Perros de diseño

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Duración lectura: 2m. 42s.

Una ilustración de las posibilidades y riesgos de la manipulación genética que implican prácticas como la biología sintética se puede encontrar en algo que está sucediendo en la crianza de perros.

Hace poco, en Norteamérica, en las camadas de galgos para carreras comenzaron a verse cachorros que en vez de tener la estampa estilizada propia de su raza, eran muy gruesos. Era un defecto genético como los que a veces aparecen en animales criados para que tengan determinadas características, tras varias generaciones de apareamientos endogámicos. Los criadores encargaron a los científicos que tomasen muestras de DNA a galgos de todo el país, a fin de determinar el origen genética de la anomalía y encontrar un método para evitarla.

Los científicos lograron ambas cosas. De paso, averiguaron que la misma mutación que hace a unos galgos pesados, a otros los convierte en los campeones del canódromo. Los primeros tienen dos copias del gen defectuoso, que regula el desarrollo muscular, y los segundos, solo una.

Descubrimientos como este han alentado la aparición de compañías que ofrecen estudios genéticos para obtener perros con distintas características deseables, aparte de la velocidad en los galgos. El catálogo irá aumentando a medida que se conozca mejor el ADN canino. No hace mucho se ha completado el primer mapa del genoma de un perro (un bóxer), y el equipo que lo ha conseguido está pidiendo muestras de perros de todo el mundo, para identificar los genes correspondientes a muchos otros rasgos.

De momento existe, por ejemplo, una prueba genética para obtener bellos y exóticos perros labradores de pelaje plateado. Los criadores de mastines usan otra para evitar las crías lanudas que a veces nacen de padres de pelo corto.

En un futuro más o menos próximo puede haber análisis genéticos para conseguir perros grandes o pequeños, de un color o de otro, de rabo enroscado o sin rabo… Un equipo de la Universidad de California está trabajando para crear una raza de perros policía muy vivaces y de olfato finísimo, ideales para la vigilancia de aeropuertos.

Pero este intento de diseño canino puede resultar prometeico. Como los genes, en muchos casos, están relacionados con más de una característica, la selección de uno en busca de un rasgo determinado tiene a veces consecuencias imprevistas. Por ejemplo, el gen que proporciona labradores plateados favorece la aparición de enfermedades de la piel.

A decir verdad, aun antes de los análisis genéticos, los criadores de perros han provocado anomalías semejantes con la forzada endogamia, que favorece la manifestación de rasgos recesivos. En efecto, por este motivo en los perros de pura raza son frecuentes las enfermedades y trastornos congénitos. Ahora, los criadores “recurren a las pruebas genéticas para resolver problemas causados por ellos mismos”, dice Mark Derr, autor de estudios sobre historia de la cría de perros (International Herald Tribune, 16-06-2007). Y añade: “Yo siempre uso el ejemplo de los perros para mostrar por qué no debemos andar tocando nuestro propio genoma”.