Medicamentos: los médicos franceses recetan el doble que los holandeses

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Duración lectura: 2m. 22s.

Cuando un francés va al médico, nueve de cada diez veces sale con una receta en mano, mientras que, en Holanda, los médicos prescriben fármacos en menos de la mitad de las consultas. La táctica holandesa consiste en adjudicar a los médicos un asistente que criba las consultas, pasando al médico sólo los casos necesarios.

Las diferencias en la prescripción de medicamentos se han observado mediante una encuesta realizada entre 4.000 pacientes y 1.000 médicos en cuatro países europeos (Francia, Holanda, España y Alemania). Según el sondeo encargado a la agencia Ipsos por la Seguridad Social francesa (CNAM, Caja Nacional del Seguro de Enfermedad), Francia fue el país europeo que más gastó en medicamentos en 2004: 30.000 millones de euros.

De los cuatro países a que se refiere la encuesta, de la que se hace eco “Le Monde” (19-10-2005), España sigue a Francia en número de visitas al médico que acaban con receta (83%), después va Alemania (72%) y por último Holanda (en sólo un 43,2% de las visitas al médico se expiden recetas).

El secreto para reducir las recetas de medicamentos en Holanda ha sido establecer un centenar de “Puestos de Medicina de Familia” para atender telefónicamente a quienes piden una consulta con el médico, particularmente durante las tardes y fines de semana. Estos puestos están atendidos por enfermeras u otro personal sanitario que ha seguido unos cursos. El Ministerio de Sanidad ha elaborado una guía con las recomendaciones que se deben seguir en 57 casos que representan el 80% de las consultas. Unos 7.000 médicos -nueve de cada diez generalistas holandeses- se han afiliado a este servicio, que descongestiona sus consultas.

En el 45% de los casos, los problemas se resuelven con esa consulta telefónica. Si no puede hacerse así, se informa al médico, que fijará una cita o acudirá al domicilio. En las dos horas siguientes como más tarde, un médico deberá avalar las decisiones tomadas por los asistentes. El sistema ha permitido limitar los gastos sanitarios y el consumo de medicamentos.

En Francia, la CNAM inició en 2002 una campaña para reducir el consumo de antibióticos: en tres años, las prescripciones se han reducido un 13%, evitando 11,6 millones de “tratamientos inútiles”. La campaña continúa, con el objetivo de lograr una reducción del 25% hasta 2007. Particularmente importante es el esfuerzo por recetar menos antibióticos a niños: hasta el momento, se ha conseguido reducir las recetas un 14,8% en menores de 6 años. Con la reducción del consumo, se ha logrado bajar la resistencia de los neumococos a la penicilina del 50 al 41% entre 2001 y 2003. Pero Francia aún está lejos de los niveles de los países del norte de Europa, donde esta resistencia es inferior al 5%.