Para librar del plástico a los océanos

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Duración lectura: 2m. 28s.
Plástico en los océanos

Al ritmo actual, el volumen de plásticos que va a parar a los océanos se triplicará hasta el año 2040, señala un estudio publicado en la revista Science por el Pew Charitable Trust y la consultora Systemiq Ltd. Y si los países y las empresas cumplieran sus compromisos de reducción de tales desechos, los vertidos se quedarían solo un 7% por debajo del total pronosticado.

Los autores desarrollaron un modelo que integra los datos de producción, consumo y eliminación de envases y artículos plásticos, y utilizaron los cálculos de 17 expertos en la materia. Además, examinaron el alcance de los objetivos de reducción que se han propuesto varios gobiernos y unas 150 empresas.

Según la fuente, anualmente entran al mar ocho millones de toneladas de macroplásticos, y un millón y medio de toneladas de microplásticos, por lo que se calcula que habrá un equivalente a 50 kilos de ese material por metro de costa en 2040.

Hay iniciativas para evitarlo. En un artículo sobre el estudio publicado en Science, el Wall Street Journal señala que la presión de consumidores y organismos reguladores ha movido a muchos de los grandes fabricantes a comprometerse a elaborar envases reutilizables, reciclables o que se degraden en residuos orgánicos, al tiempo que las empresas comercializadoras han afirmado estar utilizándolos, como modo de atraer consumidores.

Sin embargo, fuentes ecologistas sostienen que esas medidas no son suficientes, porque se enfocan en reciclar estos materiales, en lugar de fabricar y utilizar menos cantidad de ellos. A día de hoy, China e Indonesia son los países que vierten la mayor parte de los plásticos en el océano, con más de un tercio del volumen total de botellas, bolsas y otros desechos.

Los investigadores de Pew y Systemiq señalan que los envases flexibles –las bolsas de patatas fritas, por ejemplo, confeccionadas de diversos materiales y que no se reciclan habitualmente– constituyen una parte desproporcionadamente grande del plástico en las aguas del mundo, y que mientras no puedan reciclarse en las magnitudes que se precisa, las compañías deberían dejar de utilizarlos.

El fenómeno de los plásticos en el mar y sus efectos en la naturaleza comenzó a concitar mayor atención desde 2017, a raíz del documental Planeta azul, que mostraba cómo ese material perjudica a la vida marina. El estudio de Science subraya que más de 800 especies sufren hoy los efectos de esa contaminación.

Según los autores, reducir en un 80% el flujo de toda esta basura hacia el océano durante las próximas dos décadas –unos 300 millones de toneladas métricas menos– precisaría de una combinación de acciones, que incluye la reducción del uso de estos envases, el incremento del reciclaje, la búsqueda de alternativas en los sistemas de empaquetado y una mejor gestión de residuos.

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