“QuikClot”: la revolución en los primeros auxilios

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Duración lectura: 2m. 54s.

Las desgracias de la guerra han llevado a veces a aplicar inventos que han sido de gran utilidad en la vida civil. Y éste parece ser el caso de QuikClot, un producto antihemorragias basado en la zeolita, una piedra volcánica. En la guerra de Irak, los estadounidenses han comprobado que un pequeño sobre con polvo de zeolita puede detener en un minuto hemorragias graves. Puesto a la venta a principios de 2004, QuikClot cuesta 26 dólares y puede suponer una revolución en los primeros auxilios en situaciones de emergencia, como los accidentes de carretera.

Francis X. Hursey descubrió por casualidad las propiedades coagulantes de la zeolita, mineral volcánico de características esponjosas. Trabajaba en el proyecto Apollo de la NASA como especialista en materiales absorbentes. Un día, a principios de los años ochenta, se cortó la cara al lavarse y echó mano de uno de esos materiales: la zeolita detuvo inmediatamente la hemorragia, absorbiendo en sus poros microscópicos los elementos de la sangre que no son necesarios para cerrar la herida (hemostasia), pero no las plaquetas y proteínas, de mayor tamaño, que forman el coágulo. Se trata de un proceso físico -la zeolita es biológica y botánicamente inerte-, sin reacciones químicas que puedan perjudicar al organismo.

Veinte años más tarde, en enero de 2002, Hursey fundó una empresa (Z-Medica) con Bart Gullong, para patentar un medicamento con polvo de zeolita. QuikClot fue aprobado por la Food and Drug Administration, el organismo competente en EE.UU. El cuerpo de Infantería de Marina incluyó QuikClot en su equipo de primeros auxilios para la guerra de Irak, junto con un novedoso torniquete, con tiras de velcro y un gancho metálico, que permite que sea el mismo herido quien se aplique el polvo de zeolita y el vendaje.

Las hemorragias han sido el rompecabezas de los médicos militares desde que se conoce la circulación de la sangre (y antes): a ellas se atribuye más de la mitad de las muertes en combate. Los norteamericanos acuñaron en Vietnam el término Golden Hour, empleando con profusión los helicópteros para evacuar a los soldados en el plazo de una hora desde que fueran heridos. Con todo, el 40% de los norteamericanos que murieron desangrados en Vietnam sufrieron hemorragias que podrían haber sido controladas de forma sencilla.

La versión civil de QuikClot puede adquirirse por 26 dólares (paquete de 100 gramos). Tan sólo en EE.UU., las hemorragias causan anualmente la muerte de 50.000 personas, sobre todo en accidentes de tráfico. Para el caso de hemorragias en las que la fuerte presión sanguínea puede impedir que el polvo de zeolita se asiente en la herida, el usuario debe ser adiestrado para realizar primero un torniquete o vendaje; en todo caso, QuikClot se aplica directamente sobre la herida. Ya no se lucha por la hora de oro sino por el minuto de oro, más o menos el tiempo con que se cuenta, en caso de hemorragia grave, antes de que el herido se desvanezca.

En el plano militar, QuikClot supone una revolución porque el herido puede aplicarse el remedio (tanto la bolsa como el torniquete se abren y manipulan con una mano) sin que su unidad suspenda el combate para atenderle. La evacuación puede retrasarse uno o dos días, y posteriormente el producto puede ser aspirado o retirado con agua.

Santiago Mata