Cómo influye el cristianismo en las organizaciones ecologistas

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Duración lectura: 2m. 15s.
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A raíz del avance ecologista en las elecciones municipales francesas de 2020, Luc Chatel advirtió la fuerte presencia de cristianos entre los activistas medioambientales desde los años setenta, en contra de apariencias más o menos superficiales. Publicó sus conclusiones en Le Monde.

Menciona a François Mandil, de 40 años, de formación católica, miembro del consejo federal de Europa Ecología-Verdes (EELV). Desde ahí comprobó que personas cristianas ocupaban puestos claves en el ámbito local y en comisiones nacionales.

Entre los militantes actuales de EELV está el alcalde de Burdeos, Pierre Hurmic, católico. O la alcaldesa de Poitiers, Léonore Moncond’huy: reconoce el importante lugar del escutismo protestante en su vida. Los tres antiguos patrones de EELV, Cécile Duflot, Gilles Lemaire y Jean-Luc Benhamias, hablan de su tiempo de formación en organizaciones como JOC, JEC y Scouts. Dos exdiputados y excandidatos presidenciales, los ecologistas José Bové y Noël Mamère, aun no creyentes, subrayan la gran influencia de los teólogos protestantes Jacques Ellul y Bernard Charbonneau en su pensamiento político.

Dentro de un libro de varios autores (François. Le pape vert, Temps Présent, 2015), el historiador de las religiones Odon Vallet hace una confidencia: “Ha habido pioneros de la ecología entre los cristianos desde principios de los años 70 y yo fui uno de ellos. En 1974, fui representante de René Dumont en la Comisión Nacional de control de la elección presidencial, y luego de Brice Lalonde en 1981”.

Chatel subraya que no existen prejuicios religiosos entre los ecologistas, a diferencia de la izquierda –PCF, La France insoumise, PSF–, que no ve bien mostrar o evocar la fe, igual un militante de base que un ministro. EELV se caracterizaría por la libertad de conciencia y de expresión, “una característica muy presente en los movimientos católicos que permiten que todos se expresen y piden a todos que escuchen”, según Olivier Longeon, miembro de los Verdes desde 1984, concejal en Saint-Étienne (Loire) desde 2004, antiguo de la JOC.

La confluencia arranca de la ocupación del Larzac de 1971 a 1981, para denunciar la extensión de un campamento militar y la expropiación de 103 campesinos, “fundamento de la identidad de las movilizaciones ecologistas francesas”, según la politóloga Sylvie Ollitrault. “Descubrí el Evangelio al mismo tiempo que Larzac”, reconoce François Vaillant, director de la revista Alternative non violente, y antiguo dominico.

En fin, la encíclica Laudato si’ ha puesto fin a toda ambigüedad entre antropocentrismo y ética ambientalista, y consolida otros puntos comunes entre cristianos y militantes ecologistas: no-violencia, preocupación por los países pobres, formas de vida comunitaria, o crítica del materialismo.