Nuevas estrategias de comunicación

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El referéndum italiano sobre la ley de fecundación artificial
En el referéndum, el 74,5% de los italianos decidió no ir a votar. Es difícil calcular cuántos obraron así por indiferencia hacia la ley discutida, que afecta personalmente sólo a unas decenas de miles de ciudadanos; o por pasividad ante una cuestión científica y moralmente compleja. No es fácil saber cuántos se abstuvieron por una decisión, madurada en libertad, de defender la vida. De todos modos, los principales promotores del referéndum, los partidarios de la derogación de la ley vigente, califican los resultados como un desastre que invita a la autocrítica.

Tampoco es sencillo establecer relaciones de causa a efecto entre las estrategias de comunicación y los resultados del referéndum. Pero se puede observar una clara coherencia en la aplicación de algunos principios de acción por parte de las autoridades de la Iglesia católica en la campaña por la abstención. Mencionemos ocho:

1. Claridad en el mensaje. Desde el punto de vista de la comunicación, el mensaje ha llegado a los ciudadanos, sin que los filtros alterasen su esencia y su sentido. La orientación iba acompañada de un porqué: los obispos recomendaban abstenerse por razones de fondo (protección del embrión) y por motivos de forma (posibilidades de éxito).

2. Cohesión en las intervenciones institucionales. La voz de los representantes de la Iglesia ha sido prácticamente unánime. Algunos católicos han expresado sus perplejidades de modo público y a título individual, pero la jerarquía se ha mostrado solidaria. Cuando existe esa coherencia institucional, las voces discordantes no representan un problema de comunicación; incluso a veces suponen lo contrario.

3. Ausencia de protagonismo por parte de las autoridades eclesiásticas. Los obispos han intervenido en contadas ocasiones, más bien pocas, habida cuenta de la intensidad del debate, y siempre en términos moderados. Los actores principales de la discusión pública han sido los políticos, los científicos y los periodistas. La renuncia al protagonismo evita a la Iglesia injustas acusaciones de interferencia.

4. Altura intelectual del debate. El verdadero protagonista de la campaña por la abstención en el referéndum ha sido el Comité “Ciencia y Vida”, formado por científicos e intelectuales, también no católicos, que han participado en numerosos actos, de ámbito local y nacional. Han sido, pues, especialistas quienes han planteado -con argumentos científicos- la validez de la ley vigente, con sus límites, y los riesgos para la vida que comporta un liberalismo exagerado en estas materias. La calidad de las intervenciones ha generado una polémica densa de ideas y escasa de agresividad.

5. Acción en red. La disponibilidad de los miembros del Comité “Ciencia y Vida” ha multiplicado los actos informativos, conferencias y sesiones de todo tipo a lo largo y a lo ancho del territorio italiano. Los defensores de la abstención han logrado conectar con el país real. Muchos jóvenes se han sumado como voluntarios a esta campaña, y las mujeres han desempeñado un papel decisivo. En la época de los blogs, los fenómenos de comunicación han dejado de ser jerárquicos y centralizados, escapan al control del poder ideológico constituido, funcionan de otro modo.

6. Transversalidad política. El tema de la vida no es un tema originalmente político, sino más bien cultural. Esta no es una convicción sólo de la Iglesia o de los católicos, sino también de muchos políticos y ciudadanos de distintos credos y tendencias. En consecuencia, algunos líderes de la coalición de centro izquierda (Rutelli, entre otros), se han inclinado por la abstención; otros líderes de la coalición de centro derecha (Fini, entre otros), se han mostrado favorables al voto. Desde la perspectiva de la comunicación, esas dos posturas, precisamente porque aparecieron juntas, confirman que la Iglesia en Italia no está recluida dentro de las estrechas fronteras de ninguna agregación política; o, dicho de otro modo, que no hay puertas cerradas a sus propuestas, si se presentan del modo adecuado.

7. Acierto en la selección de los medios. Los promotores de la abstención han participado en el debate empleando el mismo lenguaje y los mismos canales que los partidarios del voto: entrevistas, testimonios, ruedas de prensa, publicidad en vallas o en diarios, eslóganes eficaces, participación en debates televisivos, sin huir del conflicto argumental.

8. Realismo. El director del telediario más seguido de la RAI preguntó al cardenal Ruini sobre la ley del aborto, al poco de conocer los resultados del referéndum. Muchos habían dicho que el próximo paso de la Iglesia sería proponer la abrogación de esa ley. El cardenal respondió en estos términos aproximados: “Estamos contra el aborto. Pero no queremos cambiar la ley. Deseamos que se aplique correctamente” (sin abusos, se entiende). Cuando Ruini contesta que “no queremos cambiar la ley”, no dice que la ley es buena; es consciente de que los cambios políticos requieren cambios culturales y de opinión pública previos; sabe cómo funcionan los mecanismos de la democracia pluralista.

Unidos en los valores

Para aportar elementos de contexto, es útil recordar algunas circunstancias de la historia reciente de Italia. Podemos mencionar dos cuestiones, una de ámbito político, otra de carácter cultural.

Un primer elemento es la maduración de una nueva forma de entender la acción social de los católicos. Con la desaparición de la Democracia Cristiana, terminó también una modalidad de intervención de los creyentes en la vida pública italiana. Las agregaciones corporativas de los católicos (partidos, sindicatos, asociaciones de todo género) cumplieron una función, pero perdieron de hecho su sentido tras la caída del Muro de Berlín.

En consecuencia, a partir de los primeros años noventa, la jerarquía de la Iglesia en Italia comenzó a reformular su praxis social: de la antigua “unidad política de los católicos” (en la Democracia Cristiana), se ha pasado a la “unidad en los valores” (vida, familia, educación, solidaridad, paz), abierta a quienes los quieran compartir.

Los nuevos ejes de coordenadas son la libertad y el pluralismo políticos; el carácter no exclusivista de las agregaciones católicas; la autonomía y responsabilidad de los laicos en la vida social y política. La nueva síntesis explica una de las claves más interesantes de la política italiana, en este aspecto: la amplia presencia de católicos tanto en la izquierda como la derecha, que genera un clima de gran libertad de pensamiento, sin que los temas morales queden aplastados por la tendencia al conflicto que provocan los intereses partidistas.

De este modo, con la desaparición de los partidos confesionales, la Iglesia en Italia está llegando a una situación de mayor libertad, igual que la pérdida de los Estados Pontificios supuso en cierto modo una liberación. Una libertad que la Iglesia respeta y reivindica al mismo tiempo, en beneficio de todos: de quienes temen injerencias indebidas por parte de la Iglesia en la vida política; y de quienes temen injerencias indebidas por parte de los partidos en la vida de la Iglesia.

Prioridad de la cultura

Un segundo elemento de contexto es la capacidad de los católicos italianos de trabajar en el terreno cultural, con la propuesta pública y abierta de valores en defensa de la dignidad del hombre.

El proyecto cultural de los católicos italianos apuesta por la prioridad de la cultura, como configuradora de la sociedad; reconoce que la acción social de los católicos tiene que estar precedida, acompañada y seguida de la acción cultural; se concentra en la reflexión sobre cuestiones antropológicas fundamentales; quiere evitar la autorreferencialidad y el aislamiento; y confía en el talento de los creyentes, que sabrán defender sus razones con inteligencia. Fruto del proyecto cultural es precisamente el Comité “Ciencia y Vida”, actor importante de un referéndum que ha visto a los católicos activamente “unidos en los valores”.

Estas circunstancias de los últimos años ayudan a entender en mi opinión el planteamiento de la campaña por la abstención en el referéndum. Incluso más, explica una de las características más destacadas de este caso: las propuestas de los científicos favorables a la vida llegaron a tiempo, en la fase de la tramitación de la ley, de manera que durante el referéndum no se han visto obligados a mantener una posición negativa, sino positiva, de afirmación.

Italia es un interesante laboratorio de experiencias, en el que se pueden descubrir tendencias de vanguardia: aire fresco. Se percibe entre los católicos un cambio cultural, una nueva mentalidad de la que surgen nuevas estrategias de comunicación, adecuadas a la situación real de las sociedades democráticas y complejas. Porque la comunicación tiene algo de arte, y no en vano Italia es la patria de los artistas.

Juan Manuel MoraJuan Manuel Mora es profesor de la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

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