Quiero tener un huérfano

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Contrapunto

La reproducción asistida, pensada al principio para remediar la infertilidad, tiende a expandirse hasta amparar el “derecho” a tener un hijo en cualquier circunstancia. Tal es el caso, señaladamente, de la inseminación artificial para mujeres solas, supuesto en el que no se da infertilidad alguna.

En España, según datos de varias clínicas publicados por El País (10-XI-2003), entre el 10% y el 45% de las inseminaciones artificiales se practican para mujeres sin pareja. El máximo de ese rango corresponde al Instituto Universitario Dexeus (Barcelona), el mayor centro de reproducción asistida en España. Las mujeres que recurren a esta técnica suelen tener más de 35 años. En cada ciclo, la paciente tiene un 18% de probabilidad de quedar embarazada; de los embarazos que se consiguen, el 10% son de gemelos, tasa muy superior a la natural, que es casi el 1%. Cada ciclo cuesta unos 1.300 euros.

Esta práctica es posible porque la ley española de reproducción asistida, de 1988, la permite. La reforma recién aprobada no cambia este punto. En España es legal además la inseminación post mortem dentro de los seis meses siguientes al fallecimiento del marido o compañero, siempre que el difunto la hubiera autorizado expresamente.

En los otros países europeos con leyes sobre reproducción asistida, es más frecuente que la inseminación de mujeres solas esté prohibida. La admite Gran Bretaña; también Dinamarca, aunque no por ley, sino en virtud de las recomendaciones publicadas por el Consejo Ético (órgano creado por la ley sobre reproducción asistida) en 1990.

En cambio, la ley alemana de protección del embrión humano, de 1990, reserva la reproducción asistida a las parejas y prohíbe expresamente la inseminación post mortem. Francia también prohíbe expresamente la inseminación artificial de mujeres solas, y para que las parejas de hecho recurran a la procreación asistida, les exige acreditar dos años de convivencia. En Noruega solo pueden recurrir a la reproducción asistida los matrimonios; en Suecia, solo las parejas casadas o las de hecho (de hombre y mujer) estables. Eslovenia tenía una ley que permitía la inseminación de mujeres solas, pero esa norma fue revocada por referéndum en 2001.

Otro país que veta esa práctica es Irlanda. En este caso así lo establecen los principios aprobados por el Institute of Obstetricians and Gynaecologists: los tratamientos de reproducción asistida solo pueden ofrecerse a parejas casadas que hayan sido debidamente informadas.

No es extraño que la mayoría de los países prohíban la inseminación de mujeres sin pareja, deriva caprichosa de las técnicas contra la infertilidad. Ahora que se insiste tanto en la protección de los niños, lo lógico es no privarles de su más elemental derecho: que no se les impida tener padre y madre. Otra cosa es hacer experimentos con ellos en laboratorios creados para satisfacción de adultos. Así lo reconocen algunas mujeres citadas por El País. Una justifica su decisión diciendo del niño que quiere tener por inseminación artificial: “Se podrá sentir un hijo muy deseado”. Pero el anhelo cumplido de ella no colma las necesidades y aspiraciones del niño, como ocurre en el triste caso de las madres o padres posesivos que se empeñan en que el hijo sea como ellos querrían. Además, cómo se sienta el chico no depende de que fuera muy deseado en origen, sino de que crezca en un hogar de familia bien estructurado. Y la misma mujer añade: “Yo le explicaré cómo fueron las cosas, aunque me imagino que alguna vez, por ejemplo en la adolescencia, me lo echará en cara”. Otra dice: “Yo le diré a mi hija cuál es su origen, aunque no sé cómo reaccionará”. Son peligros de todo experimento, si bien en estos casos no los correrá el experimentador.

En cuanto al deseo de estas mujeres, un médico que practica la inseminación declara al mismo diario: “Tienen prisa. Ven que se les pasa la edad de ser madres y recurren a la inseminación artificial por puro pragmatismo, para ganar tiempo y quedarse embarazadas”.

¿Quién no siente pena al saber de los millares de huérfanos que el sida ha causado en África? En lugares más afortunados, merced a la pragmática medicina del deseo, hay quienes encargan huérfanos en el laboratorio.

Juan Domínguez

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