Los cuidados paliativos, el mejor recurso contra la eutanasia

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Duración lectura: 2m. 32s.

Congreso Internacional en Madrid sobre la atención a los enfermos terminales de cáncer

Los cuidados paliativos evitan que se solicite la eutanasia, pues el enfermo no quiere la muerte, sino evitar el sufrimiento. Con esta convicción, dos mil participantes en el Congreso Internacional de Cuidados Paliativos celebrado en Madrid del 9 al 12 de febrero, han pasado revista a los avances en la atención a los enfermos terminales de cáncer.

El congreso, organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), fue clausurado por el doctor Ian Stjernsward, jefe de la Unidad de Cáncer y Cuidados Paliativos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Stjernsward expuso la importancia que la OMS atribuye a esta especialidad, que busca la atención activa y completa de los pacientes que no responden ya a la terapia convencional.

Ante el sufrimiento prolongado y la muerte, algunos pretenden una salida “inocua”: la eutanasia. Fatal solución. No sólo para el enfermo, al que ciertamente se le extirpa radicalmente su dolor. También para sus familiares, por las consecuencias psicológicas que acarrea esa puerta falsa.

“Generalmente -indica María Miranda, coordinadora de Cuidados Paliativos de la AECC-, el paciente lo que solicita es ayuda. Suele ser esta petición una llamada de atención, un grito desesperado de ayuda. La prueba de ello es que cuando se administran buenos cuidados, la situación cambia. Controlados el dolor o la disnea y la depresión, ansiedad y miedo, el paciente ya no pide la eutanasia. Comienza a experimentar una calidad de vida que hace que ésta sea digna y merezca la pena ser vivida hasta el final”.

En este congreso internacional, los participantes coincidieron en que, en la medida de lo posible, es mejor atender al enfermo terminal de cáncer en su propio hogar, donde tiene su ambiente normal y su familia. En su casa, los familiares y amigos asumen la mayor responsabilidad en la continuidad de los cuidados y soporte al enfermo terminal. Cuando se realiza bien el seguimiento de estas personas, desaparece la ansiedad y aumenta considerablemente el grado de satisfacción del enfermo y su familia, explica María Miranda.

En esta línea, la AECC expuso su experiencia de las Unidades Móviles de Atención Domiciliaria. Estas unidades, formadas por un equipo interdisciplinar, se desplazan al domicilio del enfermo terminal y prestan la ayuda necesaria en cada caso concreto.

El vademécum de los cuidados paliativos tiene seis puntos: aliviar todo lo posible el dolor y otros síntomas angustiosos de la enfermedad; establecer un tratamiento que no acelere la llegada de la muerte, pero que tampoco la retrase con medios traumáticos; integrar en el tratamiento los aspectos psicológicos y espirituales; ayudar al enfermo hasta el final a llevar una vida lo más cercana posible a la normalidad; apoyar a la familia para que pueda sobrellevar la enfermedad y la muerte; y reafirmar la importancia de la vida, considerando la muerte como un proceso normal.

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