron resultados inesperados (cfr. servicio 83/97). Por otro lado, se ha calculado que trasladar a tantos animales a otros lugares podría llegar a costar cerca de 8 millones de dólares.

Por ello, se ha vuelto a poner encima de la mesa la matanza selectiva de elefantes. Aunque todavía no hay nada decidido, parece que es la solución que adoptará con toda probabilidad el gobierno en los próximos meses. Pero éste todavía no ha querido anunciar una medida que provocará de nuevo la protesta de muchos grupos ecologistas.

Sudáfrica, y otros países de su entorno, han sido objeto de críticas por parte de muchas organizaciones en el último año, por sus intentos de reanudar el comercio del marfil, prohibido en 1989 por la CITE (Convención Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre), después de que durante la década de los ochenta el número de elefantes decreciera hasta la mitad. El año pasado, en la cumbre celebrada en Chile, se permitió a cinco países africanos (Sudáfrica, Namibia, Zimbabue, Botsuana y Zambia) la venta de una parte de sus reservas, siempre que el marfil procediera de decomisos o de elefantes muertos de forma natural.

Algunos consideran que con esta decisión se puede volver a poner en peligro la supervivencia de los elefantes y favorecer la caza furtiva y el comercio ilegal. Para evitarlo, la CITES ha adoptado otras medidas, asegurándose la potestad de suspender el comercio si se verifican irregularidades, así como estableciendo la obligación de destinar una parte del dinero recaudado en la venta del marfil a los programas de conservación de elefantes.

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