Portugal: rechazado el aborto sin restricciones

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Duración lectura: 2m. 21s.

La Asamblea portuguesa decidió, el 3 de marzo pasado, rechazar los proyectos de ley sobre liberalización del aborto presentados por la oposición. Las propuestas del bloque de izquierdas (Partido Socialista Portugués, los comunistas y los verdes) pretendían legalizar el aborto a petición durante las doce primeras semanas de embarazo Seguirá vigente la ley de 1984 que despenaliza el aborto en determinados supuestos.

El debate sobre el aborto se había reavivado también como consecuencia de un juicio en el tribunal de Aveiro contra un médico y siete mujeres acusadas de delitos de aborto, aunque finalmente fueron absueltos todos por falta de pruebas. Esta circunstancia -pese a que desde la vigencia de la ley no ha resultado ninguna mujer condenada por aborto ilegal- ha sido aprovechada por diferentes plataformas favorables al aborto sin restricciones, que han presentado una petición con 120.000 firmas pidiendo un nuevo referéndum sobre el aborto.

Pues Portugal es uno de los pocos países donde los ciudadanos tuvieron la oportunidad de pronunciarse sobre esta cuestión. En 1998 había una fuerte presión política y mediática a favor de la liberalización del aborto durante las 10 primeras semanas, lo que se presentaba como una demanda del pueblo. El gobierno de entonces prefirió zanjar la cuestión por una consulta popular. Y, contra los pronósticos, en el referéndum el 50,9% se manifestó en contra de la despenalización y el 49,1% a favor, con una abstención muy alta (68%), lo que demostraba que la cuestión del aborto no era una prioridad social. Se decidió entonces no tomar ninguna decisión al respecto (cfr. servicio 102/98).

Paralelamente a los pro-abortistas, otros movimientos cívicos, como “Mais vida, mais familia”, han iniciado una campaña solicitando al gobierno más protección para la vida humana y mejoras en las ayudas para las mujeres embarazadas. Esta campaña lleva recogidas algo más de 75.000 firmas, que fueron también presentadas ante la Asamblea de la República.

La actual ley del aborto portuguesa, aprobada en 1984. despenaliza el aborto en determinados supuestos: en cualquier momento de la gestación, si es el único medio de evitar a la embarazada un peligro de muerte o de lesión física o psíquica grave e irreversible; en caso de enfermedad o malformación grave del feto, durante las 16 primeras semanas; y en caso de violación.

Parece que con el rechazo de este último proyecto de despenalización, el aborto dejará de estar en debate hasta el final de la legislatura (2007). De hecho, el voto negativo al mismo por parte del gobierno proviene del pacto de coalición firmado por las dos fuerzas en el poder (Partido Popular y Partido Social Demócrata) que acordaron en su día no cambiar la ley durante este mandato.